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Condenados sufren trastornos

Condenados sufren trastornos

El abogado del condenado a muerte, César Fierro, solicitó al Fiscal no fijar fecha de ejecución debido a pérdida de facultades mentales.

Un centro a prueba de fugas

El Paso (Texas), 23 abr (EFE).- El abogado del mexicano César Fierro, condenado a muerte en 1980, solicitó al Fiscal de Distrito de El Paso no fijar la fecha de ejecución para probar que ha perdido facultades mentales y que, por lo tanto, no puede ser ejecutado.

Las leyes de Texas impiden al estado ejecutar a enfermos mentales o aquellos que eran menores de edad al momento de cometer el delito por el que se les juzgó.El abogado Richard Burr hizo la solicitud luego de que el Tribunal Supremo de EEUU terminara la semana pasada con la virtual moratoria de las ejecuciones en el país, al rechazar el argumento de dos reos de Kentucky que alegaban que la inyección letal era un castigo cruel que contravenía la Constitución.

Días antes, el máximo tribunal había fallado en contra de ocho mexicanos condenados a muerte, liderados por José Ernesto Medellín, que habían apelado bajo el argumento de que se habían violado sus derechos al no haber sido notificados por las autoridades estadounidenses de su derecho de contactar al Consulado de México cuando fueron detenidos.

Medellín fue sentenciado en 1993 por la violación y asesinato, en complicidad con otros cinco miembros de una pandilla, de dos jovencitas de 14 y 16 años, a las que torturaron antes de quitarles la vida.

Estos dos fallos tienen a más de dos mexicanos en la cuerda floja y a los abogados trabajando contra reloj en busca de recursos para salvar la vida de sus clientes.

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En el caso de Fierro, que en 14 ocasiones le ha sido fijada la fecha de ejecución, Burr tiene confianza de probar que el mexicano ha perdido sus facultades mentales, y expuso que desde que los condenados a muerte fueron transferidos en 1999 de la unidad Ellas en Huntsville a la Unidad Polunsky en Livingston, Texas, muchos de ellos han perdido la razón.

Fierro fue acusado del asesinato de un taxista en 1979 y sus abogados demostraron que en 1980 fue obligado a firmar su declaración de culpabilidad.

Cindy Fierro dijo a Efe que su padre, al que visita dos veces al año, únicamente canta durante sus visitas y que ha perdido la habilidad de comunicarse coherentemente con sus familiares.

"Desde que lo pasaron a Polunsky ha dejado de escribir, y nos pide que ya no lo visitemos, porque en sus momentos de claridad, le da pena que lo veamos en el estado en el que está", aseguró.

Reos, organizaciones como Amnistía Internacional (AI), abogados y familiares han denunciado las condiciones en las que viven los prisioneros del pabellón de la muerte.

De acuerdo con un reporte elaborado en 2006 por la Organización de Derechos Humanos de Estados Unidos (US Human Rights), los condenados a muerte en Texas han sido sometidos a duras condiciones de vida desde 1999, cuando fueron trasladados a Polunsky, luego de un intento de fuga de seis reos en 1998.

El reporte detalla que mientras que en la unidad Ellas contaban con televisores, 14 horas de recreación en patios comunes y celdas con barrotes que les permitían comunicarse entre ellos, en Polunsky habitan en celdas de concreto selladas con puertas de acero sólido en las que permanecen aislados 23 a 24 horas del día, con una hora de recreación también en soledad, y sin televisores.

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"Las condiciones que se viven en Polunsky son las más duras de el resto de los pabellones de la muerte en la nación", expuso Burr, quien defiende a nueve reos en el pabellón de la muerte en todo el país, y quien puso como ejemplo que en California las celdas cierran con barrotes y en Oklahoma y otros estados se les permite los televisores.

"Lo que perdimos en un abrir y cerrar de ojos es indescriptible", dice en su libro "Warriors Within" el hispano Charles Flores, sentenciado a muerte por el asesinato de una mujer de 64 años durante un robo en 1998 en Dallas.

"El estado de Texas ha decidido que tiene que torturarnos antes de asesinarnos legalmente", agrega.

La portavoz del Departamento de Justicia Criminal de Texas, Michelle Lyons, explicó que las condiciones del centro penitenciario no obedecen a una forma de tortura, sino que tienen como fin eliminar cualquier posibilidad de intento de fuga o de ataque entre los prisioneros.

"Son reos que no tienen nada que perder, y por ello son más peligrosos que cualquier otro preso de nuestro sistema", afirmó.

"En estas cárceles habitan, sin duda, hombres inocentes, y cuando esto se prueba y los reos sometidos por año a las condiciones en que viven actualmente en Polunsky salen libres o a la población regular penitenciaria, están incapacitados para socializar, o a funcionar, porque su daño mental es muy severo", explicó a Efe el investigador privado Richard Reyna.

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Reyna logró demostrar la inocencia del hispano Rubén Cantu, después de una década de haber sido ejecutado.

"El caso Cantu nos demostró a todos, que en el pabellón de la muerte hay personas inocentes", finalizó. EFE

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