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Christine Lagarde, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional.

Christine Lagarde, esquiva sobre su futuro, echa de menos Francia pero no la política

Christine Lagarde, esquiva sobre su futuro, echa de menos Francia pero no la política

"Cuando pienso en Francia, lo que echo de menos son los quesos, los pequeños 'bistrots' y mis rosas", dice.

Christine Lagarde, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional.
Christine Lagarde, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional.

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, se muestra esquiva sobre su futuro más allá de su compromiso de cumplir su mandato que finaliza en 2016, y aunque echa de menos Francia, eso no incluye la política francesa.

"Cuando pienso en Francia, lo que echo de menos son los quesos, los pequeños 'bistrots' y mis rosas. No la política", subraya Lagarde en un reportaje-entrevista que sirve de portada a la versión francesa de la revista "Vanity Fair", que sin embargo sugiere que podría ser candidata a las presidenciales en 2017.

Elude todas las preguntas sobre su futuro una vez que "cumpla" con el Fondo Monetario Internacional (FMI), algo en lo que se muestra repetidamente inflexible: "me he comprometido y voy hasta el final".

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"Quiero terminar mi mandato en el FMI, tengo el sentido de la responsabilidad y una verdadera afección por esta casa. Hay precedentes que no quiero renovar", en alusión a predecesores que no cumplieron con los cinco años prescritos, como el francés Dominique Strauss-Kahn (por un escándalo sexual), el alemán Horst Köler (para convertirse en presidente de su país) o el español Rodrigo Rato.

A los que le preguntan e incluso le piden que se lance a la carrera presidencial en Francia, esta mujer de 58 años admirada por su elegancia y por su currículum -antes de llegar a la institución de Washington fue ministra de Finanzas en Francia y estuvo al frente de un gabinete de abogados de negocios anglosajón- replica que no quiere responder.

Su estatuto le impide hablar públicamente de política, y además insiste en que "(sus) electores son los 188 Estados miembros del FMI. (Su) deber es hacer un buen trabajo para ellos. Es el único objetivo" que se ha fijado.

Su implicación en política no ha sido para conseguir que gane su propio campo y aplicar así sus ideas, sino "mejorar el bienestar y la estabilidad en el mundo".

Asegura que nunca ha tenido "plan de carrera" y que no va a empezar ahora que se acerca a los 59 años: "seguro que me quedan cosas por hacer, pero ¿cuáles? Simplemente espero que haga lo que haga, podré pasar más tiempo con mi familia".

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Uno de los principales obstáculos para una eventual carrera política en el futuro -"' Vanity Fair' la considera la personalidad francesa más influyente en el mundo y se pregunta en portada "¿Y si fuera ella?"- es el procedimiento judicial que tiene abierto, y en el que está inculpada desde agosto pasado.

Se le imputa "negligencia" cuando era ministra de Finanzas con el presidente conservador Nicolas Sarkozy (2007-2012) en la gestión del arbitraje que permitió que el empresario y exministro Bernard Tapie, recibiera 405 millones de euros de dinero público como indemnización por un litigio con el antiguo banco estatal Crédit Lyonnais.

Lagarde cuestiona esa acusación y espera que los recursos de sus abogados puedan archivarla.

Pero sobre todo, pone el acento en que ese sumario es resultado de "un contexto muy político" ya que la apertura de la investigación por el Tribunal de Justicia de La República la firmaron doce diputados de izquierdas: "el origen de este caso tiene una connotación manifiesta".

Lagarde, que en su juventud fue vicecampeona de Francia de ballet acuático y que sigue nadando si su agenda se lo permite, vive desde su nombramiento en el fondo en julio de 2011 alejada de su pareja, el empresario marsellés Xavier Giocanti, que sigue en Francia.

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