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El administrador de la NASA Charles Bolden en la ceremonia de recordación en el cementerion de Arlington, Virginia.    

Conmemoran el 25 aniversario de la tragedia del Challenger

Conmemoran el 25 aniversario de la tragedia del Challenger

 Conmemoran el 25 aniversario de la tragedia del Challenger

El administrador de la NASA Charles Bolden en la ceremonia de recordació...
El administrador de la NASA Charles Bolden en la ceremonia de recordación en el cementerion de Arlington, Virginia.    

La agencia espacial estadounidense NASA conmemoró este jueves a sus astronautas muertos en misión, víspera del 25 aniversario de la explosión del transbordador Challenger, que mató a sus siete tripulantes el 28 de enero de 1986.

 La conmemoración coincide con otras dos fechas aciagas: la muerte de tres astronautas del proyecto Apollo el 27 de enero de 1967 y de otros siete cuando se desintegró el transbordador Columbia en su reingreso a la atmósfera terrestre el 1 de febrero de 2003.

 El director de la NASA, Charles Boden, depositó unas flores en el cementerio nacional de Arlington (Virginia, este) el jueves en honor de los 24 astronautas muertos en misiones desde 1964.

 Dos ceremonias similares tendrán lugar en los centros espaciales Kennedy en Florida (sureste) y Johnson en Houston (Texas, sur).

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 Hace 25 años el transbordador Challenger explotaba 73 segundos luego del despegue y por primera vez en directo por televisión, con siete astronautas y una profesora de escuela, Christa McAuliffe, a bordo.

La nave estalló a 14.000 metros de altura.

Todo parecía normal en los primeros momentos del vuelo, el número 25 de un transbordador desde abril de 1981. Pero 64 segundos después del despegue se produjo una chispa entre el transbordador y el tanque de combustible externo. Nueve segundos después estalló en una gran bola de fuego transmitida en directo por televisión.

  Reviviendo los hechos

El 28 de enero de 1986 era una mañana fría, recuerda en entrevista con Efe Valerie Neal, conservadora del área dedicada al programa de los transbordadores del Museo Nacional del Espacio de Washington.

La temperatura había bajado por la noche pero el día amaneció despejado. Nadie presagiaba lo que horas más tarde sucedería. "Había mucho entusiasmo, iba a ser la 25 misión de un transbordador y a bordo viajaba junto con el resto de la tripulación una profesora", como parte de un nuevo programa educativo de la NASA.

El lanzamiento se fijó este día, después de varios aplazamientos debido al retraso de la misión STS-61C del transbordador Columbia y posteriormente al mal tiempo.

De hecho, esa mañana no estaba claro si el frío iba a permitir que el Challenger saliera del Centro Espacial Kennedy de Florida pero finalmente el equipo de misión dio luz verde al lanzamiento.

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Los astronautas Michael Smith, Dick Scobee, Judith Resnik, Ronald McNair, Ellison Onizuka y Gregory Jarvin, componían la tripulación, además de la profesora Christa McAuliffe.

La presencia de un ciudadano de a pie en un vuelo espacial despertó el interés de los estadounidenses y en particular de los niños que siguieron con interés el lanzamiento televisado, pero poco después de un minuto algo empezó a ir mal.

"La estela se dividió en dos y diferentes olas de humo empezaron a salir en todas las direcciones. Estaba claro que algo iba mal, aunque tomó un tiempo saber de que se trataba", sostuvo la conservadora.

La causa técnica, explicó Neal, fue una serie de fallos en los anillos "O", unas juntas que sellan el cohete de propulsión que proyecta la nave, que produjo un escape de gas que perforó el depósito principal de la nave, por lo que acabó envuelto en llamas.

Mientras ascendía la nave, el vehículo empezó a agrietase en algunos puntos por la presión y el transbordador se rompió por dos partes.

Segundos más tarde, el compartimento de la tripulación, que no tenía escotilla de emergencia porque se consideraba un vehículo muy seguro, caía de manera incontrolada al mar con sus siete tripulantes.

"Probablemente murieron al impactar con el océano, si es que no habían muerto ya en el viaje en caída libre", señaló Neal que aseguró que fue un golpe muy duro para todo el país.

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Esa noche, el entonces presidente Ronald Reagan (1981-1989) tenía previsto dar el discurso sobre el Estado de la Unión, que aplazó debido al luto nacional y en su lugar pronunció un emotivo mensaje.

Reagan se dirigió a los niños que estaban viendo el despegue: "Sé que es difícil de entender, pero a veces pasan cosas dolorosas como ésta. Todo esto es parte del proceso de exploración y descubrimiento".

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