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Leen el testamento de Helmsley

Leen el testamento de Helmsley

El perro de Leona Helmsley, la magnate hotelera que murió la semana pasada, recibirá unos $12 millones de dólares, según su testamento.

Su hermano cuidará de la mascota

NUEVA YORK - El perro de Leona Helmsley continuará viviendo una vida opulenta. Según el testamento de la magnate hotelera que falleció la semana pasada, la mascota recibirá $12 millones de dólares y cuando muera, será sepultada junto a su dueña en un mausoleo.

Sin embargo, los dos nietos de Helmsley se fueron en blanco, pues no recibirán ni un solo centavo de la fortuna que dejó la desaparecida multimillonaria.

Helmsley, quien fue dueña de una cadena de hoteles y fue encarcelada por evasión de impuestos, falleció el pasado 20 de agosto a consecuencia de una insuficiencia cardiaca. Tenía 87 años.

Esta semana, en una corte de Nueva York se leyó su testamento y, según el documento, el adorado perrito de Helmsley, de raza Maltese y llamado Trouble, ahora tendrá a su nombre un fideicomiso valorado en $12 millones de dólares.

La apodada "la reina de la maldad" también le dejó varios millones de dólares a su hermano, Alvin Rosenthal, además de la responsabilidad de cuidar del perrito.

Rosenthal deberá también hacerse cargo de la manutención de los otros dos nietos (de cuatro que tenía Helmsley), hijos de Jay Panzirer, un hijo de la multimillonaria que murió en 1982 a los 42 años.

Eso sí, para beneficiarse de la herencia de su abuela los dos nietos deberán visitar la tumba de su padre al menos una vez al año.

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De lo contrario, escribió Helmsley en su testamento, "no recibirán ni un solo centavo de los $5 millones de dólares que le he dejado a cada uno de ellos".

Helmsley, sin embargo, decidió no dejarles nada a sus otros dos nietos, Craig y Meegan, también hijos de Panzirer, "por razones que ellos conocen muy bien", escribió.

Trouble, el perro, fue el gran ganador

Lo que sí está claro es que Trouble, el perrito, fue el que se llevó la mejor tajada. En el pasado, la mascota de Helmsley había aparecido en campañas publicitarias de los hoteles de la desaparecida multimillonaria, y en una ocasión, hasta mordió el mayordomo de su casa.

"Yo instruyo que cuando mi perro Trouble se muera, sus restos sean sepultados al lado de los míos en el mausoleo de la familia Helmsley", escribió Helmsley en su testamento.

El mausoleo, ordenó, debe ser "lavado al vapor al menos una vez al año". Incluso, dejó un fondo de $3 millones de dólares para el mantenimiento de su tumba (ubicada en el condado de Westchester, en Nueva York), donde descansa junto a su esposo, Harry Helmsley.

Helmsley le dejó además unos $100 mil dólares a su chofer, Nicholas Celea.

También ordenó que las ganancias de las propiedades y pertenencias de la Helmsley, estimadas en miles de millones de dólares, sean vendidas y que el dinero recaudado sea donado al fondo benéfico Leona M. & Harry B. Helmsley Charitable Trust.

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Howard Rubenstein, quien durante años fue el portavoz oficial de Helmsley, no realizó comentarios sobre la distribución del testamento de la fallecida magnate.

Helmsley murió en su residencia de Connecticut. En los años 1980s se convirtió en un símbolo de la avaricia y fue apodada "la reina de la maldad" luego de ser enjuiciada y convicta en 1988 por evasión fiscal.

Un ex empleado de ella declaró en corte que Helmsley decía que "Sólo la plebe paga impuestos".

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