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La semana que Hillary Clinton fue más feliz

La semana que Hillary Clinton fue más feliz

Tras Bengasi y sin Biden en la carrera, ahora la precandidata demócrata tiene razones para estar optimista

Hillary Clinton

Por Carlos Chirinos @carl_chirinos

Si para algo sirvió la candidatura de Lincoln Chafee a la nominación presidencial del Partido Demócrata fue para que su renuncia sirviera de cierre simbólico a la mejor semana que ha tenido Hillary Clinton desde que empezó su campaña.

“Ha sido una buena semana para la secretaria (Hillary) Clinton”, dijo el exgobernador, exsenador y ahora excandidato Chafee este viernes tras anunciar su salida de la contienda en el foro anual de Líderes Mujeres del Comité Nacional Demócrata.

Opinión que ratificó minutos después en el mismo evento, una sonriente y aparentemente descansada Clinton, pocas horas después del interrogatorio de casi 11 horas ante el comité del Congreso que investiga la muerte de cuatro estadounidenses en Bengasi , Libia, en septiembre de 2012.

“Como algunos de ustedes quizá saben tuvo un día bastante largo ayer” dijo la exsecretaria de Estado ante los asistentes que celebraron la ocurrencia con una ovación.

Lea también: El efecto Biden

La sonrisa y el aplauso de la mañana del viernes son el mejor indicativo de que, al menos para los promotores de la campaña de Clinton, la semana no terminó tan mal como muchos presagiaban y que la candidata tiene razones para sentirse optimista.

Al menos por unos días, mientras dure el efecto de su triunfo político, cosa que suele ser efímera en una campaña electoral.

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Las últimas once horas

La prueba de fuego para Clinton fue el interrogatorio al que tuvo que someterse este jueves desde las 10:00 am hasta pasadas las 9:00 pm.

El comité especial que investiga los sucesos de Bengasi, que causaron la muerte del embajador Christopher Stevens y otros tres estadounidenses,  presidido  por el representante republicano Trey Gowdy de Carolina del Sur, busca identificar las fallas de seguridad y comunicación que permitieron el ataque.

Pero a lo largo de las 11 horas de comparecencia lucieron más interesados en saber qué hizo Clinton y qué dijo sobre el tema en el momento y los días posteriores.

representante Trey Gowdy


La estrategia demócrata presenta la investigación como una cacería de brujas destinada a dañar la opción presidencial de la exprimera dama, una teoría que reforzaron con las declaraciones del líder de la mayoría republicana, representante Kevin McCarthy, quien hace unas semanas dijo que las investigaciones habían coincidido con la caída en la popularidad de la candidata.

McCarthy no dijo que hubiera intencionalidad política tras el comité, pero los demócratas presentaron sus palabras como “evidencia” de lo que consideran el uso político de Bengasi.

A lo largo de la comparecencia Clinton lució calmada, aunque ocasionalmente la traicionaba un gesto de fastidio o de cierta molestia con la línea que seguía el interrogatorio, comprensible dado lo extenso de la sesión y lo repetitivo de algunas preguntas.

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En un momento estalló en carcajadas cuando la representante le preguntó si había pasado la noche del 12 de septiembre de 2012 sola en su casa, aunque la representante  republicana por Alabama, Martha Roby, no entendía cuál era la gracia.

Aparentemente el resto de la sala si lo captó, incluso algunos colegas de Roby en el panel.

Pero Clinton aguantó el tipo y a la hora de explicarle a la prensa lo que se había logrado en ese largo día,  Gowdy y los suyos lucían  más despeinados y sudados que la interrogada.

Cierto que Clinton no aclaró a los representantes  algunos puntos, como la aparente discrepancia entre la primera versión oficial de que no se había tratado de una ataque planificado y supuestas conversaciones privadas en las que lo describió como un “atentado terrorista”.

La mano de Biden

La víspera de su comparecencia también fue buena para la exsecretaria de Estado, con el anuncio del vicepresidente Joe Biden de que no buscaría la nominación demócrata como especulaban muchos y esperaban algunos.

Sin Biden en el panorama, el apoyo a Clinton no se divide, como indicaban las encuestas que pasaría en beneficio de su contrincante más cercano: el senador por Vermont Bernie Sanders.

Sin la sombra de Biden, con la prueba de Bengasi circunstancialmente superada, ahora Clinton puede mirar al futuro inmediato con cierta calma.

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No es que esté fuera de peligro, faltan unos meses hasta que empiece el proceso de primaria con el que se definirá el candidato del partido para suceder a Barack Obama en la Casa Blanca y en ese tiempo muchas cosas pueden pasar.

Además, está por saberse el resultado de las pesquisas del FBI sobre los mails que Clinton envió usando un servidor privado cuando era secretaria de Estado, un caso surgido de la investigación de Bengasi.

Pero al menos por los próximos días la gente de la candidatura de Clinton tiene razones para sentirse más optimista de lo que estuvieron al principio de semana.

 

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