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Un complejo de viviendas abandonadas en Las Vegas, durante la crisis hipotecaria, en 2010.

La necesidad de vivienda entre los más pobres de EEUU se acerca a los niveles de la crisis hipotecaria

La necesidad de vivienda entre los más pobres de EEUU se acerca a los niveles de la crisis hipotecaria

Pese a la ‘prosperidad’ económica del país, el número de hogares afectados más duramente está aproximándose al récord de hace menos de una década.

Un complejo de viviendas abandonadas en Las Vegas, durante la crisis hip...
Un complejo de viviendas abandonadas en Las Vegas, durante la crisis hipotecaria, en 2010.

Un nuevo informe, publicado este mes por el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD, por sus siglas en inglés), reveló que la cifra de hogares en Estados Unidos que afrontan las ‘peores realidades posibles’ está retornando a los niveles récord vistos durante la crisis de las hipotecas que comenzó en 2008.

El informe de 2017 sobre las ‘más apremiantes necesidades de vivienda’ reportó que 8.3 millones de hogares sufrieron condiciones extremas en 2015, un incremento de más de 580,000 con respecto a 2013. El HUD define las “más apremiantes necesidades de vivienda” como las de aquellos hogares que, contando con muy bajos recursos, no reciben ayuda gubernamental y que pagan más de la mitad de sus ingresos en renta y/o viven en condiciones inseguras. Tanvi Misra, de CityLab, ya señaló dónde viven esas familias más desfavorecidas.

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El país alcanzó el clímax de las condiciones de vivienda adversas en 2011, cuando el número de familias más vulnerables llegó hasta los 8.48 millones. Lo que choca es que hoy Estados Unidos no está muy lejos de esa cifra y los cortes presupuestarios de Trump podrían fácilmente poner al país por encima de ese punto.

Los 6,800 millones de dólares en recortes de presupuesto al HUD, propuestos por la administración actual en su año fiscal 2018, inhabilitarían categorías enteras de asistencia de vivienda para millones de familias, incluyendo los bonos de vivienda en alquiler (conocidos como Sección 8) para más de 250,000 hogares. Si no existen intervenciones de emergencia, los recortes de bonos o cupones pudieran empujar a varios miles de familias a la crisis y el desamparo.

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El congresista David Price, miembro de la Subcomisión de Transporte, Vivienda y Desarrollo Urbano, criticó el plan de reducción presupuestaria del gobierno de Trump teniendo en cuenta las conclusiones del HUD. “[El informe] ofrece evidencias detalladas de la crisis de asequibilidad de la vivienda que afronta nuestro país y muestra el error de la administración Trump al no tomarla en serio y, por supuesto, al no saber abordarla”, dijo el político demócrata de Carolina del Norte.

La eliminación del programa no les ahorrará a los propietarios un notable monto financiero, sino más bien les acarreará un gran daño a quienes no tienen nada.


Pero el tema con el presupuesto de la actual administración va más allá: la propuesta del presidente elimina el Fondo Nacional Fiduciario para la Vivienda, un programa designado específicamente para proveer asistencia inmobiliaria a los hogares de más bajos ingresos. Como acota Price, esta cifra incluye 2.9 millones de familias con hijos, muchas de las cuales están viviendo en inseguras y precarias viviendas.

La novedad del Fondo Fiduciario para la Vivienda radica en cómo se financia. No se trata precisamente de un programa subsidiado por el contribuyente. Este dinero proviene de una fracción de las ventas vía Fannie Mae y Freddie Mac (4.2 puntos básicos o 0.042%), la que se reserva para el Fondo Fiduciario. En 2016, su primer año plenamente operativo, el fondo distribuyó 174 millones de dólares a las agencias inmobiliarias alrededor del país. Con una economía boyante, esa cifra aumentó a 219 millones de dólares en 2017.

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El hecho rescatable del galopante ascenso de los precios de las casas a nivel nacional –alrededor de un 6.2% en el segundo cuarto de 2017– es que este permite el crecimiento del Fondo Fiduciario para la Vivienda. Con las rentas subiendo, el número de familias que depende de estos fondos paliativos asistenciales está llamado a opacar los niveles récord. “Sin embargo, la propuesta presupuestaria de Trump/Carson pone neciamente en cero la financiación para el Fondo Fiduciario y otros programas creados para solucionar este mismo problema”, indica Price.

Es por ello que el Congreso necesita analizar con cuidado los recortes de presupuesto que el presidente Trump ha planificado para el sector público de la vivienda y otros programas sociales. El Fondo Fiduciario para la Vivienda, en particular, es una ventaja: la eliminación del programa no les ahorrará a los propietarios un notable monto financiero, sino, más bien, les acarreará un gran daño a quienes no tienen nada.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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