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Críticas de la derecha y la izquierda

Críticas de la derecha y la izquierda

La prensa que hasta antes de la elección se deshacía en elogios para Obama, ahora está teniendo segundos pensamientos al respecto.

En ese concierto de

criterios encontrados, hay aún otro sector, encabezado por un

prominente izquierdista ganador del Premio Nobel de Economía, que

quisiera que el presidente dedicara aún más dinero a rescatar la

economía y a sus proyectos de corte social, no importa que el déficit

fiscal pueda hacerse insostenible en el futuro.

La verdad probablemente reside en el medio de esas posiciones extremas,

pero lo cierto es que las dudas sobre Obama han comenzado a acumularse,

especialmente porque sus supuestas soluciones para la devastadora

crisis económica no están dando resultado, por lo menos hasta ahora.

La popularidad del mandatario en las encuestas lo colocan con una

aprobación favorable de alrededor del 60 por ciento, pero eso ya

representa una marcada baja desde sus primeros días en la Casa Blanca.

Además, a muchas personas que votaron por él se les hace difícil

admitir que pueden haber estado equivocadas y están dispuestas a

otorgarle un tiempo más antes de emitir una opinión desfavorable.

La nueva realidad es especialmente palpable en los medios de

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información. La prensa que hasta antes de la elección se deshacía en

elogios para Obama, ahora está teniendo segundos pensamientos al

respecto.

En su afán por deshacerse de los gobiernos republicanos y de la

herencia de George W, Bush, la gran mayoría de prensa apoyó ciegamente

a Obama. Varios diarios importantes que adoptaron esa posición estaban

ya en difícil situación económica y su "Obamanía" en vez de ayudarles

les hundió aún más. Cuatro o cinco de ellos han cerrado sus puertas,

Otros se han visto obligados a reducir páginas y secciones o han optado

por publicar exclusivamente en la Internet,

Pero las dudas han surgido no sólo entre los órganos de prensa que pasan por dificultades económicas.

The Economist, que a pesar de su origen británico no tuvo problemas

para incursionar en la política estadounidense y endosar a Obama poco

antes de las elecciones de noviembre, se ha sumado ahora al coro de

críticos.

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"La sorpresa más grande de los primeros dos meses del señor Obama no

han sido sus medidas (la mayoría de las cuales ya había anunciado), si

no una cierta ausencia de competencia", dijo la revista considerada de

gran influencia en el mundo económico.

Y agregó: "El hombre que se ganó el apodo de "No Drama Obama" por su

disciplinada campaña, desde que llegó al poder ha resbalado en una

cáscara de banana tras otra".

Eso es música celestial para los oídos de los opositores republicanos

que, ahora desplazados de la Casa Blanca y en minoría en la Cámara de

Representantes y el Senado, han denunciado como exorbitantes y

perjudiciales los rescates económicos impulsados por el actual

gobierno, todo ello acompañado por una excesiva injerencia en la

empresa privada.

En el lado opuesto de la valla está Paul Krugman, el izquierdista

Premio Nobel de Economía, profesor de Princeton e influyente columnista

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del diario The New York Times,

Krugman aparece esta semana en la columna del semanario Newsweek acompañado del título "Obama está equivado".

El economista y sus seguidores, sostienen que las medidas impulsadas

por Obama no son suficientes para devolver la solvencia al sistema

bancario y económico del país. Los 787.000 millones de dólares

comprometidos hasta ahora por el mandatario no le parecen bastantes al

barbudo columnista.

Diversos sectores izquierdistas aliados del Partido Democrático también

están haciendo oír su descontento con la posición moderada de un

creciente número de legisladores de esa tienda política, que consideran

que las medidas económicas de Obama serán perjudiciales para la nación

en el futuro.

"Creo que eso es muy poco cuerdo y no ayuda", dijo Harry Reid, jefe de

la mayoría demócrata en el Senado quien, junto con la presidenta de la

Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, son los portaestandartes de la

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política de Obama en el Congreso.

Las quejas de los izquierdistas, sin embargo, están más dirigidas a las

medidas anunciadas por Obama para aumentar la participación militar de

Estados Unidos en Afganistán que a la política económica del nuevo

gobierno.

Los liberales temen que Afganistán sea para Obama lo que Iraq fue para

Bush y lo que Vietnam representó para la nación en el pasado.

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