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Imagen de Andreas Lubitz tomada de redes sociales.

'Con una depresión no pasa esto. Tiene que haber algo más', dicen de Lubitz especialistas

'Con una depresión no pasa esto. Tiene que haber algo más', dicen de Lubitz especialistas

Especialistas afirman que Andreas Lubitz debió sufrir un trastorno severo que va más allá de la depresión.

Imagen de Andreas Lubitz tomada de redes sociales.
Imagen de Andreas Lubitz tomada de redes sociales.

Han comenzado a surgir las teorías alrededor de la caída del vuelo 4U 9225 de Germanwings en los Alpes franceses, pero la Fiscalía de Düsseldorf, que investiga el caso, ha puesto bajo la lupa el certificado de baja médica por enfermedad que tenía en su casa Andreas Lubitz, el copiloto que, de acuerdo a las versiones, derribó el avión de forma premeditada.

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Bild y Der Spiegel son los principales medios alemanes que sugieren la existencia de una enfermedad mental "un trastorno depresivo"como la causa de la desgracia, trastorno que en 2009 ya había obligado al joven a abandonar la formación profesional por varios meses.

La versión como sacada de una película de terror parece irse acomodando en el intento de armar el rompecabezas entorno al fatídico vuelo, pero un grupo de especialistas en psiquiatría y psicología considera que “las características de lo sucedido no coinciden con el perfil de una persona con depresión”.

Adela González, presidenta de la Asociación Española de Psicología de la Aviación (AEPA) dijo enfática a la web del diario El Mundo que “con una depresión no pasa esto. Tiene que haber algo más”.

Por su parte, Mercedes Navío, quien es psiquiatra del Hospital Universitario 12 de ubre de Madrid y responsable del programa de prevención del suicidio de la Comunidad de Madrid, coincide con González. Ambas explican que, por lo que se ha hecho público, hay muchos síntomas de depresión que no estuvieron presentes en este caso. Nada de inhibición psicomotriz, enlentecimiento del discurso, alteraciones en las habilidades emocionales en Andreas Lubitz.

Las muestras de ocultamiento de sus intenciones y la preparación premeditada de un plan "consideran las expertas"encaja más con otro tipo de perfil.

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Estigma y discriminación

“Estamos hablando de hipótesis, porque no se conocen los detalles del caso, pero es posible que o bien esta persona tuviera una percepción muy alterada de la realidad, o bien que presentara rasgos psicopáticos, con una absoluta falta de empatía hacia el prójimo”, cita el medio a Navío, que añadió que “no todo acto irracional es patológico y puede atribuirse a un trastorno”.

Para González, el grave accidente parece llevar implícito un mensaje oculto, “algo que el autor ha querido evidenciar”.

De acuerdo a El Mundo, ambas especialistas dijeron que no se trata de un suicidio al uso. “Cada año se suicidan alrededor de un millón de personas y la gran mayoría lo hacen solas, en silencio y con un grado muy alto de sufrimiento. El suicidio es un acto de autodestrucción contra uno mismo”, dijo particularmente Navío, que destacó además que hay muy pocos casos de “suicidio ampliado”, pero en ellos el suicida decide llevarse consigo a personas afectivamente cercanas a las que cree que podría afectar su muerte, mas no a personas desconocidas.

Las expertas llaman a que este tema sea tratado con mucho cuidado, pues estos sucesos suelen “aumentar el estigma y la discriminación” contra personas con padecimientos mentales. Añaden que “la gran mayoría de las personas con trastornos psiquiátricos no son violentas. Es más, muchas veces ellas son las víctimas de agresiones, pero estas noticias contribuyen a que la gente piense lo contrario”, dijo Navío.

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“Si ya hay muchas personas que no piden ayuda por miedo o vergüenza, con estos casos la distancia para llegar a un profesional aumenta aún más”, lamentó a su vez González.

Una patología muy oculta

Otros expertos consultados por Efe señalan que Andreas Lubitz pudo padecer una patología mental muy oculta que las pruebas psicotécnicas no habrían detectado.

Esta hipótesis aparece como una de las posibles causas del comportamiento presumiblemente suicida del copiloto, aunque los especialistas indican que sería necesaria mayor información y más detallada para poder explicar por qué Lubitz causó la catástrofe y además ocultó su baja médica por tratamiento psiquiátrico.

El presidente de la sección de Psiquiatría del Colegio de Médicos de Cataluña, Lluís Albaigés, indica que, en su opinión, el estrés no sería el desencadenante directo de la acción del copiloto y que el joven padecería una patología no detectada.

Una pista de esta teoría es el hecho de que en la caja negra del avión se oye hablando al comandante y a su copiloto con normalidad hasta que el primero se va, según explicó el fiscal de Marsella.

"Habría que conocer la biografía del copiloto, sus comportamientos y maneras de funcionar, sus manías y también detalles sobre la depresión que, al parecer, padeció para poder establecer un diagnóstico", indica el psiquiatra.

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Es posible, explica Albaigés, que las pruebas que se le realizaron al copiloto por parte de la compañía alemana no fueran suficientemente "afinadas" para detectar la supuesta patología que padecía o bien que estuviese tan oculta que fuera difícil detectarla.

Por su parte, Guillem Feixas, catedrático de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona (UB) considera que "la clave" de la conducta de Andreas Lubitz está "en su propia caja negra, en su cabeza".

"Desde fuera, nos resulta incomprensible el comportamiento de estrellar un avión, pero quizás el joven tuviera 'sus motivos', aunque no hay ninguna indicación clara de un patrón de trastorno visible", señala.

El catedrático de Psicología considera que en profesiones de tanta responsabilidad como la de piloto de avión la formación técnica y los test psicotécnicos cada cierto tiempo no son suficientes y que sería deseable que contaran con programas específicos para afrontar el estrés laboral.

El decano del Colegio de Psicólogos de Cataluña, Josep Vilajoana, explica, por su parte, que la conducta del copiloto es de difícil predicción y que el organismo que dirige trabaja con el Ministerio de Fomento para "afinar" las pruebas que deben superar las personas con trabajo con alta responsabilidad, como los conductores de trenes y de aviones.

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Vilajoana apuesta por que los pilotos pasen controles incluso poco antes de volar, diseñados para detectar posibles transtornos, aunque recuerda que todas las pruebas "no afinan tanto como para predecir todas las conductas".

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El dolor del padre de Lubitz

Y mientras tanto, el padre de Andreas Lubitz está "completamente hundido", según el alcalde de la localidad cercana al lugar del siniestro Prads-Haute-Bléone, Bernard Bartolini.

Su padre, según indicó el alcalde en declaraciones ofrecidas a la cadena francesa BFM TV, "siente sobre él toda la responsabilidad de ese drama" y "atraviesa una angustia increíble".

Bartolini dijo que vio al padre del copiloto el jueves, en la ceremonia en la que se levantó en el pueblo vecino de Le Vernet una pequeña estela con un texto en francés, español y alemán que se ha convertido en lugar de peregrinación de los familiares de los fallecidos.

El padre del copiloto acudió al lugar junto con los allegados de los miembros de la tripulación, sin mezclarse con las de los pasajeros, y estaba en tal estado, según su relato, que "no hay palabras para expresarlo".

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El resto de familias se encontraban igualmente "deshechas", añadió Bartolini, según el cual algunas personas cogieron piedras del lugar de la estela, como si necesitaran, en sus palabras, "llevarse con ellos algo de esa tierra para empezar a hacer el duelo".

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