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El presidente Barack Obama dijo a los puertorriqueños que está comprometido con el progreso y la autodeterminación de la isla, y afirmó que trabajará para mejorar la economía de la Isla con la creación de nuevos empleos.

Dos partidos políticos, dos puntos de vista muy diferentes sobre Puerto Rico

Dos partidos políticos, dos puntos de vista muy diferentes sobre Puerto Rico

El Presidente Obama y su equipo de recaudación de fondos llegaron a Puerto Rico primordialmente para congraciarse con sus donantes.

El presidente Barack Obama dijo a los puertorriqueños que está compromet...
El presidente Barack Obama dijo a los puertorriqueños que está comprometido con el progreso y la autodeterminación de la isla, y afirmó que trabajará para mejorar la economía de la Isla con la creación de nuevos empleos.

Recientemente, el Presidente Barack Obama hizo un corto pero bien divulgado viaje a Puerto Rico.

Los expertos y politólogos compararon su visita a la que hizo hace 50 años el Presidente John F. Kennedy, el último presidente norteamericano en visitar la isla. En términos elogiosos, describieron su interés y compromiso con los casi cuatro millones de residentes de Puerto Rico. Desafortunadamente, como muchas de las cosas que hace el Presidente Obama, el viaje fue largo en retórica pero corto en sustancia.  

La visita del Presidente a Puerto Rico debió haber sido una conversación con sus ciudadanos sobre los temas que más le preocupan, como los empleos y la economía. En cambio, fue más como una corta parada en el cajero automático del vecindario. La gente que vive en la isla, conocida como la “brillante estrella del Caribe”, se merecían algo mucho mejor.  

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El Presidente Obama y su equipo de recaudación de fondos llegaron a Puerto Rico primordialmente para congraciarse con sus donantes.

El Partido Demócrata hizo alarde de que la visita del Presidente demostró que él y su partido son los verdaderos amigos de los hispanos en los Estados Unidos, especialmente en el sur y centro de la Florida.

La prensa comprendió totalmente los motivos reales de la visita, señalando durante los días previos al viaje que el Presidente estaba tratando de ganar ventaja con los puertorriqueños que viven en la Florida.

La rápida escala del Presidente puede ser comparada a hacer la compra en la tienda de la esquina. Entró corriendo, tomó lo que quería y se fue, teniendo poca interacción con nadie, excepto el cajero.

 Hago hincapié en el itinerario del Presidente porque, poco después de su visita relámpago, tuve la oportunidad de pasar tres días en Puerto Rico.

Me reuní y hablé con los líderes jóvenes de Puerto Rico, al igual que con los líderes jóvenes republicanos de todos los Estados Unidos durante su conferencia anual. Tuve una gran reunión con el Gobernador Luis Fortuño, quien compartió conmigo las difíciles decisiones que ha tenido que tomar para transformar la economía de Puerto Rico, reduciendo el déficit de $3,300 millones de la isla para fines de su primer término y creando un ambiente propicio a los negocios que permitirá la creación de empleos.

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También me reuní con funcionarios electos de toda la isla, tanto republicanos como demócratas.   

Tuve la oportunidad de dirigirme a los miembros de un Club Rotario y participar en una ardiente discusión sobre los temas que más preocupan a los puertorriqueños. Aprendí rápidamente que los puertorriqueños son estudiantes de historia excelentes. Los puertorriqueños están cada vez más desilusionados con el manejo de la economía del Presidente Obama y la continua retórica de campaña sin significado alguno del Partido Demócrata.

Nuestros conciudadanos al sureste de la Florida tienen una rica historia. Los puertorriqueños han hecho contribuciones incalculables a nuestro país, tanto económicamente como en su servicio en las fuerzas armadas en tiempos de guerra, empezando con la Primera Guerra Mundial y hasta hoy día en Afganistán e Irak.

Son norteamericanos quienes quieren las mismas cosas que queremos nosotros en el resto del país: empleos, una economía fuerte, una buena educación para sus hijos y un futuro mejor para la próxima generación. 

Me fui de Puerto Rico sintiéndome enriquecida por el tiempo y experiencias que allí viví, incluyendo una cena con una familia puertorriqueña y sus amigos.

El Presidente se perdió ese tipo de experiencia al pasar a las carreras cerca de los ciudadanos quienes, con banderas norteamericanas y puertorriqueñas, le dijeron adiós desde las calles en camino al aeropuerto después de su estadía de tres horas.

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Como Co-Presidente del Partido Republicano, fue un honor para mí que la bella isla de Puerto Rico me abriera sus puertas y fue una bendición para mí que su gente me abrieran sus corazones. Nunca lo olvidaré.   

No fue la gente de Puerto Rico la que perdió con la breve visita de tres horas del Presidente - fue el Presidente quien perdió. Y los puertorriqueños tienen que preguntarse: ¿Esperamos 50 años para eso?

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Sharon Day es Co-Presidenta del Comité Nacional Republicano. Puede ser contactada en  RNCCoChair@gop.com.

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