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Voces del exilio piden que se investigue a cónsul de Venezuela en Miami

Voces del exilio piden que se investigue a cónsul de Venezuela en Miami

Voces del exilio piden investigar a diplomática venezolana por su supuesto vínculo con un posible ataque cibernético a EU.

Diplomática fue vinculada supuesto plan de espionaje revelado en documental de Univision

Miami - Varias voces del exilio venezolano se sumaron el miércoles a la petición de algunos congresistas estadounidenses de que se investigue a la cónsul de Venezuela en Miami por su supuesto vínculo con un posible plan de Irán, Cuba y Venezuela para impulsar un ataque cibernético contra Estados Unidos.

Además, consideraron creíble que la cónsul Livia Antonieta Acosta sea miembro del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), al igual que el vicecónsul, Edgard González Belandria.

“Es algo que no debería de extrañarnos, porque ya hemos tenido evidencias del Sebin aquí (en Miami). Hay demasiadas evidencias y circunstancias que deberían obligar de inmediato a la apertura de una investigación”, apuntó a Efe Horacio Medina, ex gerente de Petróleos de Venezuela (PDVSA), en Miami, donde reside desde hace seis años.

Medina aseguró compartir la opinión del precandidato presidencial venezolano Pablo Medina, quien la semana pasada pidió en Miami la apertura de una investigación, después de que Univisión transmitiera un documental sobre un supuesto plan para atacar los sistemas de varias plantas nucleares en Estados Unidos, la Casa Blanca, el FBI y la CIA.

La Amenaza Iraní

El programa, ‘La amenaza Iraní’,  afirmó que en 2008, cuando Acosta era vicesecretaria de embajada en México, entró en contacto con miembros de las embajadas de Irán y Cuba, y con estudiantes extremistas para coordinar un ataque cibernético contra esos blancos.

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Tras la emisión, varios congresistas estadounidenses pidieron también la apertura de una investigación sobre una información que el pasado viernes el presidente venezolano, Hugo Chávez, tildó de “mentira” y de “excusa para agredirnos”.

Medina, quien fuera presidente de la Unión Nacional de Trabajadores Petroleros y Petroquímicos en Venezuela (Unapetrol) y sobre el que pesa una orden de captura en su país, añadió a Efe: “Existe un cúmulo de evidencias que al menos a mí, en lo personal, me despierta una razonable sospecha de que (el supuesto complot para atacar a EE.UU.) puede ser cierto”.

Clima de dudas

El miembro de la Mesa de la Unidad añadió que hay “unas relaciones claras e inequívocas de Venezuela con Irán que definitivamente no se corresponden con una relación de tipo comercial, ni cultural y ni siquiera político, sino que va mucho más allá de eso”.

Puso el ejemplo de la existencia de “un vuelo semanal que sale prácticamente vacío desde Venezuela que hace escala en Damasco y termina en Teherán”.

Además, “sabemos desde 1978 que en Venezuela hay una reservas importantes de uranio” y que hace cinco años se hizo “un estudio satelital donde participaron los iraníes para identificar reservas de minerales, incluidas las de uranio”.

Llamó la atención sobre el hecho de que precisamente en esa zona del estado de Bolívar haya “una fábrica de bicicletas y esté expresamente prohibido el sobrevuelo”.

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Aumentan argumentos

También consideró necesaria una investigación Bernardo Jurado, ex capitán de navío de la Armada venezolana y refugiado político residente en Miami, quien afirmó a Efe que Acosta no es de carrera diplomática, “sino que está ahí puesta porque es una agente de inteligencia, al igual que el vicecónsul”, tal y como publicó hoy el diario El Nuevo Herald.

“El embajador de Irán en México fue contactado por un instructor informático para que financiara ataques contra Estados Unidos y ella dijo que le encantaría llevarle eso a Hugo Chávez”, aseguró Jurado, para quien “es evidente, público y notorio que hay extracción de uranio en Venezuela por intermedio de una compañía llamada Impasco”.

Recordó al respecto que en 2008 en Turquía se interceptaron 22 contenedores que iban de Irán a Venezuela con materiales químicos para hacer explosivos y en 2009 Impasco apoyó a Venezuela para determinar con sus geofísicos dónde estaba el uranio.

Inversión iraní

“Hay dos compañías iraníes (en Venezuela) que supuestamente fabrican tractores, cementos y bicicletas. Una en Bolívar, donde está el mayor yacimiento de uranio y que está prohibido militarmente sobrevolarla”, explicó.

Según relató, la estructura de su fábrica “es más o menos un cuartel militar, incluso con doble cerca, custodiado en el externo por la guardia nacional y en el interno con entrada y salida de camiones blancos con personal iraní. No entran venezolanos”.

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En cuanto a la otra, detalló que se encuentra en el estado de Monagas, “muy cerca de allí, pero con acceso al Orinoco para embarque en buques de uranio”, y que allí hay una instalación con las mismas características que “supuestamente hace cemento, pero no ha producido ni un sólo saco de cemento pese a que tiene un presupuesto de 750 millones de dólares anuales”.

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