publicidad
Cientos de personas viven en las casas flotantes de IJburg, en Ámsterdam.

En Holanda, estas casas flotantes están siendo una solución al aumento del nivel del mar

En Holanda, estas casas flotantes están siendo una solución al aumento del nivel del mar

Amsterdam está acostumbrado a que cientos de personas vivan en botes y en sus ríos. Sin embargo, el vecindario de Ijburg se está transformando en una verdadera comunidad sobre el agua.

Cientos de personas viven en las casas flotantes de IJburg, en Ámsterdam.
Cientos de personas viven en las casas flotantes de IJburg, en Ámsterdam.

No muy lejos de la Estación Central de Ámsterdam se ubica IJburg, una isla es parte de la capital holandesa. Oculta a plena vista, el más moderno distrito urbano es, de algún modo, un espacio inexplorado, casi secreto. De hecho, IJburg es más conocida entre extranjeros que por los propios residentes del Reino de los Países Bajos.

Moriam Hassan Balogun, originariamente del Reino Unido, se mudó allí en 2009 y ahora se considera a sí misma una ‘local internacional’. Ella adora la atmósfera familiar y amistosa de IJburg, su aire enigmático, los muchos cafés y las oportunidades laborales y de recreo que allí abundan. Además, esta maravilla de isla atrae por montones a dueños de negocios y sobre todo a personas de las más liberales posturas políticas.

publicidad

IJburg está construida sobre cuatro islotes artificiales que se conectan entre sí –y con el resto de la ciudad– a través de puentes. Cuenta con aproximadamente 21,000 habitantes, el primero de los cuales no se trasladó hasta allí sino hasta inicios de 2012. Pero el pujante distrito no ha sido construido del todo. Si bien el propósito era dejarlo erigido para 2012, la meta no pudo completarse debido a ciertas preocupaciones ambientales y un lento proceso de aceptación de las casas. Una vez terminado, el enclave ofrecerá 18,000 hogares para unas 45,000 personas y creará unos 12,000 empleos.

Recientemente, el lugar ha sido del interés de científicos abocados al estudio del cambio climático; en particular, el área de Waterbuurt West. Allí, 120 viviendas flotantes fueron levantadas para paliar la carencia inmobiliaria de la capital y evitar, en lo posible, la emigración de los residentes de Ámsterdam, hacia Purmerend o Almere, siguiendo el fenómeno conocido como expansión urbana. Vivir sobre el agua no es tan sorprendente en un país rodeado de ella. En toda Holanda, hay gente que mora en casas flotantes o embarcaciones de algún tipo. Sin embargo, estas nuevas viviendas en IJburg son algo diferente, pues no son botes, al menos no visiblemente. Son casas: así de simple.

El vecindario, construido alrededor de una isla, tiene todo tipo de serv...
El vecindario, construido alrededor de una isla, tiene todo tipo de servicios, incluyendo una decena de escuelas.

Un proverbio holandés dice “Dios creó el mundo, pero los holandeses hicieron Holanda”. Los Países Bajos han sido durante mucho tiempo pioneros en cuanto a recuperar tierra del agua y han dedicado siglos enteros tratando de ‘secar’ el mar para construir. Esa práctica pudo haber estado equivocada, sostiene Koen Olthuis, fundadora de Waterstudio en Rijswijk, al sur del país. Su empresa arquitectónica se dedica específicamente a diseñar puentes sobre el agua.

“Los holandeses están locos, eso es lo más divertido que tienen. Estamos ahora mismo en una zona de Holanda donde no deberíamos estar. Fue creada por el hombre”, ironiza Olthuis. “Una solución mucho mejor sería simplemente crear casas flotantes, es más, hacer barrios enteros flotantes”.

publicidad

La tecnología usada para construir estas casas sobre el agua no es lo que se dice una novedad. Cualquier cosa que se pueda levantar sobre tierra se podrá también levantar sobre agua. La única diferencia entre un escenario y otro, a la hora de construir una vivienda, es que las casas sobre agua cuentan con ‘bañeras’ de concreto en el fondo, las cuales están sumergidas la mitad de un piso y actúan como contrapeso. Para evitar que floten hacia el mar, se les ancla a postes de amarre.

Como los niveles del mar están creciendo globalmente, muchas ciudades viven bajo la amenaza de inundaciones. Se prevé incluso que algunas áreas desaparezcan completamente en las próximas décadas. De ahí que la iniciativa de diseñar casas flotantes puede, en ciertos casos, ser más segura que construir sobre tierras bajas con el riesgo de frecuentes inundaciones. “En un país acechado por el agua, más bien yo prefiero estar en una casa flotante; cuando el agua viene, la casa sube con ella y flota”, confiesa Olthuis. Él cree que el agua no debería ser vista como un problema, sino antes como un atractivo a tener en cuenta en el diseño urbano.

Relacionado
Nijmegen, en Holanda, no siempre estuvo lleno de bicicletas. El cambio c...
Ni Amsterdam ni Copenhague: conoce el verdadero paraíso del ciclismo urbano


Las viviendas flotantes no son solo más seguras y baratas, sino además más sostenibles. Ya que este tipo de casas pudiera más fácilmente adaptarse a las necesidades existentes a partir de transformar sus funciones, o incluso moviéndose a un nuevo sitio donde pudiera servir a otros usos, la durabilidad de la edificación también es superior. Olthuis las compara con autos de segunda mano: “Si tienes una casa flotante, no tienes que preocuparte por tener una dirección fija. Te puedes mover dentro de la ciudad, o incluso salir de esta, y las casas pueden ser utilizadas, por distintas personas, una y otra vez”.

