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Conozca a los hispanos que murieron en el olvido tras haber peleado por EU

Conozca a los hispanos que murieron en el olvido tras haber peleado por EU

Conozca la historia de los mexicanos e hispanos que murieron en el olvido a pesar de haber peleados por EU.

Conozca a los hispanos que murieron en el olvido tras haber peleado por...

Un lugar único

ROMA, Texas.- Pereciera que el tiempo se ha detenido en este pequeño rincón del sur texano, sin embargo, aquí en el Valle se han sembrado semillas de historia cuyos frutos enorgullecerían a los americanos de origen hispano que desde el sur han dado patria y libertad a los Estados Unidos.

"Aquí es probablemente el centro de todo lo que somos, lo que representamos nosotros los mexicanos y los hispanos y eso es una historia muy importante para que sepa la nación que nosotros tenemos las capacidades y el amor a la patria", asegura el General Ricardo Sánchez, retirado de las fuerzas armadas de EU.

El hispano que en la historia ha tenido el más alto rango en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, el General Ricardo Sanchez, vive de una forma muy agradable sus recuerdos de la infancia aquí en esta ciudad llamada Roma, localizada en la frontera con México y cuya población vecina es Ciudad Miguel Alemán, Tamaulipas, en donde se localiza el puente internacional del mismo nombre.

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Pero más allá de anécdotas familiares, esta región del Valle ha dejado un legado histórico y cultural desde el primer momento en que México y Estados Unidos delinearon su frontera en 1848.

"La cultura de la frontera donde tienen una manera de pensar, una manera de ser, una manera de sentir muy peculiar que hace falta que conozcamos mucho los dos países" refiere Carlos Rugeiro, historiador.

En su libro Bordertown, El fotógrafo Jeffrey Gusky y el historiador Benjamin Johnson, documentan una historia de patriotismo hispano pocas veces contada.

"La frontera y la gente de la frontera tienen su dignidad, tienen su propia historia y que no son un problema" señala Benjamin Johnson, historiador

Por su parte, Jeffrey Gusky, autor del libro Bordertown cuestiona "¿quién pensaría que un lugar donde el 98% es hispano en la frontera, donde el español es la primera lengua, un lugar así podría enseñarle a el país entero algo acerca de lo que significa ser americano".

Desde el primer momento que supieron que su nacionalidad había cambiado con la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo en 1848 (fecha en que Texas deja de ser parte de M[exico) muchos de los nuevos ciudadanos americanos de origen hispano murieron incluso por defender con las armas y el orgullo sus propiedades y su nueva patria.

Decenas de cementerios son mudos testigos de esta parte de la historia que pocas veces ha sido contada.

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Cementerio de héroes

"Los hispanos hemos peleado en todas las guerras de los Estados Unidos hasta antes de que fueramos parte de la nación y la indicación que me da a mí es que nosotros tenemos un amor a la patria que nadie lo mejora", afirma categórico el General Ricardo Sánchez.

En el cementerio de Roma, se localiza por ejemplo la tumba del primer sargento Patricio Pérez de la segunda caballería de Texas y  fue soldado con la Unión durante la Guerra Civil de los estados Unidos.

También esta la tumba de José y Camilo Mancillas que pelearon durante la Guerra Mundial primera de parte de los EU.

La tumba de Domingo Rodríguez que peleó durante la Segunda Guerra Mundial como cabo.

La tumba de Eduardo Salinas que peleó durante la Guerra de Corea.

La tumba de Raciel Armando García que peleo durante la Guerra de Vietnam.

Lápidas inscritas mayoritariamente por patriotas de apellidos hispano-americanos que aún se encuentran en el olvido y cuyos descendientes, como Carlos Villareal, bisnieto de los desconocidos soldados Treviño buscan ahora una reivindicación en la historia.

"En este país no reconocen nada de lo que hizo la gente de nosotros en esos tiempos. Nada más lo que hicieron los gringos", afirma con enfado Carlos Villareal, biznieto de  los soldados Treviño.

Otra bisnieta, Melba Curi deja salir su sentir. "Aunque no hablaban en inglés como quiera, trataron de ayudar todo lo que pudieron a su patria".

