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Dos hombres admiten que vieron a los prófugos de la cárcel de NY

Dos hombres admiten que vieron a los prófugos de la cárcel de NY

Uno de los hombres dijo que él y su amigo volvían alrededor de las 12:30 de la madrugada cuando los vieron.

Dos residentes de Nueva York, donde un par de asesinos condenados escaparon, admitieron que los vieron poco antes de que se diera a conocer su huida. "Somos muy afortunados por estar vivos", declaró uno de ellos.

Uno de los testigos dijo a ABC, que él y su amigo volvían a su casa alrededor de las 12:30 de la madrugada. Fue entonces que vieron marcharse a dos hombres, de su patio trasero. Están seguros de que se trataba de los fugitivos Richard Matt y David Sweat.

El hombre dice que los vio cargando lo que parecía ser una caja de guitarra. Cuando los enfrentó en su casa, uno de ellos respondió: "Solamente estamos perdidos. No sabemos dónde estamos. Estamos en la calle incorrecta", según el testigo.

Lea: Fugitivo de cárcel de NY tiene antecedentes criminales en México

Después de encararlos, los dos prófugos salieron del lugar, admitió el hombre que ha preferido mantener su identidad bajo el anónimato por cuestiones de seguridad.

Más tarde, se enteraron de todas las operaciones y la vigilancia que se ha desplegado alrededor de la fuga de Richard Matt y David Sweat. Entonces le contaron a la policía su experiencia. Los perros lograron captar el rastro de los criminales en el patio trasero. Sin embargo, los agentes no han podido llegar lejos.

Sweat, de 34 años, fue condenado de por vida por matar a un funcionario de Broome en el 2002. Por su parte, Matt, de 48 años, purga una sentencia de 25 años por secuestrar y matar a un hombre en 1997.

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La empleada de la prisión, Joyce Mitchell, fue cuestionada y removida de su cargo en medio de las investigaciones. The Daily News reporta que la mujer, supervisora de la sastrería de la prisión en donde los dos hombres trabajaron, pudo haberlos ayudado a fugarse. Al parecer tanto Matt como Sweat habían pedido permiso para permancer, durante sus descansos, en este módulo. En el lugar pudieron acceder a varias herramientas.

Mientras los investigadores buscan a los posibles cómplices de los dos asesinos, restan muchos interrogantes acerca de la fuga audaz.

¿Cómo es posible que nadie oyera a los presos cuando cortaban un muro de acero, derribaban ladrillos y entraban y salían de un caño? Y si los oyeron, ¿por qué callaron? ¿Cómo se ocultaron las huellas y los escombros de un trabajo que probablemente tomó varios días? ¿Tuvieron acceso a planos u otra información que les permitiera encontrar el camino a través de las entrañas de la prisión?

Y mientras la búsqueda se prolonga por cuarto día, surge una incógnita tenebrosa: "cómo continuaba el plan", dijo Rick Mathews, director del Centro de Seguridad y Previsión de la Universidad de Albany.

"¿Adónde pretendían ir y cómo pensaban hacerlo?"

Los investigadores han interrogado a varios empleados de la prisión y a contratistas externos para averiguar quién pudo proporcionar las herramientas eléctricas usadas en la fuga. La policía montaba retenes e inspeccionaba automóviles cerca de la Penitenciaría Clinton de Nueva York, cerca de la frontera con Canadá. Pero las autoridades dijeron que David Sweat y Richard Matt ya podrían estar lejos, en Canadá o incluso en México.

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Las autoridades advirtieron que los prófugos eran hombres peligrosos y dispuestos a todo. Algunos vecinos se han mostrado inquietos ante la advertencia.

La cárcel con 3 mil presos se encuentra en el medio de la pequeña población de Dannemora, cerca de la frontera con Canadá.

"Siempre hacemos bromas. Estamos tan cerca de la prisión que éste es el último lugar donde un preso quisiera estar", dijo Jessica Lashway mientras esperaba el ómnibus con sus niños a pocos metros de la enorme fortaleza.

Sweat, de 34 años, y Matt, de 48, salieron por una boca de tormenta, hecho que las autoridades descubrieron el sábado. Habían amontonado ropa bajo sus cobijas para hacer creer a los guardias que estaban durmiendo y dejaron una nota con la frase burlona, "tengan un bonito día".

El estado de Nueva York ofrece una recompensa de 100 mil dólares, 50 mil por cada uno, por información que lleve a su captura.

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