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Donald Trump

¿Puede ser contraproducente declararle la guerra a Trump?

¿Puede ser contraproducente declararle la guerra a Trump?

Que la nomenclatura del partido le diga a la base rebelde que el candidato que adoran no les conviene puede no ser la mejor manera de regresarlos al redil

Donald Trump
Donald Trump

Por Mariana Rambaldi @marianarambaldi

Mitt Romney parece haber dado los primeros tiros en la "guerra" contra Donald Trump dentro del partido Republicano.

En su discurso del jueves en la universidad de Utah, el excandidato presidencial republicano y exgobernador de Massachusetts, pidió a la base del partido no elegir a Trump como nominado a la Casa Blanca y cuestionó la capacidad del magnate de derrotar a la eventual candidata demócrata Hilary Clinton.

Podría ser la casual expresión de un republicano “preocupado” o bien podría tratarse de las primeras tentativas del establishment partido por coordinar acciones en contra del controversial candidato.

Pero algunos, dentro y fuera del partido, se preguntan qué tan útil en esa misión pueden resultar las palabras de Romney, un candidato presidencial “fallido” como lo calificó Trump en su respuesta.

Decirle al 35% de votantes republicanos que han respaldado a Trump hasta ahora que esa elección "no les conviene" puede resultar tan inútil como el consejo paterno a los hijos adolescentes sobre qué amigos tener o qué música escuchar

Grano de arena

“Todos estamos tratando de poner nuestro grano de arena. Todos estamos trabajando para quitar a este señor. Creo que Mitt Romney, con su discurso, ha puesto el suyo”, dijo a Univision Noticias el analista republicano Juan Hernández.

En cambio, Israel Ortega, del periódico conservador Opportunity Lives, cree que no ha sido de mucha ayuda.

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Además, Ortega asegura que el excandidato republicano cometió un grave error de estrategia.

“El hecho de que no haya mencionado que hace cuatro años pidió la ayuda de Donald Trump para su nominación, incluso debilita lo que expuso. Si al menos hubiera hecho una referencia, o hubiera dicho ´me equivoqué´, hubiera sido algo más impactante”, opinó.

Justo a eso se refirió el candidato-empresario en un mensaje colocado en su cuenta de Twitter la mañana del jueves.

¿A quién le habló Romney?

En su discurso, Romney llamó a no votar por Trump porque “es un estafador”.

"Sus políticas nacionales conducirían a una recesión. Sus políticas exteriores convertirían a Estados Unidos y al mundo en un lugar menos seguro. No tiene ni el temperamento ni el juicio para ser presidente", enunció Romney.

Si es poco factible que gente del establishment influya en la mente de aquellos que están "rabiosos" contra la nomenclatura del partido, la pregunta es a quién va dirigido el mensaje.

Ortega opina que posiblemente sea un llamado a la unidad del partido.

“Romney tal vez está pidiendo a otras voces republicanas que hagan lo mismo que él. Pienso, por ejemplo, en Jeb Bush, que ha estado tan silencioso desde que bajó su campaña”, sugiere Ortega.

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Algunos se preguntan por las razones del exgobernador para presentarse como el portavoz de ese llamado de unidad. A lo que otros responden con la sospecha de que Romney esté calculando su regreso a la política activa.

Independientemente del discurso de Romney, los analistas coinciden en que es un momento crítico y que ha llegado el momento de aunar fuerzas dentro del partido para que Trump no sea el nominado.

Partido fracturado

Los amores y odios que el magnate genera en la clase política y en los votantes han tallado una grieta entre los republicanos. Mientras unos lo repudian, semana a semana recibe nuevas adhesiones.

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Existe una disyuntiva a la hora de entender qué está sucediendo dentro del llamado gran viejo partido.

Mientras que algunos advierten que la fractura es innegable, otros consideran que Trump y su movimiento son un fenómeno externo, que ha desembarcado en el partido.

“No olvidemos que Trump es un hombre queriendo ser el candidato republicano. No es un republicano queriendo ser el candidato”, expresó Hernández, reflejando la opinión de quienes afirman que el multimillonario no es un verdadero conservador.

Unir fuerzas

Tras ganar siete estados en la elección del supermartes, el empresario cosechó críticas de figuras de mucho peso entre los republicanos como el presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan y el líder de la mayoría del Senado Mitch McConnell.

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Eso da una idea a muchos observadores de que hay un esfuerzo coordinado dentro del partido para hacerle frente a Trump.

Los analistas consultados por Univision Noticias no creen que se estén haciendo trabajos sistematizados.

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“Las críticas de Ryan y McConell fueron una condena, no un ataque frontal a Trump. No creo que haya aún acciones coordinadas en contra del candidato. Y de haberlas, no creo que las hagan tan evidentes”, opina Ortega.

Hernández dice que la mayoría de los que están operando son militantes.

“Somos un grupo grande de gente que no está contento con este candidato, que no nos representa y que no representa al partido”, dice.

“Todos tenemos que hacer algo. Estamos desesperados. Y lo peor que podemos hacer es quedarnos callados”, considera Hernández.

Trump imparable

Pero si algo ha demostrado Trump hasta el momento es que parece estar hecho de acero.

Publicidades en su contra, descalificaciones, duros discursos críticos y hasta algunas declaraciones altisonantes hechas por él mismo… todas estas acciones parecen dejar intacta su popularidad.

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La disertación de Mitt Romney podría sumarse a ea lista de ataques inefectivos contra el personaje.

“Trump puede salir fortalecido tras el discurso de Romney. Los que apoyan a Donald Trump lo hacen ciegamente, fielmente. Entonces, que el excandidato salga a atacarlo no va a afectar al núcleo de seguidores. Incluso, puede tener un efecto contrario entre los grupos que odian al establishment”, explica Ortega.

El discurso quizá tenga efectos contrarios a los esperados, pero evidencia que l a situación se ha tornado tan urgente para los opuestos a Trump que están dispuestos a arriesgar una guerra interna republicana con consecuencias impredecibles para la unidad del partido.

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