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Advierten riesgo de una réplica de magnitud 7 o superior en Japón en los próximos días

Advierten riesgo de una réplica de magnitud 7 o superior en Japón en los próximos días

Advierten riesgo de una réplica de magnitud 7 o superior en los próximos días

Probabilidades del 70%

TOKIO - La Agencia Meteorológica de Japón advirtió el domingo que existe un riesgo elevado de una réplica de magnitud 7 o superior hasta el miércoles de mañana, estimando la probabilidad en 70%.

"Existe un riesgo de 70% de que se produzca una réplica de magnitud 7 o superior" en los tres próximos días, del 13 al 16 de marzo de mañana, declaró el director de la previsión sísmica de esta agencia, Takashi Yokota, citado por los medios de comunicación.

La probabilidad desciende gradualmente. Será de 50% del 16 al 18 de marzo.

Las réplicas, de una magnitud de 2 hasta 7, han sido incesantes desde el viernes, después del terremoto más importante ocurrido en Japón, cerca de la costa noreste.

El Instituto de Geofísica de Estados Unidos (USGS) estableció la magnitud de dicho sismo en 8,9.

La Agencia Meteorológica, cuyos propios instrumentos de medición lo habían estimado inicialmente en 8,8, la elevaron el domingo a 9,0.

El terremoto principal, que fue seguido de un maremoto, se produjo el viernes a las 14:46 locales (05:46 GMT) en alta mar, a 24,4 km de profundidad y a un centenar de kilómetros de las costas de la prefectura de Miyagi, en el noreste de Japón.

Un campo en ruinas

La ciudad portuaria de Minamisanriku casi ha desaparecido. Se ignora la suerte corrida por más de la mitad de sus 17,500 habitantes. Los otros fueron evacuados. Sólo el hospital, una construcción de cinco pisos, y unos pocos edificios más siguen de pie.

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Para los habitantes que tuvieron más suerte, como algunos residentes en la ciudad de Kamaishi, las sirenas de evacuación sonaron bastante a tiempo para permitirles huir hacia las zonas más altas. Inmediatamente después pudieron ver, aterrados, como la furia del mar invadía su ciudad y cubría sus casas.

"Traté de huir con mi marido, pero rápidamente las aguas nos rodearon y nos obligaron a refugiarnos en el segundo piso de una casa cuyos habitantes conocía", cuenta una anciana.

"El agua subió hasta el segundo piso. Ante nuestros ojos, el propietario de la casa y su mujer fueron arrastrados. No pudimos hacer nada", dice.

La fuerza del maremoto arrastró a los vehículos como si fueran juguetes y volcó los camiones, que salpican ahora las calles de la ciudad de Sendai, donde una sirena de alarma sonaba de vez en cuando en la noche helada la madrugada del domingo.

Los contenedores que que estaban apilados en el puerto se encuentran ahora dispersos a los largo de la costa. Montañas de desechos y objetos destrozados están diseminados en los arrozales de los alrededores.

A lo largo de la costa, policías y soldados seguían registrando los escombros el domingo. Pero su búsqueda sólo desembocaba en general en la extracción de cadáveres, que colocaban en sacos de lona verde.

Oscuridad total

En la principal ciudad de la zona, sumida en una oscuridad total, el hospital Sendai Teishin da la impresión de ser un faro gracias a su generador eléctrico.

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Su luz atrajo a medio centenar de supervivientes que, en busca de refugio para escapar al frío nocturno, encontraron albergue en el vestíbulo de entrada.

"Muchos de ellos no viven en la provincia de Miyagi, vinieron para visitar a parientes enfermos o para recibir tratamiento" antes del sismo, indica a la AFP un portavoz del hospital, Masayoshi Yamamoto.

Muchos habitantes de Sendai carecen de agua y electricidad, y la falta de agua preocupa a los directivos del hospital, que se pregungan hasta cuándo van a aguantar sus reservas.

Señalan además que a partir del lunes podrían no tener comida suficiente para alimentar a sus pacientes.

El combustible también escasea, como demuestran las colas en las estaciones de servicio que siguen abiertas. "Estoy esperando desde hace más cuatro horas y todavía no he llenado el depósito", declara Sayuri Aizawa, una jubilada de 64 años. Su casa fue "arrastrada por la oleada" y ahora duerme con su marido en un automóvil.

En la cola, otra mujer expresa su angustia ante la posibilidad de una réplica más fuerte que las que se registran desde el viernes. "La tierra sigue temblando cada hora", dice.

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