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 El Quicken Loans Arena de Cleveland, Ohio, donde se celebrará el primer debate presidencial republicano.

Debate presidencial republicano: dos metas por lograr

Debate presidencial republicano: dos metas por lograr

Los candidatos para la nominación presidencial del partido Republicano se dan cita en la ciudad de Cleveland, Ohio.

 El Quicken Loans Arena de Cleveland, Ohio, donde se celebrará el primer...
 El Quicken Loans Arena de Cleveland, Ohio, donde se celebrará el primer debate presidencial republicano.

Por Lincoln Diaz-Balart (*)

Quince meses antes de la elección que determinará quién será el próximo Presidente de Estados Unidos, este jueves, 6 de agosto, se celebrará el primer debate de la contienda presidencial. Los candidatos para la nominación presidencial del partido Republicano se darán cita en la ciudad de Cleveland, Ohio.

Específicamente se celebrarán dos debates el jueves. Debido a que hay (al escribir estas líneas) 16 candidatos Republicanos para la nominación presidencial, los organizadores de este primer debate han decidido dividirlos en dos grupos. Los 10 que han demostrado más apoyo en un conjunto de recientes encuestas estarán invitados al debate que se celebrará a las 9:00 pm. Los restantes celebrarán otro debate, a las 5:00 pm.

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Los candidatos con expedientes de servicio público y programas de gobierno serios para ofrecer a los electores en 2016 confrontarán dos importantes retos en los próximos meses: primero, superar el “Factor Trump”. Y segundo hacerse escuchar entre la pequeña multitud de opciones presidenciales republicanas.

Cómo tratar con el “Factor Trump” constituye un difícil reto para todos los otros candidatos. Trump se ha convertido en el abanderado de muchos votantes que, hace pocos años, se identificaban apasionadamente con Sarah Palin.

Y el “Factor Trump” es singularmente complicado. Trump posee grandes recursos económicos. Exacerba pasiones. Conoce bien los medios de comunicación y los sabe manejar para acaparar la atención pública. Como dije en broma durante un reciente programa, “Al Punto” con Jorge Ramos, es como si los demócratas hubiesen enviado a Trump como un agente encubierto para desestabilizar a los republicanos.

El mayor peligro que conlleva la candidatura de Trump para el partido Republicano en las elecciones de 2016 no es que vaya a ganar la nominación presidencial, sino que, al no ganarla, decida postularse como candidato de un tercer partido. Eso es lo que hizo el también empresario multimillonario Ross Perot en 1992, y fue el factor determinante en la derrota en su intento de reelección del Presidente George Herbert Walker Bush, y de la victoria de Bill Clinton. Una candidatura como tercer partido de Donald Trump en 2016 sería un sueño hecho realidad para el Partido Demócrata. Si ocurre, sería extraordinariamente difícil una victoria republicana.

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Para la mayoría de los otros pre-candidatos republicanos, la segunda gran tarea, la segunda gran meta que tendrán que lograr, la de hacerse escuchar entre las múltiples candidaturas presidenciales existentes, parece aún más difícil que la superación del “Factor Trump”. Por el bien no solo del Partido Republicano, sino de Estados Unidos y sus aliados a través del mundo, espero que puedan lograr ambas metas.

(*) Lincoln Diaz-Balart se desempeña actualmente como abogado y consultor, analista político republicano y Presidente de la Junta Directiva del Congressional Hispanic Leadership Institute (CHLI). Fue Representante federal por Florida entre 1993 y 2011, habiendo servido previamente en la Cámara de Representantes y en el Senado del estado.

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