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Angela Stoldt, fue condenada a cadena perpetua por el asesinato de James Sheaffer, un chofer de limusina quien residía en la misma calle de la asesina.

Condenan a cadena perpetua a mujer de Florida que mató y cocinó a su vecino

Condenan a cadena perpetua a mujer de Florida que mató y cocinó a su vecino

Angela Stoldt, fue condenada a cadena perpetua por el asesinato de James Sheaffer, un chofer de limusina quien residía en la misma calle de la asesina.

Angela Stoldt, fue condenada a cadena perpetua por el asesinato de James...
Angela Stoldt, fue condenada a cadena perpetua por el asesinato de James Sheaffer, un chofer de limusina quien residía en la misma calle de la asesina.

Miami (EFE) -  Una mujer residente en Daytona Beach, en la costa noreste de Florida, fue sentenciada a cadena perpetua por asesinar, descuartizar y cocinar a un vecino, cuya cabeza puso a hervir en una olla, informó el martes un medio local.

Angela Stoldt, de 42 años, culpable de asesinato en primer grado, fue condenada a cadena perpetua por un jurado por el asesinato de James Sheaffer, de 36 años, un chófer de limusina que residía en la misma calle de la asesina, recogió el diario digital The Daytona Beach News-Journal.

La mujer no mostró ningún signo de emoción cuando se leyeron en el tribunal los cargos que pesaban en su contra y las sentencias, ni cuando el alguacil la esposó para conducirla presa, agregó el periódico.

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El juez Randell H. Rowe sentenció a Stoldt además a 15 años de cárcel por “abuso de un cadáver” y a otros 5 años por “manipular el cuerpo de la víctima”.

En el juicio de este macabro caso, Stoldt declaró que conducía su vehículo hacia un cementerio en abril de 2013 cuando supuestamente fue atacada por el hombre en la oscuridad mientras estaba en su coche. Testificó que “apuñaló a Sheaffer en un ojo con un piolet y luego le estranguló en defensa propia”.

Interrogada por la Policía, la mujer señaló que, una vez muerto Sheaffer, clavó de nuevo el piolet en el otro ojo de la víctima y, movida por el miedo de ser arrestada y perder la custodia de sus dos hijos llevó el cadáver hasta su casa y lo descuartizó con una sierra.

Luego intentó cocinar sus extremidades sin éxito, por lo que dispuso de las partes del cadáver en bolsas y le comunicó a sus dos hijos, de 16 y 18 años, que había chocado con un ciervo y que iba a arrojar los restos en un descampado.

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