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En busca de petróleo en el Golfo

En busca del oro negro...

En busca del oro negro...

Desde el aire se ve que los recursos de la costa parecen agotados, pero en alta mar las plataformas se multiplican adentro del Golfo de México.

En busca de petróleo en el Golfo
En busca de petróleo en el Golfo

Las plataformas se multiplican

Los rastros de la devastación provocada por el Huracán Katrina hace casi dos años todavía son evidentes al sobrevolar la ribera del Río Mississippi. Casas sin reparar contrastan con las recién construidas y los muelles reconstruidos, mientras todo tipo de buques de suministro navegan por el delta del río en ruta a las plataformas petrolíferas lejanas a la costa.

Desde el aire se puede ver que los recursos de la costa parecen agotados, pero en alta mar las plataformas crecen y se multiplican cada vez más adentro del Golfo de México.

Prácticamente ya no se encuentran en aguas continentales y se desparraman a la búsqueda de las aguas profundas de la cuenca del Golfo.

Las compañías petroleras entienden que suplir la apremiante sed de petróleo de la economía es posible sólo con mejores métodos de extracción en aguas profundas.

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La compañía Shell Oil tomó la decisión estratégica de regresar a Nueva Orlenas después de que en agosto de 2005 el Huracán Katrina convirtiera a esa ciudad en un pueblo fantasma.

Shell, que tiene raíces profundas en Nueva Orleans, sufrió daños estimados en $300 millones de dólares en sus instalaciones de producción de gas y petróleo cuando los huracanes Rita y Katrina azotaron la costa del Golfo en 2005.

Rita tocó tierra el 24 de septiembre y Katrina impactó Nueva Orleans el 29 de agosto.

El traslado temporal de mil empleados de la plaza One Shell, en Nueva Orleans, a oficinas en Houston y Robert, Louisiana, provocó una ola de incertidumbre en torno a la permanencia de la empresa en el Golfo de México.

Shell acabó con la incertidumbre y regresó a Nueva Orleans a principios de 2006. Desde sus instalaciones en la plaza One Shell, la petrolera supervisa sus operaciones en el Golfo.

Ingenieros especializados en taladrar forman parte de los equipos que supervisan en tiempo real la producción de las plataformas en el Golfo de México, que alcanzan profundidades de más de 2,200 metros.

Una industria muy profunda

Las consolas de las computadoras son idénticas a las de las torres petrolíferas.

Shell comenzó su investigación y producción en aguas profundas en la década de 1960 y desde entonces ha liderado la industria en marcas de profundidad.

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"En 2004 establecimos una marca mundial al perforar más de 2,300 metros (7,540 pies) en la plataforma de Na Kika para un proyecto que conectó un pozo al fondo del mar mediante un oleoducto localizado en una instalación de producción flotante", explicó Darci Sinclair, portavoz de Shell.

"Nuestra tecnología para trabajar en aguas profundas nos ha permitido acceso a recursos de gas y petróleo antes inaccesibles", añadió.

El entorno en las aguas profundas es enormemente difícil y los retos son inmensos. Las temperaturas en el fondo del mar, cercanas a bajo cero, provocan que se solidifique el petróleo y que el gas forme unos hidratos parecidos al hielo.

Alta tecnología

A su vez, la presión a esas profundidades es tanta que los técnicos deben utilizar vehículos a control remoto. Además, las olas y la corriente marina provocan vibraciones que aplican una tensión extrema al equipo.

La tecnología de Shell ha sido instrumental a la hora de enfrentar estos retos para prevenir que los hidratos de gas y el petróleo sólido obstruyan la tubería.

"Hemos desarrollado nuevos químicos, basados en proteínas de peces, para prevenir la congelación de las tuberías. Se le aplican a los hidrocarburos en dosis más pequeñas que los químicos tradicionales, lo que abarata significativamente el proceso. Hasta el momento el proceso le ha ahorrado millones de dólares a Shell en sus operaciones en el golfo", dijo Sinclair.

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Shell también ha creado un sistema de calefacción dentro del oleoducto que utiliza una corriente eléctrica para calentar el gas y el petróleo dentro de las tuberías.

Mapas tridimensionales

Los ingenieros de Shell utilizan dos herramientas para medir el suelo y conocer mejor las áreas para encontrar petróleo y gas: Mapas de tres dimensiones de medición sísmica y mapas de topografía generados por imágenes de satélite.

Con estos instrumentos pueden auscultar el terreno y tener una idea de la cantidad de petróleo y gas que se encuentra en la zona.

Alcanzar mayores profundidades requiere nuevos diseños en las plataformas.

"En los noventa usábamos técnicas de producción masiva para reducir los costos de las plataformas de 'piernas de tensión'. Estas plataformas, que permiten que permiten operar a profundidades de más de 900 metros flotan en la superficie y son fijadas en el fondo del mar en cuatro esquinas en grupos de ataduras firmes (piernas de tensión), que eliminan todo el movimiento vertical de la estructura", agregó Sinclair.

El proyecto en Na Kika, diseñado y construido por Shell, utiliza una nueva configuración para desarrollar simultáneamente seis campos independientes fuera de la costa de Nueva Orleans.

Los campos están conectados por tuberías a una plataforma central.

Esta es la primera vez que un sistema centralizado, equipado con instalaciones para procesar fluidos y tuberías para exportar a la costa, es utilizado para explotar campos dispersados en una gran región, localizados a 43 kilómetros de la plataforma principal.

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