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Cónsul Castellanos: Un ‘Salvador’ en el Holocausto

Cónsul Castellanos: Un ‘Salvador’ en el Holocausto

Este reportaje de Norma Roque explora una conexión poco conocida entre El Salvador, la Segunda Guerra Mundial y la comunidad judía.

LOS ÁNGELES - Cuando pensamos en el Holocausto y en la Segunda Guerra Mundial, probablemente lo último que se nos viene a la mente sería El Salvador. Sin embargo para 40 mil judíos que se salvaron de morir, el pequeño país centroamericano fue su único escape hacia la libertad.

En los momentos más difíciles es cuando salen a la luz los héroes verdaderos. Y justamente un héroe es lo que el ex Consul de El Salvador en Suiza, José Arturo Castellanos, fue para más de 40 mil judíos sobrevivientes.

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"Mi gran deseo es que toda la comunidad conozca el gran legado del Coronel José Arturo Castellanos, cónsul en Suiza durante la Segunda Guerra Mundial, que todos aprendamos de su ejemplo de humanidad al salvar a más de 40,000 judíos del exterminio de Hitler, al otorgarles nacionalidad salvadoreña”, comentó nuestra periodista Norma Roque sobre esta asignación. “Además, el escuchar el testimonio de agradecimiento y fe de una familia directamente beneficiada por este gran humanista, es inspirador. Un regalo para todas las pasadas, presentes y futuras generaciones".

Todo empezó cuando el Coronel Castellanos, cónsul en ese momento para El Salvador en Suiza, otorgó la ciudadanía salvadoreña a la holandesa Ina Soep y sus padres, además de miles de judíos de otros países europeos.

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Si bien Ina y Jaap ya se conocían, su amor se desarrolló en 1942 entre barraca y barraca de los campos de concentración Nazi. Además de enterrar a seres queridos, ser maltratados diariamente y sufrir graves enfermedades, los novios luchaban por salvar su amor: él era casado, pero habían acordado con la que era en ese momento su esposa que se divorciarían luego de la guerra.

“Cada martes temblábamos de horror porque era el día que cargaban los trenes al exterminio en Auschwitz”, dijo Jaap (98 años), quien lleva 65 años casado con su esposa Ina (88 años). "A mí me tocó ver a mis padres en el vagón. Nunca más los volví a ver”.

Esta historia que combina el horror de la guerra, el sufrimiento de la muerte, el heroismo de un hombre y el amor que todo lo sana, es un verdadero legado de humanismo para las nuevas generaciones. Entre los reconocimientos que ahora recibe el Coronel Castellanos, quien habló muy poco en vida sobre su acción humanitaria, está el de "Justo de las Naciones" del Yad Vashem en Israel, el primer centroamericano con tal distinción. Y más recientemente en la ciudad de Los Ángeles, en donde residen tres de sus nietos, activistas y gente de negocios del llamado "Corredor Salvadoreño" lograron que una escuela primaria haya sido bautizada con su nombre.

Los niños de ese plantel, muchos centroamericanos y mexicanos, orgullosos afirman que seguirán el ejemplo del Coronel Salvador.

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"Nuestra escuela es tan fuerte como el Coronel", dijo uno de los estudiantes.

Otro agregó: "Él nos enseñó a que nosotros también podemos ser buenos y ayudar a quien nos necesita sin importar su país o religión".

Los familiares del Coronel y activistas salvadoreños están creando una fundación con el nombre del ex-cónsul Castellanos con el principal objetivo de generar fondos para la educación superior de los alumnos en esta escuela, y que su legado de fe, amor y generosidad viva en las nuevas generaciones.

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