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Obama envió su presupuesto al Congreso y pidió a republicanos no jugar con la Seguridad

Obama envió su presupuesto al Congreso y pidió a republicanos no jugar con la Seguridad

Es de casi 4 billones de dólares. Pidió a los republicanos que "no jueguen a la política" y lo aprueben para que siga funcionando el DHS.

Obama pide al Congreso que no juegue con el presupuesto Univision

El presidente Barack Obama develó hoy su presupuesto de casi 4 billones de dólares (4 trillones en inglés) para el año fiscal 2016, rechazado de antemano por los republicanos que se oponen a un mayor gasto público y una mayor carga fiscal para los más ricos y para los beneficios que logran las empresas en el extranjero.

El presupuesto centra sus propuestas en la llamada "economía de la clase media" que permeó su último discurso del Estado de la Unión y que parece condenado a enfrentar una fuerte oposición en el Congreso de mayoría republicana, a donde fue enviado hoy.

¿La razón? El proyecto presupuestario para este 2016 contempla elevar el gasto público, así como una reforma tributaria para que las empresas y los ciudadanos más ricos paguen más impuestos, y emplear esos ingresos extraordinarios para ayudar a las familias que han pasado apuros económicos en los últimos tiempos, un punto que ha sido rechazado por los republicanos.

En un gesto simbólico, Obama presentó su plan presupuestario en la sede del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés), con el objetivo de urgir a los republicanos a "no permitir" que esa agencia gubernamental se paralice a partir del 27 de febrero, cuando se quedará sin recursos para operar en caso de no aprobarse nuevos fondos.

Los republicanos quieren supeditar la financiación del DHS a la eliminación de los fondos para que ese departamento ejecute la acción ejecutiva anunciada por Obama a finales de 2014 para regularizar temporalmente a 5 millones de inmigrantes indocumentados.

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El Presidente urgió a los republicanos a no poner "en riesgo" la seguridad nacional con la batalla sobre el DHS y enfatizó que, si expiran los fondos para esa agencia, unos 50,000 agentes aeroportuarios y otros 40,000 de la patrulla fronteriza y de aduanas "tendrán que seguir trabajando sin cobrar".

"Quiero trabajar con el Congreso para reemplazar la austeridad sin sentido con inversiones inteligentes que fortalezcan a Estados Unidos. Y podemos hacerlo de una forma fiscalmente responsable", afirmó Obama.

"Tenemos que dejar la política a un lado, aprobar un presupuesto que financie nuestras prioridades de seguridad en casa y en el extranjero, y dar a las familias de clase media la seguridad que necesitan para salir adelante", pidió Obama.

El proyecto de Obama para el año fiscal 2016, que comenzará el próximo 1 de octubre, contempla un gasto de 3.99 billones de dólares y unos ingresos de 3.53 billones, con un pronóstico de déficit de 474,000 millones de dólares, según lo que había adelantado la propia Casa Blanca.

En el capítulo del gasto, Obama solicita unos 585,000 millones de dólares a Defensa, con fondos para el conflicto en Ucrania y la campaña militar  (3,500 millones) contra el grupo yihadista Estado Islámico (ISIS, en inglés) en Irak y Siria. Es un 4% más que en el ejercicio actual.

Desde hace años, el proyecto presupuestario anual de Obama se queda en una mera declaración de intenciones y todo apunta a que esta vez ocurrirá lo mismo, ya que los republicanos controlan desde enero las dos Cámaras del Congreso y ya han expresado su oposición al plan del presidente.

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Obama pidió a los republicanos que aprueben su presupuesto para asegurar los recursos que permitan garantizar las prioridades de seguridad y ciberseguridad. “No deberíamos jugar a la política con la Seguridad Nacional”, advirtió el Presidente.

Es que el proyecto de Obama también busca aliviar las estrechas restricciones presupuestarias impuestas a programas militares y domésticos en 2011 y presenta nuevas iniciativas, como un ambicioso programa de obras públicas de seis años por un importe de 478,000 millones de dólares para mejorar autopistas, puentes y el transporte público.

El gobierno dijo que el presupuesto representa una estrategia para fortalecer a la clase media y ayudar a "las familias trabajadoras para que salgan adelante en un momento de cambio económico y tecnológico incesante".

En conjunto, la propuesta de Obama representa un aumento del gasto público del 7% sobre los niveles fijados por los recortes automáticos, conocidos como "secuestro" (sequesters, en inglés), que entraron en vigencia en marzo de 2013 para reducir el déficit.

"Desde mi llegada a la Casa Blanca, hemos reducido nuestros déficit en unos dos tercios", enfatizó el mandatario, para quien "la economía va bien" y, por tanto, EEUU no puede darse el lujo de no invertir en campos como la infraestructura, la salud y la educación.

Aunque los republicanos sí apoyan aumentar el gasto en Defensa, no apoyan la intención de Obama de destinar más dinero público a Salud y Educación.

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Entre otras cosas, el Presidente pretende financiar un plan presentado en enero para que sean gratuitos los dos primeros años de "community college" (centros públicos de educación superior) y, en materia sanitaria, elevar a más de 1,200 millones de dólares los fondos para combatir las infecciones causadas por bacterias resistentes a los antibióticos.

Asimismo, los conservadores rechazan también la idea de Obama de llevar a cabo una reforma tributaria que permita "cerrar lagunas fiscales" que benefician a los estadounidenses más ricos.

Junto a esa reforma, el presidente quiere establecer  un impuesto obligatorio del 14% sobre los beneficios que las compañías estadounidenses obtienen en el extranjero.

El impuesto a las ganancias acumuladas en el extranjero sería pagadero de inmediato. Según las leyes, esas ganancias sólo se gravan a nivel federal si se repatrian a Estados Unidos, donde enfrentan una tasa impositiva máxima del 35%. Muchas compañías evitan los impuestos federales sobre esas ganancias simplemente dejándolas en otros países.

De acuerdo con la Casa Blanca, parte de lo recaudado con ese impuesto se usaría para financiar una propuesta de obras públicas de Obama que busca desembolsar los 478,000 millones de dólares para "modernizar" la infraestructura y el sistema de transporte del país.

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Incluso antes de que los enormes libros presupuestarios aterricen en los escritorios de los legisladores, los republicanos criticaron ya la propuesta, acusando al presidente de intentar volver a políticas fiscales y de gastos que dañarán la economía mientras sigue sin abordar el mayor problema del presupuesto: un aumento del gasto en los programas de ayuda del gobierno.

Obama envió el presupuesto horas después de declararse "orgulloso de haber salvado la economía" del país tras la aguda crisis financiera de 2008.

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