Por su parte, las tradicionales casas sobre tierra son muy estáticas, si bien sobre el agua uno puede añadir, quitar, o simplemente modificar algunas de sus partes. De tal suerte que las comunidades erigidas sobre el agua pueden ser construidas más densamente, lo que permitiría un uso más eficiente de la energía. El agua hace posible que las casas (e incluso ciudades enteras) sean más flexibles, y, para Olthuis, es esta característica la que las hace algo fascinante.

“En un país acechado por el agua, más bien yo prefiero estar en una casa flotante”.


Él entiende el uso y la incorporación del agua como el próximo paso lógico en la evolución de las urbes. Así como se ve en los rankings de marcas de ciudades, las urbes rodeadas de agua son las más flexibles y, por ello, las más deseables. Este rasgo distintivo es visible en muchas regiones alrededor del mundo: piénsese en Los Ángeles como la ciudad de las películas; en Nueva York, la urbe de los escritores. Las ciudades azules, o las ciudades que saben sacarle partido al agua, serían a su vez importantes centros de atracción.

IJburg mezcla viviendas de clase media y alta con vivienda social.
IJburg mezcla viviendas de clase media y alta con vivienda social.

Sin embargo, Olthuis va un paso más allá. Imagina ciudades que puedan cambiar con rapidez, dependiendo, por ejemplo, de la estación del año. En verano, podrían permanecer abiertas para acumular energía solar y en el invierno podrían apilarse de modo que les permitiera preservar la energía y el calor. Él prefiere hablar de funciones, o módulos, antes que de edificios reales.

“En la ciudad del futuro, ya no se trata de quién tenga más; sino de qué puedes cargar. Vas a llevarte servicios a tu vecindario sobre el agua, y si requieres nuevos servicios, entonces los sacas y los vuelves a cargar con otros perfiles”, fantasea. Las ciudades del futuro compartirán ciertas funciones, como, por ejemplo, museos, estadios, u otras instalaciones. “Será un nueva forma de entender estos establecimientos”.

publicidad

Incorporar el agua a la cuestión urbana también contribuiría al logro de más igualdad, supone Olthuis, refiriéndose a un principio conocido como ‘la democracia del agua’. De hecho, algo similar ya está ocurriendo no solo en IJburg, sino en toda Holanda, donde propietarios de casas y beneficiarios de vivienda social están compartiendo vecindarios enteros. En IJburg, cerca de un 30% de las casas tiene apoyo gubernamental.

Personas de varias naciones, razas, religiones y etnias habitan la isla. “Ningún grupo se siente superior a otro”, remarca Hassan Balogun. Sin embargo, quienes se mudan a IJburg tienden a tener opiniones políticas similares. “Hay un sinfín de pensadores liberales, gente de mente abierta. Creo que, en este caso, polos iguales se atraen”, evoca. Los residentes de IJburg a menudo votan por los partidos D66 (Demócratas 66) y Groenlinks (Izquierda Verde), ambos conocidos por sus posiciones liberales y su enfoque sostenible.

Sus habitantes no sienten realmente la necesidad de dejar la isla a menos que así lo deseen. Hay suficientes opciones en esa parte de la urbe, incluyendo cafés, gimnasios, centros de yoga y parques. Hay también unas 10 escuelas. En toda el área se respira una atmósfera de novedad y de oportunidad.

Y esta oportunidad –el concepto de las casas flotantes– pudiera expandirse a otras áreas del planeta. Debido a la existencia de muy estrictas normas en Holanda, Olthuis exporta a menudo ideas a ciudades foráneas, ya sea en China, Emiratos Árabes Unidos, India o Ucrania. Él reconoce que las ciudades estadounidenses enfrentan las mismas amenazas a que se expusieron los pueblos holandeses: la expansión urbana. “Es por ello que tenemos que recuperar las ciudades, hacerlas más sólidas”, añade. “Eso es lo que espero que la gente aprenderá en Estados Unidos”.

publicidad

Las viviendas flotantes son una idea que las urbes norteamericanas deberían tener en cuenta, y no solo para combatir la expansión de marras. Muchas grandes ciudades –como Nueva York, Washington, o Miami— pudieran en un futuro no tan lejano hallarse bajo agua. Olthuis, en cambio, advierte contra un futuro parecido al de Waterworld .

Él no cree en las ciudades que existen solamente sobre agua, debido a los altos costos de mantenimiento y el constante consumo de energía. Más bien vaticina un futuro basado en urbes ya existentes que utilicen el agua natural para expandirse y mejorar. Su idea es que, un día, un 10% de Holanda pudiera convertirse en una ciudad azul. Pero no tiene por qué quedarse ahí. “No solo se trata de arquitectura, ni tampoco de divertirse en IJburg. Se trata de repensar cómo nosotros, como comunidades, queremos vivir en las ciudades”.

IJburg puede no estar aún construida del todo, pero dado su multifacético enfoque de diseño urbano sustentable, pudiera ser vista como un primer paso en esa dirección. Por lo menos, es un ejemplo vigente de cómo integrar exitosamente el agua a nuestras ciudades.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en el sitio Pacific Standard, como parte de una alianza con CityLab. Suscríbete a su revista impresa y síguelos en Twitter para apoyar el periodismo de interés público.

Las 10 ciudades de EEUU donde más gente va al trabajo en bicicleta
publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad