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Alemania se opone a cambiar el sistema para quiebras bancarias

Alemania se opone a cambiar el sistema para quiebras bancarias

Alemania elevó el tira y afloja que tiene con buena parte de los Estados miembros, el PE y la Comisión Europea.

Alemania mostró su reticencia a cambiar la propuesta para un sistema europeo de quiebras bancarias, con lo que elevó el tira y afloja que tiene con buena parte de los Estados miembros, el Parlamento Europeo (PE) y la Comisión Europea (CE).

Los Estados miembros han estudiado durante estos dos últimos días posibles modificaciones a la postura pactada en diciembre, con la vista puesta en lograr el necesario consenso con el PE que permita aprobar el dossier antes de las elecciones europeas de mayo.

"No estamos todavía preparados para identificar un compromiso específico, pero los Estados miembros han reconocido la necesidad de dar a la presidencia la flexibilidad de explorar ideas" para acercar posiciones con el PE, explicó el ministro heleno de Finanzas, Yannis Sturnaras, al término de la reunión.

El PE ha mostrado su oposición a varios puntos fundamentales del acuerdo alcanzado por los Veintiocho en diciembre, que da un papel predominante a los países a la hora de decidir, mediante un complejo sistema, si un banco debe declararse en quiebra.

Además, los Estados miembros acordaron la creación de un fondo con compartimentos nacionales que se irán fusionando paulatinamente en diez años, hasta 2026, otra idea rechazada por los eurodiputados.

El ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, reafirmó su "compromiso" para lograr un acuerdo final pero rechazó las principales peticiones de la Eurocámara.

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Quieren cambiar el proceso

Una de las cuestiones que mayor apoyo recabó durante el debate del consejo de ministros de Economía, y que podría constituir una senda hacia un consenso con el PE, es la conveniencia de reducir los diez años en los que se deberá fusionar el fondo único.

Francia, Italia, España, Luxemburgo, Bélgica, Letonia o Finlandia, entre otros, se han mostrado a favor de reducir el ritmo de mutualización, tal y como han pedido la CE, el Banco Central Europeo (BCE) y los eurodiputados, que abogan por un periodo de cinco o siete años.

Schäuble se mostró dispuesto a reducir la transición, pero exigió a cambio a sus socios que se acelere también el ritmo de inyección de capital (procedente del sector privado) en el fondo.

"Aceleremos el proceso, pero no solo en la mutualización, sino también en la velocidad con la que llenamos el fondo", dijo.

El presidente del Eurogrupo y ministro holandés de Finanzas, Jeroen Dijsselbloem, explicó que los países han hecho "progresos" respecto a esta y otras cuestiones relativas al fondo de resolución, aunque "hace falta más trabajo técnico y volveremos a mantener un encuentro ministerial especial en marzo, probablemente el día 10".

"Hay varias opciones que están abiertas y vamos a discutirlas", resumió el comisario europeo de Mercado Interior, Michel Barnier.

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Alemania quiere asegurarse de que no pagará la factura de los problemas bancarios de otros países, y por ello también se mostró contraria a establecer un cortafuegos, una discusión que "no tiene sentido abordar ahora", dijo el ministro alemán.

Alemania se blinda

Varios países defendieron su creación, mientras que Dijsselbloem descartó que el fondo europeo permanente de rescate cumpla esta función, pero defendió que el fondo pueda prestar en los mercados respaldado por garantías nacionales.

Schäuble también abogó por adelantar la entrada en vigor de las reglas que establecen los "rescates internos" de los bancos -recurriendo a sus propios recursos- a 2015 y recalcó que cada país debe ser "responsable" de garantizar su compartimento nacional.

Otra de las cuestiones en las que el alemán se mostró tajante fue en su negativa a dejar en manos del BCE la decisión de si una entidad debe ser o no liquidada, tal y como pide el PE, al considerar que "puede haber conflictos de interés" en Fráncfort.

También recurrió al argumento del conflicto de interés para rechazar dar a la Comisión Europea la responsabilidad de "apretar el botón rojo" que dé lugar a la liquidación de un banco.

Schäuble defendió que los países -a través del Consejo y de la directiva de la futura autoridad de resolución bancaria- tengan un papel determinante en el proceso de quiebras, especialmente en las que suponga recurrir a una cantidad importante de capital del fondo.

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Se negó, además, a introducir el fondo de resolución dentro de la legislación europea, alegando razones legales.

Un posible acuerdo podría encaminarse hacia la propuesta alemana de "comprometerse" a incorporar más adelante el fondo a la legislación comunitaria mediante una revisión de los tratados europeos que podría llevar años, lo que más allá de los tecnicismos, no quedaría fuera del alcance de Bruselas.

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