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Daniel Garza: Aferrarse a Obamacare perjudica a los que dice ayudar

Daniel Garza: Aferrarse a Obamacare perjudica a los que dice ayudar

Hace más de cinco años, los seguidores del presidente Obama en el Congreso forzaron la aprobación de la Ley.

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Por Daniel Garza, Director Ejecutivo de Iniciativa LIBRE

Hace más de cinco años, los seguidores del presidente Obama en el Congreso forzaron la aprobación de la Ley de Seguro de Salud Asequible sin un solo voto del partido opuesto, y por encima de una clara oposición del pueblo americano. Decir que esta ley fue aprobada en nombre de la ciudadanía es, francamente, un descaro. Peor aún, en su momento prometieron que este nuevo control sin precedentes del gobierno sobre la salud comenzaría a resolver los problemas del mercado de seguros. Al pasar unos años, las evidencias señalan con mucha claridad que las cosas no mejoraron.

Quienes todavía apoyan la ley aseguran que el número de personas sin cobertura médica ha disminuido. Pero omiten que la ley nos obliga a comprar un seguro o pagar una multa. Entonces, ¿estamos ante un verdadero indicador de éxito de la ley? Lo más trascedente y preocupante es que, después de todo, no tenemos acceso a seguros más económicos o siquiera acceso al servicio de salud que nos fue prometido.

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A muchos les sorprende saber que, de acuerdo con la Reserva Federal, uno de cada tres americanos asegura que durante el último año tuvo que dejar de lado algún tipo de servicio médico por no poder afrontar los costos. Cerca de la mitad de ellos dijeron que no pudieron pagar los costos de servicios médicos de emergencia, que usualmente son de $400 dólares. Estos resultados distan mucho de lo que se nos prometió: seguros más económicos, costos médicos más bajos, mayor acceso a doctores y menos americanos dependiendo del costoso servicio de seguro financiado por el dinero de los contribuyentes.

De hecho, estamos viendo serios problemas con la ley, y es tiempo de poner las cosas en su lugar: Costos médicos que aumentaron exponencialmente.

Cuando la ley entró en vigor y se abrió el mercado en 2014, las aseguradoras tuvieron que inventar cifras de cuanto les cobrarían a sus clientes. Sabían que en principio podrían perder dinero, ya que la Casa Blanca les había prometido miles de millones de dólares en subsidios que se pagarían con el dinero de los impuestos. Pero ahora algunos de esos subsidios están a punto de expirar y hay grandes pérdidas de dinero en las nuevas pólizas de seguro. Algunas compañías están proponiendo aumentos de hasta el 50 por ciento. Los costos en general aumentarán dramáticamente el próximo año.

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Deducibles más altos: Desde que la ley fue puesta en práctica, más y más personas han visto sus deducibles aumentar de forma impresionante. Ahora tienen un seguro, pero si algo les pasa, el dinero que deben poner de sus bolsillos para obtener cobertura médica es carísimo. Muchas familias se encontraron con que tienen que pagar los primeros $3,000 dólares antes de comenzar a recibir beneficios reales del seguro.

Los seguros financiados con el dinero de los contribuyentes han explotado. La ley fue vendida como una nueva forma de que los seguros privados fueran más accesibles para millones de personas y así se disminuía el costo que dejaban aquellos que no estaban asegurados (y que se pagaba con dinero de los contribuyentes). Pero la ley expandió Medicaid, al punto de que 12 millones de personas dependen de este costoso e insostenible programa del gobierno "superando ampliamente las proyecciones de la ley". El resultado: los contribuyentes continúan haciéndose cargo de los gastos médicos de aquellos que no pueden pagar Obamacare.

Terrible servicio del gobierno: ¿Qué le pasaría a una aseguradora que durante meses o años no diera respuesta a las millones de personas que solicitan su servicio? Podrían enfrentar cargos criminales por la demora (que no les permite a las personas saber si califican para la cobertura, si pueden ver a un especialista o hasta si pueden tener un médico primario). Sin embargo, eso es precisamente lo que hizo “ Covered California”: tuvo a millones de familias pobres esperando para ver si calificaban para el programa estatal de Medicaid. Este factor es de considerable importancia, ya que otros estados han tenido problemas similares con seguros financiados por el gobierno. Además, se registraron millones de cancelaciones de pólizas, fallas en la página web, aumentos en las multas a la hora de hacer los impuestos, mayor intrusión del IRS, y más reglas entre los médicos y los pacientes.

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Ahora bien, si todos estos problemas fueran solo un traspié, se podría argumentar que son solo unos simples cambios los que hacen falta. Pero el costo de los seguros está supuesto a aumentar exponencialmente, haciendo que las familias jamás vean los $2,500 dólares de ahorros que se les prometió. Más dinero de los contribuyentes será necesario para cubrir los nuevos gastos. Mientras el dinero federal va disminuyendo, los estados se verán en problemas a la hora de cubrir los costos. Los estados que han visto un crecimiento desmedido de sus programas de Medicaid, superando las proyecciones, van a tener que aumentar los impuestos o recortar los beneficios "hechos que afectarían más a las familias de menores ingresos". Cada vez hay más presión de los sindicatos y otros grupos de intereses especiales en que haya protecciones contra las consecuencias de la ley, es decir, concentrar el daño de la ley en el ciudadano que no tiene a poderosos cabilderos velando por su bienestar.

En vista de estos datos, necesitamos una nueva perspectiva: una que busque soluciones específicas, incorpore ideas de los estados, conecte a los médicos con los pacientes y use el poder de la competencia de mercado para recortar el desperdicio y hacer énfasis en la calidad. En lugar de delegar en el Congreso y en los legisladores estatales la aprobación de aumento de impuestos y subsidios, las aseguradoras deberían enfocarse en dar un mejor producto a sus consumidores.

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Lo primero que necesitamos es un diálogo sincero de parte de aquellos que forzaron este sistema fallido "incluyendo el reconocimiento de promesas rotas". Llama la atención que el fracaso irrefutable de esta ley ha adquirido una nueva dimensión: gran parte de la comunidad latina ahora repudia la ley, cuando antes gozaba de una aprobación mayoritaria. Yo propongo un debate honesto acerca de cómo mejorar la situación, en lugar de seguir en la vieja retórica partidista que no hace más que agravar la situación. El camino recorrido hasta hoy nos ha mostrado muy claro cuánto nos está costando esta ley, llegó la hora de tener un debate verdadero y abierto para reformarla.

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