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BLOG: Finalmente unidos en matrimonio

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Sussy Ruíz opina sobre el fallo del Tribunal Supremo a favor de los matrimonios gays.

Legalización del matrimonio gay

Por: Sussy Ruiz, Mánager Regional, Noticieros Locales
Facebook: Sussy Ruiz/ Twitter @Sussy53

La semana ha estado llena de noticias controversiales, pero  decido escribir sobre esta en particular porque he visto durante el transcurso de mi vida, es decir unos 40 años, indefinidas conjeturas, opiniones, hechos, casos de discriminación, e inclusive punto de vistas de principios que en un momento u otro me han marcado la vida y la de generaciones que crecieron antes durante y después de mí.  Muy lejos de querer tomar postura de un lado u otro, quiero compartir esas vivencias que hoy día son hechos que tal vez evolucionaron dando como resultado  este punto histórico en EE.UU. que, definitivamente, marcará una pauta para nuestros países latinoamericanos.

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Hablaba con una colega recién anunciada la noticia, Elizabeth Cotte, excelente y reconocida productora, que con los ojos aguados y todavía con la emoción presente en su tono de voz y lenguaje corporal me dijo: “Cuando oí esto por primera vez me sorprendí, pero no por la reacción de la corte sino por mi reacción… Me sentí que ahora si soy igual…. Pensé en mi hijo primero que en mi mujer.”  Como madre, creo que yo también lo hubiera hecho.

Esta reacción me puso en perspectiva el que mientras algunas comunidades se pelean por principios sociales y religiosos de acuerdo a sus convicciones, la realidad es que existen familias desde hace muchos años que viven en la oscuridad por ser minoría, pensar y actuar diferente al resto de su entorno. El rechazo y la mera fijación de la parte sexual del asunto desvían, en momentos, la raíz del tema: los sentimientos de un ser humano. No hablamos de las parejas solamente, sino de sus hijos, hermanos, primos, padres- generaciones que en este país que han crecido sin ese tabú idiosincrático en casa pero que si se ven afectados directamente por la presión social de sus alrededores y, en casos, por la discriminación hacia sus padres, familiares y amigos.

La tolerancia y la aceptación

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Aplausos y  lamentos. Con esa terminología llegan los comunicados de prensa a la redacción. Unos de un lado, otros de otro.  Esto “tienta contra el curso natural del matrimonio establecido por Dios,” decía uno. Sin embargo cerraba con la frase “amaremos y apoyaremos a toda la gente, incluyendo aquellos quienes sienten atracción por el mismo sexo porque sabemos que todas las personas son amadas por Dios.” Y me pregunto… ¿No se trata de eso? ¿De todos ser amados por todos? Es decir, de tener libertad de existencia,  sentir y vivir  lo que tú quieras independientemente de lo que el vecino piensa o cree conveniente para tu vida.

Si tu cercano, hermano, amigo, no te está haciendo daño con su manera de pensar o de sentir, ¿Por qué obligarlo a pensar a tu manera o a seguir tus principios? Es su vida; no la tuya.  A mí no me gustaría que me obligaran a aceptar algo que no soy o siento. Quienes me conocen saben que doy guerra y primero muerta antes de ir en contra de mis principios. Por cierto, no tengo ningún familiar de primera mano que conozca o que se vea afectado directamente por esto, pero si muchas amistades.

Divinamente aceptable

Si vamos a hablar en términos de espiritualidad, en tal caso cada ser tiene  un derecho divino de dignidad y por ende debería incluir el poder ser “yo…” y con libertad.  

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No me gustaría ver que se reviertan las cosas y se martiricen a quienes no creen en estas uniones del mismo sexo porque ellos también tienen ese derecho divino de creer en algo, de ser ellos. Mientras no hieran o agredan a una tercera persona, todo queda en el marco de la  libre expresión. Bien dice el dicho, “el derecho llega hasta donde no perjudique al prójimo.” Y si estamos en términos de divinidad, todos estamos empapados de deidades.

Comunicado de la Arquidiósesis de Miami sobre el matrimonio gay

Yo sé de alguien que me va a citar la Biblia- y cuidado si no me la pega por la cabeza.  Sé además que este escrito va a tener sus repercusiones con ciertas amistades, pero mi mensaje para todos es la tolerancia y aceptación de otros que piensa diferente; que están de un lado de la historia y de la otra.

Por mi parte estoy feliz de oír a Elizabeth decir: “Es una emoción tan grande que me siento borracha de alegría.”

A quienes quiera leer el caso y decisión directamente, aquí está el link: http://www.supremecourt.gov/opinions/14pdf/14-556_3204.pdf

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