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El plan de rescate financiero, el Congreso lo aprobó y Bush lo firmó, el plan ya es ley

El plan de rescate financiero, el Congreso lo aprobó y Bush lo firmó, el plan ya es ley

Bush firmó el histórico plan de intervención estatal de $700 mil millones aprobado por la Cámara de Representantes.

Histórica intervención estatal

WASHINGTON, D.C. - Con la economía al borde del abismo y faltando pocas semanas para las elecciones, el presidente George W. Bush firmó el viernes un plan de intervención estatal de $700 mil millones después de que la Cámara de Representantes lo aprobara poco antes.

El presidente firmó la ley en la Oficina Oval, el despacho presidencial de la Casa Blanca. Bush firmó la ley tras regresar del Departamento del Tesoro, donde agradeció a los empleados que colaboraron en su elaboración.

La votación en la Cámara de Representates por 263 a 171 coronó una quincena turbulenta en el Congreso y Wall Street, con advertencias diarias de que el país enfrentaba la crisis económica más grave desde la Gran Depresión si los legisladores no aprobaban el paquete.

"Todos sabemos que nos encontramos en medio de una crisis financiera", dijo el líder de la bancada republicana John Boehner, poco antes de depositar su voto a favor de la intervención federal en los mercados de capitales privados, algo que sólo hace un mes era impensable.

"Y sabemos que si nada hacemos, esta crisis seguramente empeorará y nos colocará en una recesión económica que la mayoría de nosotros nunca ha experimentado", añadió.

La presidenta de la cámara baja, la demócrata Nancy Pelosi, dijo que el plan es necesario "para comenzar a moldear la estabilidad financiera de nuestro país y la seguridad económica de nuestro pueblo".

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La Casa Blanca enfrió el optimismo

Las acciones subieron en Wall Street, donde muchos aguardaron con ansiedad la votación, aunque los inversionistas tuvieron que encarar un informe negativo sobre el mercado laboral. El Departamento del Trabajo dijo que las empresas suprimieron 159 mil empleos en septiembre, la mayor reducción en cinco años y una prueba más de la contracción económica.

Incluso antes de que la medida fuera aprobada por el Congreso, la Casa Blanca intentó enfriar el optimismo sobre el impacto inmediato que tendrá en la economía.

"Esta legislación es para arreglar un problema en nuestros mercados financieros", dijo el vocero Tony Fratto. "No es para dar un impulso a la economía, sino para evitar una crisis en nuestra economía ... Si funciona como esperamos, comenzará a manar nuevamente el crédito".

La votación en la cámara contrastó con la del lunes, cuando fue derrotada una versión similar, en parte debido a la oposición republicana.

Los líderes del Senado se apresuraron a incluir $110 mil millones en exenciones fiscales y nuevas subvenciones para obtener respaldos adicionales, especialmente en lo referente a la salud mental. La versión revisada fue aprobada por la cámara alta el miércoles por la noche, por 74-25.

Contenido del plan

En su intento de sumar apoyos entre los legisladores, el Senado incorporó nuevas medidas al plan de rescate, como alivios fiscales y medidas que benefician al ciudadano medio relacionadas con la protección de los depósitos bancarios y medidas sanitarias.

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Como consecuencia de estas adiciones, el Acta de Estabilización Económica de Urgencia de 2008, como se llama oficialmente a este paquete de medidas, ha pasado de tener 102 páginas en su versión del lunes a contar finalmente con 451 páginas.

El eje del acuerdo sigue siendo la capacidad del Tesoro para adquirir la deuda de mala calidad de los bancos por importe de hasta $700 mil millones.

De ellos podrá usar $250 mil millones inmediatamente y otros $100 mil millones si el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, determina que los necesita. El Congreso puede retener los otros $350 mil millones si no está satisfecho con el desempeño del programa.

Las medidas principales contenidas en el plan son las siguientes:

- Se eleva de $100 mil a $250 mil la garantía que se aplica a los depósitos de los clientes bancarios cuando una entidad se ve abocada al cierre o a la quiebra. Esa medida tiene por objeto mantener la confianza en el sistema bancario y evitar la fuga de dinero de una entidad a otra.

- Millones de contribuyentes con ingresos medios se beneficiarán de la exención a la llamada Tasa Mínima Alternativa, una norma que, en general, implica impuestos más elevados.

- Se conceden desgravaciones fiscales y otros incentivos para las empresas o particulares que inviertan en energías renovables, como plantas solares o eólicas, producción de etanol celulósico, o en la compra de coches eléctricos o híbridos.

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- Se conceden exenciones fiscales para las empresas que inviertan en nuevos mercados, en investigación y desarrollo, así como a los pequeños comercios y restaurantes que inviertan en mejoras.

- Se da autoridad a la Comisión de Valores estadounidense para prohibir la práctica conocida como "mark to market", que permite a las entidades asignar a un bien el valor de mercado.

Estas medidas se unen a otras ya contenidas en el programa, como las siguientes:

- Los contribuyentes recibirán derechos de compra de acciones (" warrants"), con lo que se beneficiarán si las empresas que reciben la ayuda se recuperan.