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Héroes y patriotas, que al igual que muchos otros hispano-americanos murieron por la patria, pero cuyas  historias nunca serán relatadas ya que se fueron junto con ellos a la tumba.

"Es por la discriminación a través de tantos años que se han perdido estas historias", asegura el General Sánchez.

Herencia de dos países

Una parte de la historia terriblemente incomprendida que quizá pronto pudiera encontrar un espacio en los libros de texto de este país.

Las arrugas en las manos de Joe Chapa, nos remiten a recuerdos que podrían ir más allá de su longeva edad, tiene 94 años y relata la historia como si fuera vivida ayer mismo.

Joe Chapa es un texano que nunca ha negado sus raices mexicanas, pero en sus venas dice sentir la sangre que llevaron los patriotas que, desde el sur, también dieron forma a los Estados Unidos como nación.

"Así me siento, yes!. Yo defiendo esta patria anytime. Y así están mis hijos y las generaciones que vienen pues tienen que sentirse en la misma forma. Ya nos desprendimos de México. Mexico lindo caray!", dice con avidez Joe Chapa, el texano.

Desde que la frontera entre México y Estados Unidos fue dividida por el Rio Grande en 1848, su familia, al igual que muchas otras, quedo del lado de Texas.

Orgullo texano

Jeffrey Gusky, autor del libro Bordertown precisa. "Es uno de los pocos lugares en el país donde los hispano-americanos han dominado desde que forman parte de Estados Unidos en 1848".

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Desde entonces empezó una historia que ha sido contada de boca en boca, pero muy pocas veces reconocida en los libros de texto escritos por los ciudadanos de origen anglosajon.

"Es una historia de dignidad y orgullo. Es una historia de la gente que llegó a ser americana por sus propios términos", puntualiza Jeffrey Gusky.

A diferencia de otras partes de la frontera, la gente hispana de este pequeño rincón en Texas, que abarca desde Brownsville, pasa por Rio Grande y llega hasta esta ciudad llamada Roma,  asumió desde el primer momento su sentido de pertenencia...

"El sentimiento fue quedarse aquí. Muy poca gente se fue para México. Tenían sus sentimientos por México pero aquí estaba la vida de ellos. Aquí se quedaron", recuerda Joe Chapa, el texano

Se quedaron a defender su nueva patria, poco después de haber sido despojados de su nación original y sufrido la separación familiar.

"Han sido victimas de cierta manera de las políticas de las grandes capitales, tanto de la ciudad de México como de Washington, donde estas decisiones cada vez más estrictas con respecto a la frontera siempre vienen a ser más obstáculos para mantener este vínculo familiar de sangre que ha habido a lo largo de 250 años", señala el historiador, Carlos Rugeiro.

Aunque para muchos de ellos no ha habido tal separación, pues el Rio Grande es desde ese entonces y hasta la fecha solo un accidente geográfico y político.

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Un lugar que cuando se habla de él se piensa en inmigración descontrolada, incluso en seguridad nacional, pero muy pocas veces se piensa en él como si fuera un punto de unión entre dos países.

Punto de unión en donde cada quien tiene bien definida su nacionalidad, aunque sea prácticamente una misma cultura.

Es por eso que con musica country, comida típica y baile, los texanos del sur celebran anualmente su patriotismo.

Conservando su cultura, tradiciones y el idioma español, han peleado en diferentes batallas desde la Guerra Civil y hasta nuestros días para conformar una patria.

Y se quedaron, tanto asi que sus restos descansan en muchos de los panteones de Texas porque ellos derramaron sangre siendo verdaderos héroes anónimos a pesar de enfrentar hasta la fecha al olvido y en muchas ocasiones a la discriminación.

"Lo único que todavía siento yo es la discriminación que ha existido hasta hace poco. existía discriminación de los anglos en contra del mexicano, del texano, voy  a nombrarlos, no sé si usted ha pasado por desprecios o no, pero yo sí", asegura Joe Chapa, el texano

Al final de cuentas, es la historia de la gente que llegó a ser estadounidense por su propia voluntad.

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