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Abandonados a su suerte los adictos que Puerto Rico envió a Chicago

Abandonados a su suerte los adictos que Puerto Rico envió a Chicago

Buscaban la añorada rehabilitación y a falta de servicios, terminaron en las calles o en albergues no regulados por el gobierno.

Adictos provenientes de Puerto Rico llevan vida de abandono en Chicago Univision

CHICAGO, Illinois. - Decenas de adictos a las drogas puertorriqueños, que aceptaron viajar a Chicago porque serían rehabilitados, deambulan hoy día por zonas de nuestros sectores latinos, como el Barrio de las Empacadoras, La Villita o el oeste de Humboldt Park, donde casas abandonadas les confirman lo lejos que están de la tierra prometida.

“He estado viviendo en la calle, he estado preso, como no tengo hogar ni nada, he estado ahí cogiendo de los zafacones (botes de basura), donde me coja la noche”, dijo Omar Rivera, uno de los tantos que llegaron a Chicago en busca de ayuda con su adicción a las drogas y terminaron desamparados.

“Yo estaba en Puerto Rico, (haciendo) lo mismo, deambulando, y vinieron esos de la alcaldía de Bayamón y nos dijeron que nos iban a enviar a un programa de acá”, contó Rivera.

La policía y varias municipalidades de Puerto Rico han sido responsables del envío de cientos de adictos a Chicago y a otras partes de Estados Unidos en la última década , como evidencia una investigación que salió a relucir en abril de 2015.

Muchos, como Omar Rivera, creían que llegarían a centros de rehabilitación con médicos, consejeros y más. “A mí me dijeron que había hasta piscina, hoteles, ropa de todo y cuando llegué aquí no fue con eso lo que yo me encontré”, expresó el hombre que prefirió usar un nombre distinto para proteger su identidad.

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Él y otros llegaron a casas que no están reguladas por ninguna agencia gubernamental. “Estuve durmiendo en un lugar que no [tenía las de condiciones]. Había chinches y todo, se me puso todo el cuerpo lleno de chinches”, añadió.

Al preguntarle si encontró servicios médicos o un consejero, Rivera explicó que “no había servicios médicos. Ahí era romper en frío. Cuando llegué, era sentarme en una silla todo el día hasta las 10 de la noche”.

Otros dicen haber recibido humillaciones, insultos y malos tratos.

“Les hacen crucetas en la cabeza, llegan a romper droga y en vez de ayudarlos los sientan en una silla a que vomiten en el piso,” dijo Francisco Javier González Torres, otro drogadicto también enviado por las autoridades de Puerto Rico.

HEROÍNA Y CRACK EN LAS EMPACADORAS

“Estamos en una casa abandonada que está siendo usada por los usuarios de heroína, y no solamente, también hay evidencia de que están fumando crack”, dijo José Álvarez, trabajador social del departamento de salud pública de la Universidad de Illinois de Chicago con el programa Community Outreach Intervention Project (COIP), al entrar a una de estas casas en el Barrio de las Empacadoras.

Álvarez asiste a usuarios de drogas por medio de intercambio de jeringuillas y distribución de productos que ayudan a la prevención de infecciones intravenosas.

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La casa a la que se refiere está localizada cerca de la Chavez Elementary Multicultural Academy, una escuela primaria al oeste de la ciudad, por donde niños y padres de familia caminan constantemente.

“Es un problema porque ahorita pueden meterse, se están drogando, posiblemente drogados llega a ver un incendio y le va afectar a la casa del lado”, dice un vecino preocupado.

Falta regulación en casas de rehabilitacion para adictos en Chicago Univision


Estos individuos están aquí porque no encontraron apoyo en su tierra natal. Ahora, después de varios años de vivir en Chicago, muchos prefieren enfrentar el invierno, y la incertidumbre de no tener un plato de comida, a permanecer en estos programas.

La situación ha conmovido a algunos trabajadores sociales, expertos y residentes que quieren buscar una solución a las condiciones en las que se encuentran muchos de estos individuos.

Una de las personas que ha querido ayudar es Melisa Hernández, quien asiste a usuarios de drogas enviados desde Puerto Rico que viven en las calles.

Hasta ahora dice haber encontrado unos 150 individuos que corrieron la misma suerte que Rivera y Torres.

Hernández ofrece un servicio único. Lo hace bajo una iniciativa llamada “The Puerto Rico Project”.

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“Como a las 4 pm empiezo a cocinar de 20 a 30 comidas”, dijo Hernández. “Llenó mi carro con suministros de reducción de riesgos como narcan (un opiode para tratar sobredosis de narcóticos), condones y jeringas”.

