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Médico agarrando un químico criogénico

Criogenia, ¿una realidad?

Criogenia, ¿una realidad?

¿Qué implicaciones tendrá para nosotros si en algún momento podemos regresar a la vida?

Médico agarrando un químico criogénico
Médico agarrando un químico criogénico

Por Julia Santibáñez / @danioska


En un momento de la cinta Odisea del espacio, basada en la novela homónima de Arthur C. Clarke, tres científicos han sido sometidos a hibernación antes de empezar la misión del Discovery One, con la idea de que sean vueltos a la vida como si despertaran de un sueño. Más allá de la trama de la película, eso que parece mera ciencia ficción hoy es más que nunca una realidad. En Estados Unidos y en Rusia existen empresas que preservan en perfectas condiciones cuerpos de personas fallecidas, en espera de que en décadas o siglos la medicina pueda reanimarlas y devolverles la salud.

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Ahí está KrioRus, compañía creada en Rusia en 2003. A la fecha guarda en nitrógeno líquido, a 196º centígrados bajo cero, los cerebros y cuerpos de 40 personas, más algunos gatos, perros y aves. Los cuerpos cuelgan suspendidos de los tobillos, para que su cabeza esté más cerca del fondo del contenedor, donde la temperatura es más baja. La empresa es dirigida por Danila Medvedev, hijo de un científico soviético y un rotundo convencido de que su país pronto va a superar a los Estados Unidos en la ciencia de la vida eterna. Su pasión lo ha llevado a dedicarse a esta labor junto con Valeria Udalova, cofundadora de la compañía y la cabeza de cuya madre también es preservada en la cámara de congelamiento, lo mismo que el cerebro de su abuela. Aunque suene escalofriante, conservar la cabeza es un procedimiento usual en KrioRus, en el entendido de que ahí se aloja la memoria y la identidad de una persona y cuando llegue el momento de reanimarla podrá, seguramente, ser colocada en otro cuerpo.


Cuerpo humando comenzando el proceso criogénico
Cuerpo humando comenzando el proceso criogénico

¿La refrigeración de la vida?

Según un extenso artículo de la revista FT, del Financial Times, ésta es la tercera mayor empresa de su tipo en el mundo y la única fuera de los Estados Unidos. Compite con la que en su emblema presume ser “la líder mundial en criogenia”. Localizada en Scottsdale, Arizona, preserva 140 cuerpos a la fecha: se llama Alcor Life Extension Foundation. Según el sitio web, su procedimiento de conservación consiste en que inmediatamente después de declarar el paro cardiaco de una persona, se reinicia artificialmente tanto su circulación sanguínea como su respiración y se le administran medicamentos que protegen el cerebro de falta de oxígeno. Además, el cuerpo es refrigerado de inmediato. Luego se procede a la vitrificación, es decir, la preservación sin congelamiento, que consiste en sustituir el agua de las células por un compuesto químico que evita la formación de hielo.

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En su sitio de Internet, Alcor explica que la criogenia parte del principio de que un cuerpo muerto puede ser vuelto a la vida, siempre y cuando se preserven la estructura y la química básicas de las células del cadáver. Sin embargo, reconoce que ninguna persona aún ha sido reanimada después de la criogenia y señala que se espera que la tecnología futura, en especial la nanotecnología molecular, sea capaz de revertir los efectos colaterales del proceso.

Además, explica que la idea cobró fuerza luego de que, en 1964, el físico Robert Ettinger publicó el libro The Prospect of Immortality y puntualiza que el primer paciente llegó en 1976, pero antes de 10 años ya sumaban tres. Hoy, asegura, más de 100 personas sólo en los Estados Unidos han optado por esta forma de vida suspendida. Algo de información se ha filtrado al respecto en los medios. Por ejemplo, se sabe que Ted Williams, beisbolista estrella, está congelado en Alcor, en dos partes: la cabeza por un lado y el cuerpo, por otra. Además, y por hablar de alguien que ha invertido mucho en biociencia, según la MIT Technology Review, el cofundador de PayPal ya tiene reservado su lugar en las cámaras de Alcor, para cuando llegue el momento.


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Americanos y rusos en hibernación

Entre las preguntas que surgen de inmediato está la de los costos. En el sitio web de Alcor, un video del presidente de la compañía explica brevemente cómo convertirse en socio: basta llenar una forma y pagar 10 dólares al mes. Pero si uno está convencido de que quiere ser criogenizado es preciso que llene seis contratos (uno de los cuales debe ser celebrado ante notario) y haga los arreglos económicos que implica el procedimiento, mismos que en general son cubiertos por las aseguradoras. Las diferencias de precio entre las dos empresas mencionadas son significativas. Mientras en Alcor cada cuerpo está en una cápsula individual y tiene un costo de USD200,000, en KrioRus la visión es más bien socialista: el cadáver se conserva en una cámara común, con lo que el costo disminuye a USD36,000. Pero hay alternativas más económicas: preservar la cabeza en Alcor significa desembolsar USD80,000 y en KrioRus, solamente USD12,000.

Y hay diferencias más allá del método y el costo. El sitio de KrioRus despliega los datos generales de los clientes que están en congelamiento, tales como sexo, nacionalidad, tipo de servicio solicitado y año de ingreso. Mientras, en Alcor la información es estrictamente confidencial pero se afirma que de los 1,053 miembros actuales, tres cuartas partes son hombres. Además, en Alcor no se habla de cuerpos sino de pacientes y no se alude a congelamiento sino a suspensión.

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Pero, al final, ambas compañías son similares en algo: ofrecen hacer realidad la utopía de que un día la ciencia logre curar los males y volver a la vida a quienes de otro modo serían sólo un recuerdo. Un poco como el deseo de acostarse a dormir para despertar cuando el dolor de cabeza haya pasado. Falta ver si en efecto se vuelve una realidad.

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