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Teóricamente, las bajas de calificaciones deberían al menos provocar un aumento del costo del crédito para el gobierno, con tasas más altas que otros países AAA como Alemania, y servir como advertencia para poner la casa fiscal en orden.

Incertidumbre mundial tras degradación de deuda de Estados Unidos

Incertidumbre mundial tras degradación de deuda de Estados Unidos

Dado el tamaño de la economía de Estados Unidos y el papel preponderante que el dólar tiene en el mundo, la degradación de la nota de la deuda estadounidense conocida el viernes debería tener un impacto importante en la economía global.

Teóricamente, las bajas de calificaciones deberían al menos provocar un...
Teóricamente, las bajas de calificaciones deberían al menos provocar un aumento del costo del crédito para el gobierno, con tasas más altas que otros países AAA como Alemania, y servir como advertencia para poner la casa fiscal en orden.

EU sigue pidiendo prestado unos 40 centavos por cada dólar que gasta

WASHINGTON - Dado el tamaño de la economía de Estados Unidos y el papel preponderante que el dólar tiene en el mundo, la degradación de la nota de la deuda estadounidense conocida el viernes debería tener un impacto importante en la economía global.

Sin embargo, por esa misa razón -que el dólar y los bonos de Estados Unidos son ampliamente tenidos y confiables en las finanzas y el comercio- muchos analistas creen que las repercusiones de la medida no serán demasiado grandes, al menos en el corto plazo.

Standard & Poor's (S&P) bajó el viernes la máxima nota de AAA a AA+, por primera vez en la historia estadounidense, alegando la creciente deuda, el pesado déficit presupuestario y carencias en la planificación de políticas.

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Pérdida de confianza

S&P rechazó los esfuerzos de Washington por demostrar que se había embarcado en un camino claro para disminuir al déficit y reducir la carga de la deuda, que esta semana subió a $14,6 billones, el 100% del PIB, virtualmente la misma relación que Italia, cuya deuda ha caído en los mercados por los crecientes temores de que pueda entrar en moratoria.

Mientras tanto, el gobierno sigue pidiendo prestado unos 40 centavos por cada dólar que gasta, mientras la economía crece apenas y es incapaz de generar las rentas fiscales necesarias.

Las consecuencias de una degradación de la calificación son difíciles de predecir. Japón, cuya calificación bajó dos veces en la última década para ubicarse ahora en AA, tiene una relación deuda-PIB de más del 200%, pero sigue pagando tasas extremadamente bajas por sus préstamos.

Oídos sordos

Goldman Sachs advirtió hace un mes que las consecuencias de una degradación de la calificación no podían ser previstas con facilidad.

"El tamaño de la economía de Estados Unidos y el mercado de bonos públicos y el estatus del dólar como moneda de reserva hacen imposible encontrar un paralelo histórico claro para la presente situación", señaló la poderosa banca de inversión, ella misma una operadora clave de bonos del Tesoro.

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Teóricamente, las bajas de calificaciones deberían al menos provocar un aumento del costo del crédito para el gobierno, con tasas más altas que otros países AAA como Alemania, y servir como advertencia para poner la casa fiscal en orden.

Más aún, debería impulsar a la baja el valor del dólar con respecto a otras monedas de economías fuertes.

Efecto dominó

Y debido a que el dólar y los bonos del Tesoro son tan cruciales -solo China tiene más de $1,1 billones en deuda de Estados Unidos y Japón $900 mil millones- cualquier cuestionamiento a la habilidad de Washington de pagar sus deudas debería turbar al sistema financiero global.

"La recuperación perdió impulso, Estados Unidos está endeudado hasta el cuello y la Reserva Federal está considerando mayores estímulos", dijo la semana pasada Kathy Lien, experta en tipos de cambio de GFT.

"Si Estados Unidos pierde su preciada notación AAA, realmente" el dólar se verá afectado.

"Diferentes tipos de acontecimientos han pasado en la historia y sabemos hasta cierto punto cómo reaccionan los mercados a esos eventos", dijo Owen Fitzpatrick, del Deutsche Bank.

"Pero aquí nunca tuvimos una degradación del crédito. Es tereno no explorado", agregó.

Llamado a la calma

No obstante, Goldman dice que el impacto no debería ser grande, y los mercados sugirieron lo mismo antes de la degradación.

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En primer lugar, indicó, "una degradación no debería forzar una venta de bonos".

En efecto, mientras sobrevolaba la posibilidad de una degradación de la nota, los precios de los bonos del Tesoro subieron a lo más alto del año el jueves, con el rendimiento cayendo a su nivel más bajo. Y se subastaron fácilmente decenas de miles de millones de dólares en bonos de nueva deuda esta semana.

Goldam sí dijo que podría haber una venta "modesta" en los mercados de acciones, y hubo una clara señal de ello el viernes cuando el Dow Jones Industrial Average se hundió de repente más de 400 puntos, o casi 3%, tras rumores de una inminente movida de S&P que golpearía al mercado.

Aún así, el mercado recuperó 300 de esos puntos al cierre, pese a que el fantasma de la degradación aún flotaba en el aire.

Tiemblan los bancos

En el mercado bancario, donde la deuda estadounidense es una moneda clave en los préstamos y colaterales, el impacto podría ser más perturbador.

Esto es particularmente cierto en el mercado "repo" interbancario, donde las entidades cambian bonos por dinero para equilibrar sus cuentas a corto plazo.

Goldman estima que el valor de los bonos estadounidenses en ese mercado podría caer un 1% después de una degradación, aumentando los costos de los bancos.

Esperando claramente mitigar el impacto en las instituciones financieras, el Tesoro emitió rápidamente una circular dirigida a los bancos afirmando que nada cambiará tras la degradación de la nota.

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Pero muchos esperan que el impacto se vea en instituciones que confían en la garantía del gobierno estadounidense para sus papeles, como las muy endeudadas casas de crédito hipotecario Freddie Mac y Fannie Mae, así como los grandes bancos que confían en la garantía implícita del gobierno de que es "demasiado grande para fracasar".

Sus costos de crédito podrían dispararse y eso provocaría mayores costos en las hipotecas y posiblemente en las tasas de crédito para la gente común.

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