Además les ayuda a encontrar servicios de rehabilitación. Una tarea que ha sido difícil.

“En varias ocasiones los conecté con un programa de détox (desintoxicación), pero no había disponibilidad en un tratamiento interno, así que volvieron a las calles”, cuenta Hernández.

Para muchos la situación se complica si no tienen seguro médico, o una identificación o si no saben inglés. “Sus adicciones son muy profundas, hay mucha negligencia, abandono y luego se topan con estos programas”, continua Hernández.

Y muchos como Omar se han sentido abandonados a su suerte. Al preguntarle si se siente arrepentido de haber venido a Chicago, dice que “mil veces, me arrepiento de haber venido para acá”.


AUTORIDADES DE P.R. SE LAVAN LAS MANOS

La policía de Puerto Rico envió un comunicado negando haber llegado a enviar usuarios de drogas a Chicago u otras partes del país.

Durante una previa investigación realizada para la radio pública, la policía De Puerto Rico envió documentos con el número de personas transportadas a diferentes ciudades de los Estados Unidos —incluyendo Chicago.

Participantes transportados a Estados Unidos suministrados por las áreas policíacas. Documento De Vuelta a la Vida

Otras municipalidades como Juncos y Bayamon han admitido el envío de usuarios de droga desde Puerto Rico a Chicago pero ya no lo hacen.

En un comunicado, la municipalidad de Juncos dijo que:

"1) No se han enviado más enfermos de adicción a Chicago.
2) Se han enviado a programas de rehabilitación en P.R.
3) No se han enviado más al grupo Segunda Vida en Chicago (un grupo localizado al sur de la ciudad.
4) No se trabaja con nadie en Chicago.
5) La Comisión de Derechos Civiles en P.R. y ASSMCA (la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción en P.R nos orientó, sobre cómo verificar si los centros de tratamientos referidos, cuentan con la permisiología requerida para operar correctamente”.

Por su parte, en un comunicado Migdalia Rivera, representante de la municipalidad de Bayamon dijo que “el pasado mes de enero de 2016, el senador William Delgado [de Illinois], nos visitó y sostuvo una reunión con representantes del municipio en donde se le aclaró todas sus dudas con relación al asunto. En esa ocasión, se le informó que el “Programa Nuevo Amanecer” no envía participantes a la ciudad de Chicago, desde hace aproximadamente dos años”.

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DE LA PROMESA A LA TRISTE REALIDAD

Alex Sierra llegó a Chicago buscando ayuda con su adicción a las drogas. A él lo enviaron las autoridades puertorriqueñas a una casa de rehabilitación conocida como el “Grito Desesperado”, localizada en La Villita.

Hernández, quien ayuda a drogadictos como Alex, sabe los retos que enfrentan estas personas en algunos de estos grupos de recuperación.

"Cada vez que Alex hablaba del Grito decía como odiaba ese lugar”, cuenta Hernández. “Decía que no quería volver, que lo habían tratado mal, que le gritaban en su cara, y que prefería morirse a volver a ese lugar".

Una vez en la calle, Alex se refugió en las drogas. Y un día Hernández lo encontró en una casa abandonada al norte de la ciudad. "Llame a la ambulancia, corrí hacia arriba, Alex estaba en el piso, su cara estaba azul”.

Allí trato de revivirlo, pero fue demasiado tarde. Murió de una sobredosis.

Como esta existen otras preocupantes historias.

Eddy Borrayo, director de Rincon Family Services, una organización que lleva años ofreciendo servicios de rehabilitación dice que “la Universidad de Chicago nos llamó porque había un muchacho de Puerto Rico que fue enviado por la policía por problemas de marihuana, el muchacho llego aquí estuvo en los albergues, se deprimió mucho hasta el punto que se quería matar”.

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Dice haber obtenido el testimonio de unas 30 personas de diferentes partes de la ciudad que cuentan historias muy similares a cómo fueron enviados y a los lugares a los que llegaron.

“No estaban exagerando, porque se le miran sus ojos, la forma que están diciendo y todos diciendo lo mismo. Eso no puede ser mentira”, dijo Borrayo.

Estos alberges se autodenominan grupos 24 horas. No son parte del sistema tradicional de Alcohólicos Anónimos, pero han prestado conceptos como los 12 pasos de recuperación.
Y no están registrados bajo la División de Alcoholismo y Abuso de Sustancias (DASA), la agencia de Illinois que se encarga de supervisar servicios de rehabilitación.

Univision Chicago visitó cuatro grupos localizados en La Villita, incluyendo el Grito Desesperado. Pero sólo el grupo “Blanco y Negro” accedió a una entrevista.

