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Explotan a costureras latinas

Explotan a costureras latinas

El documental Made in L.A. denuncia la explotación que sufren los inmigrantes, en su mayoría mujeres latinas, en la industria de la costura.

El costo humano de la moda

MIAMI, Florida - El documental " Made in L.A." denuncia la explotación que sufren los inmigrantes, en su mayoría mujeres latinas, en la industria de la costura.

Made in L.A., que se proyectó esta semana en Los Ángeles, recoge un boicot que se prolongó durante tres años desde 2001 y enfrentó en un juicio al Centro de Trabajadores de Costura de Los Ángeles, un grupo de apoyo encabezado por hijas de inmigrantes asiáticos, y la empresa de moda Forever 21.

"La película muestra el costo humano de la moda", declaró en una entrevista telefónica Almudena Carracedo, directora del documental, que señaló a las mujeres latinas como uno de los sectores más afectados por la explotación laboral en esta industria.

La cineasta española, que también se ha encargado de la producción, fotografía y guión de la película, llegó a Estados Unidos para hacer su tesis doctoral y se interesó por el tema de los inmigrantes tras leer una historia sobre los talleres de costura.

"Me quedé bastante impresionada", aseguró la directora, que para preparar el documental visitó un centro de trabajadores de costura de Los Ángeles en el momento en que se desencadenó el boicot.

En pésimas condiciones

Allí descubrió las condiciones 'deplorables' en las que trabajaban los inmigrantes, rodeados de ratas, con cables de electricidad por el suelo, sin poder ir al baño ni beber agua en jornadas de hasta doce horas en las que cobraban $3 ó $4 dólares la hora cuando el salario mínimo en California, según Carracedo, son $8.25.

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"Estas condiciones existen porque los inmigrantes son vulnerables", comentó la directora, que explicó que como la mayoría son indocumentados se resisten a informar a las autoridades de su situación de "humillación" por el miedo a perder su trabajo o ser deportados.

Entre las protagonistas del documental está la mexicana Lupe Hernández, que se marchó de su país a los diecisiete años y lleva quince trabajando en la industria de la costura en Los Ángeles porque, como asegura, no sabe hacer otra cosa.

"No me importa vivir en la calle pero no voy a regalar mi trabajo, es muy valioso", afirmó en declaraciones la mexicana, que llegó a ser portavoz del Centro de Trabajadores de Costura de Los Ángeles, y aseguró que ahora que conoce sus derechos no permite que le exploten.

La activista explicó que finalmente consiguieron llegar a un acuerdo con Forever 21 del que todavía no puede dar detalles pero con el que comentó que las dos partes quedaron "tranquilas" aunque considera que, aparte de las compensaciones, la situación no cambió nada ya que "la tienda sigue ganando dinero y los trabajadores continúan explotados".

Un filme 'simpático y conmovedor'

Otra de las protagonistas de la película es la salvadoreña Maura Colorado, que huyó de la guerra de su país hace 18 años y dejó a sus tres hijos, que entonces tenían dos, tres y cuatro años, con sus abuelos para buscar una vida mejor y enviarles dinero para que sobrevivieran.

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También está María Pineda, una mexicana que en el momento del boicot estaba casada con un hombre alcohólico y que, según Carracedo, como el resto de las protagonistas de Made in L.A. consiguen añadir un aspecto divertido a la adversidad por su condición de latinas, haciendo que la película sea "simpática, muy conmovedora y profundamente humana".

"Es una historia muy personal e intimista sobre la inmigración, el poder de la unidad y el valor que se necesita para encontrar tu propia voz", dijo la cineasta, entusiasmada por el empuje que demostraron las protagonistas porque, aseguró, "no es fácil decir existo y tengo derechos".

Mujer inmigrante

Su intención es que, tras ver el documental, la gente se pregunte al comprar una prenda por $10 dólares cuáles son las condiciones de las personas que han cosido esa ropa.

"Al final da igual quien tiene papeles y quien no, todo el mundo por ley tiene derecho a un trabajo digno", dijo Carracedo, que comparó la situación que los inmigrantes viven en la industria de la costura a otras como la limpieza, agricultura, construcción y hostelería.

Para Hernández el hecho de ser mujer e inmigrante complicó la reclamación de sus derechos, por eso ahora que trabaja en una fábrica donde la respetan, con la residencia y a punto de obtener la ciudadanía, su sueño es crear un grupo de apoyo para otras mujeres trabajadoras.

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Made in L.A., que alterna el inglés y el español, se estrenará en el canal de televisión pública PBS el próximo 4 de septiembre, un día después del Día del Trabajo.

La película, que mañana podrá ser vista en una proyección de Los Ángeles a la que asistirán inmigrantes indocumentados, ya se estrenó en el Festival de Documentales Silverdogs, en Silver Spring, y en el Festival de Cine de Los Ángeles, en el mes de junio, y en el Festival Internacional de Películas Latinas de Nueva York, en julio.

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