- El Gobierno limitará los ingresos de los directivos de las compañías participantes en el programa. Los jefes de empresas en quiebra no podrán recibir beneficios multimillonarios cuando son despedidos, los cuales se conocen en el argot financiero estadounidense como "paracaídas dorado".

El Gobierno también elevará los impuestos a empresas que paguen a sus directivos por encima de $500 mil al año.

- Se establecerá un consejo de supervisión del programa, que incluirá al presidente de la Reserva Federal, el presidente de la Comisión del Mercado de Valores, el director de la Agencia Federal de Financiación de Viviendas y el secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano.

Main Street vs. Wall Street

La presidenta de la Cámara, Pelosi, defendía el jueves la necesidad de apoyar el plan.

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En una comparecencia ante la prensa, la congresista demócrata admitió que la ampliación del paquete supondrá otro golpe para el ya abultado déficit presupuestario del país, pero aseveró que es la mejor medida que tienen sobre la mesa para afrontar la crisis.

Este plan, en una situación ideal, "no es lo que nos hubiera gustado. Hubiéramos preferido haber gastado este dinero en infraestructuras, hospitales o colegios. Pero es lo mejor que tenemos sobre la mesa para restaurar la confianza en los mercados", sostuvo Pelosi.

Insistió en que las medidas que ha incorporado el Senado "benefician más a "Main Street", en referencia al ciudadano común de la calle, "que a Wall Street".

En peligro el "sueño americano"

Muchos miembros de la Cámara Baja votaron el lunes en contra después de recibir cientos de correos electrónicos y de llamadas de ciudadanos de sus distritos en contra de un plan que, según consideraban, solo beneficiaría a la banca.

Pero la situación ha cambiado, pues "todos nos hemos dado cuenta de que la restricción del crédito está afectando a todos los ciudadanos, a los que quieren comprar un coche, o al que tiene un concesionario y lo quiere vender, al que quiere pedir un préstamo para la casa o para pagar la universidad de sus hijos", dijo Pelosi.

"Si no actuamos pronto, veremos cómo se esfuma el 'sueño americano' de millones de ciudadanos", aseguró.

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Anunció, además, que la próxima semana el presidente del Comité de Finanzas de la Cámara Baja, Barney Frank, iniciará un periodo de audiencias destinadas a elaborar una nueva legislación sobre el funcionamiento del sistema financiero.

"No queremos que vuelva a producirse esta situación en el futuro. Queremos proteger al contribuyente y evitar que nunca más las prácticas de Wall Street vuelvan a poner en peligro los ahorros de los contribuyentes", concluyó Pelosi.

La aprobación en el Senado

Con 74 votos a favor y 25 en contra, los senadores, entre ellos los candidatos presidenciales Barack Obama y John McCain, aprobaron el plan la noche del miércoles, cuando falta poco más de un mes para los comicios generales y la economía figura como tema dominante. El senador Edward Kennedy, enfermo de cáncer cerebral, no estuvo presente.

Los cambios que se agregaron al plan hicieron posible que el Senado aprobara un proyecto rechazado por la otra cámara del Congreso sólo dos días antes.

Durante el debate previo, los senadores pintaron un panorama sombrío si se rechazaba el plan, en momentos en los que tanto los negocios como los consumidores afrontan restricciones de crédito.

"Estamos en una situación muy peligrosa en la que las instituciones financieras en todo el país temen prestar dinero... Eso significa que si no actuamos será más difícil para los estadounidenses" conseguir préstamos, explicó Obama antes de la votación.

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"Podríamos ver el cierre de miles de negocios, la pérdida de millones de empleos, a lo que seguiría una larga y dolorosa recesión. En otras palabras, ésta no es sólo una crisis de Wall Street, es una crisis estadounidense", advirtió el senador demócrata por Illinois.

Algunos protagonistas de las negociaciones también vieron mejores perspectivas de que sea aceptado entre los electores -aunque no por unanimidad- según correos electrónicos, llamadas telefónicas y cartas recibidas por los congresistas tras la derrota del proyecto en la Cámara de Representantes.

El jefe de disciplina de la bancada republicana en la cámara baja, Roy Blunt, dijo que las llamadas a las oficinas del Congreso con opiniones, que antes eran un 90 por ciento contrarias a la medida, ahora llegaban en una proporción de 50-50

Menos presión sobre los senadores

La aprobación del Senado se produjo sólo dos días después de que la Cámara Baja rechazara el rescate.

Todos los miembros de la Cámara de Representantes deben ganarse la reelección el 4 de noviembre, y muchos de los que votaron en contra el lunes argumentaron que habían recibido cientos de correos electrónicos de los votantes de sus distritos rechazando el plan.

Pero el miércoles, en el Senado la situación era distinta, no sólo porque el plan que se votó ha sido modificado para hacerlo más digerible, sino porque sólo un tercio de los 100 escaños de esta Cámara está sometido a renovación en las elecciones de noviembre.

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Es decir, la presión ciudadana sobre los senadores era mucho menor que sobre los representantes, ya que todos éstos deben renovar su puesto en las urnas dentro de un mes.

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