“El servicio aquí es psicoterapia, psicoterapia es mensajes a la mente”, dijo Miguel Ángel, líder de este grupo. “Yo no estudie ni medicina, ni soy psicólogo, ni soy psiquiatra, yo solamente tengo vivencias de alcoholismo y drogadicción".

Allí y en otros lugares, los adictos pueden dormir, vivir, y recibir terapia en grupo.

En el pasado, la falta de entrenamiento y educación en conjunto con la terapia agresiva, se ha prestado para que existan graves incidentes en otros lugares.

Según reportes de la policía de Chicago y el Chicago Tribune, en el 2006 en un edificio localizado en el Barrio de las Empacadoras, antigua casa de un grupo de ayuda localizado justo al frente de una escuela, un adicto apuñaló a muerte a otro miembro con un cuchillo de cocina. Supuestamente porque lo habían insultado durante una terapia grupal nocturna.

Reporte policial
Reporte policial

Aunque este grupo cerró sus puertas, otros en el área continúan ofreciendo servicios. Sin embargo, existen aún más quejas.

“Yo llegué aquí con mi seguro social, mi acta de nacimiento y todo, y cuando me fui del programa les pedí mis documentos y no me los quisieron dar porque ellos dijeron que se le perdieron”, cuenta Rivera.

Grupos con los que habló Univision niegan que haya este tipo de prácticas añadiendo que los adictos muchas veces no dicen la verdad.

“Muchas veces llega gente que está un día y se va, y muchas veces se les pierden sus cosas y ya no le echan la culpa a la persona que se fue si no a la agrupación o a la casa. Entonces cuando llegamos esta un primero que te hace un reporte si traes dinero, si traes ID. Lo que tu traigas lo ponen en un sobre y lo guardo yo”, dijo Miguel Angel.

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Estos grupos llevan años operando en Chicago y es difícil controlarlos si no están regulados por alguna entidad gubernamental y con la alta necesidad de programas certificados de rehabilitación, estos grupos no dejaran de ser una opción para los más desamparados.

“Yo fui una de las personas que se benefició de este programa. Nosotros aquí en la agrupación Blanco y Negro hemos tratado de llevar el mensaje a las cárceles, a los psiquiátricos, a los alcohólicos y a los drogadictos”, dijo Miguel Angel. “El único que nos puede ayudar es otro drogadicto que pueda entender tu enfermedad”.

Él añade que todavía tiene estrecha comunicación con varias municipalidades incluyendo Bayamón. “Tengo toda la lista de todas las alcaldías, con todas ellas trabajo”.


ABUSOS, HUMILLACIONES, ROBO DE IDENTIDAD

Los grupos 24 horas han sido un refugio para hispanos que dicen estar luchando con una fuerte adicción a las drogas o al alcohol. Al no encontrar servicios en español, no tener seguro médico o donde dormir, muchos buscan ayuda en estos lugares.

Allí adictos ya recuperados ayudan los que quieren dejar su adicción por medio de terapia grupal y apadrinamiento. Y aunque existen críticas de malos tratos y humillación, no todos los grupos son iguales.

El “Grupo 24 horas Chicago” localizado al norte de la ciudad ofrece un servicio difícil de encontrar.

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A simple vista este se ve más limpio y organizado y pertenece a una red que viene desde México y tiene sedes en otros países. Esta red es conocida como Grupo Internacional 24 Horas.

“Hay mucha integración, respeto a la integridad humana de la persona que llega, cuidados intensivos, nos mantenemos con nuestras propias contribuciones”, dice Sylvia C, fundadora y líder de este grupo.

El Grupo 24 Horas Chicago alberga en su mayoría a alcohólicos latinos que no encuentran servicios en otros lados.

Sylvia dice que ha escuchado historias conmovedoras de individuos que han buscado una recuperación en otros grupos 24 horas que no pertenecen a su red.

“Han venido gentes de otros grupos, ahí los trataban a mentadas de madre, donde los llegaron a vestir de mujer, donde… trataron de abusarlos sexualmente, entonces ellos llegan aquí y dicen a qué hora me van a seguir al baño, a qué horas me van a bañar con agua fría. Aquí no existe eso”, dijo Sylvia.

Pero como otros lugares que visitó Univision Chicago, no cuenta con regulación gubernamental y no tiene los permisos requeridos por la ciudad para tener individuos alojados en su sótano o en otras áreas.

En general, todos niegan el abuso, las humillaciones o robo de identidad. Pero algunos, como Miguel Angel, dicen que si puede haber explotación financiera.

