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En la pista no utiliza maquillaje, pero lejos de ella ha sido imagen de infinidad de marcas.

Sharapova, una máquina de hacer dinero

Sharapova, una máquina de hacer dinero

La tenista María Sharapova se ha convertido en un icono de la publicidad y es una de las atletas más bellas del mundo.

En la pista no utiliza maquillaje, pero lejos de ella ha sido imagen de...
En la pista no utiliza maquillaje, pero lejos de ella ha sido imagen de infinidad de marcas.

Es rubia, atractiva, mide 6 pies y posee una silueta envidiable pero, además, la rusa, que es una de las tenistas mejor pagadas del mundo, acaba de firmar un contrato millonario con la compañía Sony Ericsson Mobile Communications para los próximos cuatro años. De esta forma, a finales de año, su cuenta de resultados superará los $22 millones.Cada vez que golpea la pelota emite un inconfundible gemido que provoca pícaras sonrisas, al mismo tiempo que su cuenta corriente va creciendo. "Me siento halagada ante la posibilidad de trabajar con una marca tan famosa como Sony Ericsson. La mayoría de la gente me conoce como tenista, pero también me interesa la moda, la música, el cine y el diseño", explicó la tenista. María Sharapova, que es la número cinco del tenis mundial y tiene en su haber dos títulos "grandes", Wimblendon (2004) y el Abierto de Estados Unidos (2006), además de otros catorce títulos profesionales, ha sido imagen de firmas de jabones, geles, dentríficos, refrescos, ropa deportiva, relojes, e incluso de una multinacional productora de software.Reina de la eleganciaEn la pista no utiliza maquillaje, pero lejos de ella, María Sharapova, de 20 años, es una mujer coqueta, preocupada por su imagen, que allá por donde pasa deja una estela de elegancia, de buen gusto.Ha sido elegida, por cuarto años consecutivo, como la atleta más atractiva del mundo por la revista americana "Maxim". La atractiva rusa tampoco ha dudado en posar en biquini para la revista americana "Sports Illustrated".También ha sido portada de revistas como Vanity Fair o Rolling Stone, y sus admiradores han creado miles de páginas con sus fotos en Internet."Quiero tener hijos""No puedo decir si los hombres me quieren por lo que soy o por el personaje que sale en la televisión y que gana dinero. No sé si he estado enamorada, he experimentado diferentes clases de amor. He perdido a veces la cabeza, pero no creo que haya sido amor", declaró la rusa al rotativo The Sunday Times."Si no volviera a ganar ningún otro torneo, no me sentiría insatisfecha porque todo lo que he conseguido ya es mucho más de lo que yo misma o mi familia podíamos esperar. Quiero tener hijos, quiero hacer otras cosas en mi vida, quiero tener experiencias que me van a hacer feliz", explicó.La jugadora comentó que para relajarse antes de un encuentro suele escuchar música, "depende de como me sienta", dijo. "A veces necesito "chill out" o escucho el grupo de Dave Matthews. Es mi favorito. The Fray también y si necesito algo más animado escucho "Hip Hop" y "rythm and blues".

Es la primera tenista rusa que ha conseguido alcanzar el número 1 del ranking de WTA (2005) y que tiene en su palmarés dos títulos de "Grand Slam" (Wimbledon 2004 y el Abierto de Estados Unidos 2006). Nació en Niagan, Rusia, el 19 de abril de 1987. Sus padres huyeron de Bielorrusia por las radiaciones del desastre de Chernobil y se establecieron en la siberiana Niagan, donde vivió hasta la edad de tres años. Luego, la familia se trasladó a Sochi, a orillas del Mar Negro, donde comenzó a jugar al tenis a la edad de cuatro años en una escuela de tenis de su ciudad con la raqueta que le regaló el padre del tenista Yevgueni Kafelnikov. Desde un principio, se encargó de la dirección su padre Yuri Sharapov, quien sigue entrenándola junto con el ex tenista Michael Joyce. Con seis años de edad la descubrió Martina Navratilova en un torneo exhibición en Moscú, quien vio en la jugadora mucho futuro y animó a su padre a que la llevara a la academia de Nick Bollettieri, en Bradenton, Florida. Comenzó desde abajoEn 1994, junto con su padre, Yuri, y sólo $700, iniciaron su dura aventura americana, en la que pudieron hacer frente a los $35 mil que anualmente costaba la academia gracias a la ayuda de la agencia IMG. La reunificación de la familia, con la llegada a Estados Unidos de Yelena, la madre, se produjo dos años después. Desde que el 7 de julio de 2002 fuera finalista en el Wimbledon júnior, en el que cayó ante su compatriota Vera Duchevina, Sharapova no ha hecho otra cosa que cosechar éxitos y aumentar su cuenta corriente.

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