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“Para invertir en Miami hay que tener en cuenta el riesgo de inundaciones y de tormentas”

“Para invertir en Miami hay que tener en cuenta el riesgo de inundaciones y de tormentas”

Philippe Desfossés, director del fondo de pensiones RAFP, advierte en la #COP21 de los riesgos financieros del cambio climático.

Las cumbres del clima no son ya solo para ecologistas con pancartas, sino cada vez más también para expertos en finanzas con chaqueta y corbata. Este viernes fueron muchos los ejecutivos y financieros que estuvieron en la COP21, como Philippe Desfossés, director del fondo de pensiones RAFP (Retraite Additionnell de la Fonction Publique), un fondo con 23,500 millones de euros en activos. Su trabajo consiste en tomar cotizaciones de la gente e invertirlos con la promesa de que en el futuro servirán para pagar su jubilación. “Es una promesa que nos compromete por mucho tiempo”, incide este francés, “por eso en cada inversión que tomamos debemos tener en cuenta el riesgo”. Y uno de estos riesgos es el cambio climático.

“Para invertir en Miami hay que tener en cuenta el riesgo de inundacione...


P. ¿Por qué es un riesgo financiero el cambio climático?

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R. Nosotros debemos comprobar si los activos en los que invertimos tienen algún riesgo de perder una parte o la totalidad de su valor en el futuro. Este riesgo concierne a todo tipo de activos y actividades. Para invertir en inmuebles en Miami hay que tener en cuenta el riesgo de inundaciones y de tormentas. Es un riesgo comprobado. De hecho, hay sitios en Florida en los que no se debería poder vivir porque la prima del seguro ante los riesgos climáticos sería ya demasiado alta. Si se sigue viviendo todavía en esos rincones es por subvenciones con dinero público para el pago de seguros. 


P. ¿Es entonces por huracanes e inundaciones?

R. El cambio climático es un fenómeno transversal que afecta a todas las regiones del mundo, cada una de manera diferente. E igual que los inmuebles, el riesgo puede ser invertir en tierras agrícolas. Hace 40 años quizá fuera inteligente invertir en almendras en California, pero resulta que consumen mucha agua y en algunos puntos de este estado ya no hay tanta. 


P. ¿De qué forma nos afecta esto a los ciudadanos?

R. Esto que es cierto para las empresas y los inversores, también resulta válido para la gente. Todo el mundo tiene interés en ver dónde invierte. Puede que hayas invertido en una supercasa de 3 millones de dólares en medio del desierto de California con un jardín verde y una piscina magnífica. Pero el día que el césped seco hay que pintarlo de verde o que ya no se pueda llenar la piscina por la sequía, habrá un riesgo de que baje el valor de la casa. 

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P. Pero no parece que este riesgo preocupe a todas las empresas por igual.  

R. Es una obligación para alguien que lleva una empresa hacer todas las diligencias, todos los análisis, todo lo que haga falta para proteger el interés de los que representa, pueden ser sus accionistas en el caso de una compañía o de beneficiarios de pensiones en mi caso. Si se toman ese deber en serio deben identificar los riesgos que asumen, es lo mínimo. Y el cambio climático es un riesgo evidente. 


P. ¿Es por eso que hay tantos financieros en la COP21?

R. Durante un tiempo había gente que decía, bueno, estas historias climáticas son cosas de ecologistas un poco naïf, no es significativo para el negocio. Sin embargo, el año pasado se publicó en EEUU el informe ‘Risky business’, que está firmado por tres personas que tienen algo de crédito en el mundo de las finanzas: Henry Paulson, que era secretario del Tesoro de EEUU; Tom Steyer, de una de las firmas de inversión más grandes de EEUU; y Michael Bloomberg, creador de Bloomberg y alcalde de Nueva York. El gran interés de este trabajo que avisa de los riesgos del cambio climático es que da un enfoque puramente de negocios.


P. En Francia se obliga ahora a informar de esos riesgos. ¿No es así?

R. Sí, hay una Ley ahora que obliga a los inversores a publicar una serie de informaciones sobre la naturaleza de sus riesgos, entre ellos, del riesgo climático. Pero no debería haber una Ley, pues es nuestro deber. Cómo puedes justificar el no tratar de medir un riesgo que está comprobado, o una vez que lo has medido el no comunicarlo a la gente a la que debes rendir cuentas, o el no gestionarlo. 

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P. ¿Qué pasa si no se tiene en cuenta ese riesgo?

R.  Ahora nadie puede decir que yo no lo sabía. Y desde el punto legal no estamos muy lejos del momento en el que veamos los primeros procesos judiciales. Algunos accionistas o algunos beneficiarios van a ir al director ejecutivo a decirle: ‘¿Sabías que había un riesgo y no hiciste nada?’. Eso se llama ‘gross negligence’ [negligencia grave]. 


P. ¿Cómo se cambia a las empresas que viven de los combustibles que provocan este cambio climático?

R. A una gran empresa que le va muy bien en el negocio le es muy difícil cambiar. Un ejemplo que se entiende siempre es el de los que construían las diligencias: no fueron los primeros en fabricar coches. Para Elon Musk fue más fácil comenzar Tesla porque empezaba en un campo virgen. Para las grandes compañías petroleras es muy complicado cambiar. 


P. ¿Cómo pueden ayudar las finanzas a luchar contra el cambio climático?

R.  Lo que falta es un precio del carbono, porque no hay nada más potente que el mercado, pero a condición de que reciba las señales correctas. Obama dijo el otro día aquí que las emisiones de CO2 son un claro ejemplo de fallo de mercado. Tiene razón. Mientras no haya precio sobre esta externalidad negativa que representan las emisiones, la transición será mucho más lenta. Hay que convencer a los dirigentes de que pongan en marcha ya sea un mercado de derechos de emisión o una tasa directa sobre los combustibles. 

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P. ¿Cómo se consigue que los inversores se fijen en pequeños proyectos a favor de las tecnologías limpias en países en desarrollo?

R. Hay cosas que son posibles que no lo eran antes. Hace algunos años era un problema en los países africanos la falta de teléfono, pero resulta que han pasado directamente al móvil. Hay sitios de África que nunca han puesto cableado. Con la tecnología hay muchas cosas que van a poder hacerse. Los grandes fondos no pueden ir a financiar microproyectos, hacen falta intermediarios que reestructuren, que unan muchos proyectos seleccionándolos bien, hagan un paquete y se lo ofrezcan a grandes inversores. A nosotros no nos interesa ir a ver proyectos de un millón de euros, pero sí tomar parte de un fondo de 500 millones de euros en el que haya cien proyectos. 

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