"Hay personas, no voy a decir nombres, que no les importa el enfermo, lo que les importa es que salgan a trabajar para que traigan una contribución... que se lucran. En esto también hay lucro", dijo Miguel Angel.

Adictos en casas de rehabilitación en Chicago podrían ser víctimas de maltratos y abusos Univision


Algunos grupos llevan a sus participantes a solicitar estampillas de comida o LINK card para el beneficio general del grupo que alberga a 15, 20 o más adictos.

“Si hay alguna persona que quiere donar su LINK card para traerla y aquí en el grupo se le pregunta a la persona que si quiere aportar su LINK que es para la comida y si no quiere no hay problema”, dice Miguel Angel.

Todos dicen vivir de donaciones, pero no existen reportes oficiales de cuánto dinero manejan, cómo se lo gastan y cómo miden el éxito de cada participante.

DASA, la agencia encargada de regular servicios de rehabilitación en Illinois, dice no tener que supervisar o investigar a estos grupos.

Algo que no le cae muy bien al alguacil del Condado de Cook, Tom Dart, quien está investigando estos lugares.

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En una entrevista con Univision preguntaba que “cuál es el propósito de tener un departamento que regule servicios de substancias si no es para supervisar a los que dicen estar involucrados en ese tipo de actividad”.

Su agencia ha entrevistado adictos con todo tipo de aflicciones y cuenta que en ocasiones terminan en la cárcel por cargos de robo menor.

Hasta ahora que su agencia está haciendo un conteo de los individuos que llegaron desde Puerto Rico buscando rehabilitación y terminaron en la cárcel dice que los contribuyentes han pagado más de $100,000 dólares por mantenerlos bajo arresto los últimos dos años.


QUÉ ESTÁN HACIENDO LAS AUTORIDADES
La ciudad de Chicago dice haber tratado de ayudar a los adictos puertorriqueños en las calles pero ha sido difícil.

“Cuando viene a tratamiento quizá es un reto, pero cuando es cuestión de albergue nosotros trabajamos con nuestras agencias para asegurarnos de que el que quiera albergue tenga acceso”, dijo Alisa Rodríguez, diputada comisionaría de programas de albergues del Departamento de Familia y Servicios de Apoyo con la Ciudad de Chicago.

En un comunicado, la ciudad también dice estar en contacto con delegados del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos que trabajan en Chicago y en Puerto Rico y haber tenido una reciente reunión con representantes de agencias incluyendo DASA, y el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, HUD para discutir actividades en Chicago y en Puerto Rico.

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“Desde que supimos de esta situación, la ciudad ha ejecutado visitas [con el Departamento de Edificios y el Departamento de Familia y Servicios de Apoyo] a las direcciones que se cree han estado involucradas en dar vivienda a estos individuos y para conseguir más información de sus servicios, seguridad, y estancia. Además el Departamento de Edificios, inmediatamente inspeccionó varios edificios identificados por la oficina del Alguacil del Condado de Cook, que al parecer estaban funcionando como centros de rehabilitación de 24 horas”, dijo Cristina Villareal, directora de asuntos públicos del departamento de salud de Chicago.

Mientras tanto en La Villita, vecindario donde se encuentran al menos cuatro grupos de atención para adictos, las quejas continúan.

“Nos da mucha preocupación porque tenemos niños chiquitos y hemos visto que siempre están abiertos, pero llega gente desconocida y no saben respetar”, dice Diana García Mercado residente de La Villita. Su casa queda a menos de media cuadra de dos grupos 24 horas.

Pero ante la falta de servicios de rehabilitación apropiados, estos grupos seguirán cubriendo una gran necesidad.

Al preguntarle a Borrayo, especialista en enfermedades de adicción a las drogas si le preocupa que estos grupos sigan abiertos dijo que aunque le preocupan, cubren una gran necesidad.

"Si me preocupa, pero si no están ahí, quién. Ese es el problema. Si los cerramos, a dónde van a ir ellos, quién les va a brindar un techo, quién les va a brindar ese café, quién les va a brindar esa oportunidad para desahogarse”, dijo el especialista.

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Para él una de las posibles soluciones es hacer un inventario de estos grupos y crear un sistema de capacitación para que puedan permanecer abiertos. Además dice que deberían existir maneras de supervisarlos y regularlos.

“El Departamento de Adicción del Estado de Illinois [DASA] yo creo que es el más adecuado, porque es el que da las licencias para los centros de adicción. Ellos pueden hacer una rama designada para los halfway houses (hogares de transición), y tienen que pagar licencias y la aplicación para que tengan el sistema en orden. El modelo está ahí”, dijo Borrayo.

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