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Una gasolinera destruida en Naples, al norte de Miami, luego del paso del huracán Irma.

Por qué Florida se quedó sin gasolina durante el huracán

Por qué Florida se quedó sin gasolina durante el huracán

La escasez de combustible ligada a los dos huracanes recientes obstaculizó la evacuación y ahora la recuperación, subrayando nuestra dependencia de un recurso frágil.

Una gasolinera destruida en Naples, al norte de Miami, luego del paso de...
Una gasolinera destruida en Naples, al norte de Miami, luego del paso del huracán Irma.

En Gainesville, aproximadamente un 45 % de las gasolineras estaban quedándose sin gasolina el miércoles antes de la llegada de Irma. En West Palm Beach, era un 50%. Y el precio de la gasolina había aumentado casi 30 centavos en promedio, sin contar la generalizada manipulación de precios que azotó Florida antes de huracán.

Éstas son las duras realidades de los floridanos que evacuaron ante el paso del huracán Irma la semana pasada, incluso a medida que comienzan a regresar a sus hogares. Una cifra sin precedentes de 6 millones de personas huyó de la tormenta de categoría 5, la mayor evacuación en la historia de Estados Unidos.

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El éxodo creó escasez generalizada de gasolina en los días antes de que el huracán tocara tierra, y la mayoría de las gasolineras del sur de la Florida se quedaron sin combustible el jueves. Los vehículos inutilizados y abandonados salpicaban las vías hacia el norte. Fue una situación que paralizó a muchos floridanos que quisieron evacuar, como descubrí cuando llamé a varios residentes que sopesaban sus opciones. "Es como si estuvieras atrapado", dijo Adrienne Willensky de Pembroke Pines, a quien le aterrorizada la idea de intentar conducir.

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"Sabían que el huracán estaba llegando, pero ¿dónde estaba la gasolina de reserva?" me preguntó una mujer de West Palm Beach llamada Adrienne Beauchamp el mismo día. "¿Porqué la Florida no estaba más preparada?".

Les llevé su pregunta y otras a los expertos en combustibles. Siendo un estado que depende de los autos y con una historia de huracanes, Florida tuvo una semana antes del azote de Irma para abastecerse de suficiente combustible como para que los residentes pudieran escapar en sus coches—el modo preferido de evacuación. Pero eso no fue suficiente tiempo y las razones para esto se suman a otra dimensión más de la creciente vulnerabilidad del Estado Soleado ante el cambio climático.

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Demasiados huracanes

La parte sur de la península de Florida es un lugar famoso por su situación precaria. Una vulnerabilidad menos conocida que el huracán Irma expuso es cuán difícil puede ser mover los suministros de combustible rápidamente. A diferencia de los estados con más fronteras compartidas y la infraestructura de transporte, aproximadamente un 97% de los combustibles refinados que se venden en la Florida se envían desde el Golfo de México. Gran parte de ellos proviene generalmente de las refinerías en las costas de Texas, que fueron destruidas hace pocas semanas por la segunda tormenta más costosa en la historia de Estados Unidos, el huracán Harvey.

Con las refinerías de Texas sin prestar servicio a causa de Harvey, los proveedores de combustible de Florida ya estaban sintiendo la presión antes de que la trayectoria de Irma se hiciera evidente. De hecho, ya la semana antes del Día del Trabajo, según Jim Storey, director de desarrollo comercial de la distribuidora de combustibles a base de petróleo Mansfield con sede en Georgia, Florida estaba transportando en camiones sus propios suministros hasta allí para ayudar a Texas. Pero conforme se definían las predicciones sobre Irma, el flujo de combustible hacia el exterior del estado se invirtió rápidamente.


Redireccionamiento de emergencia

El fin de semana antes del Día del Trabajo, como el grado de amenaza de Irma se hizo más clara, los proveedores de gasolina y los gerentes de emergencias de la Florida se unieron para definir estrategias. Sabían que habría una emergencia de gasolina, aunque todavía no estaba claro qué partes del estado serían evacuadas. Así que los envíos de combustible que pudieran dirigirse a Florida fueron desviados desde todas partes. Las barcazas que normalmente transportan el combustible desde las refinerías de la Costa del Golfo que no están conectadas fueron redireccionadas a Nueva York y Filadelfia para traer la gasolina al sur. Los buques petroleros de Louisiana y Mississippi navegaron rápidamente hacia el este para llegar a Florida a tiempo, después de haberse retrasado a causa de la temible trayectoria de Harvey. Una empresa comerciante de petróleo redireccionó hacia Florida dos barcazas europeas destinadas a África. Según Hillary Stevenson, directora de investigación del mercado petrolero de la firma de análisis Genscape, el estado recibió unos 570,000 barriles desde Europa antes de Irma para compensar los suministros que había perdido con Harvey.

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El gobernador de Florida, Rick Scott, también eliminó los requerimientos de peso en los camiones y los límites de horas conducidas por los camioneros para garantizar que llegara más gasolina a más lugares antes del fin de semana; los camiones de gasolina llegaron de todos los estados circundantes del sureste.

"Estábamos aceptando los suministros desde cualquier lugar que los enviaran", dice James Miller, director de Florida Petroleum Marketers and Convenience Store Association, un grupo comercial designado para coordinar el suministro de combustible con el estado en caso de una emergencia. "El momento de Harvey e Irma no fue el ideal".

Los puntos rojos indican la propagación de las interrupciones de servici...
Los puntos rojos indican la propagación de las interrupciones de servicio por escasez de combustible en las gasolineras de la Florida hasta el lunes 11 de septiembre.


Pero todo eso no pudo mantenerse al ritmo del aumento de la demanda de combustible durante jueves, viernes y sábado. Una vez que el gobernador Scott pidió una orden de evacuación para prácticamente todo el sur de Florida, "todos en esos seis o siete condados tienen la necesidad de meterse en sus autos, llenar sus tanques, y trasladarse hacia el norte", dice James. "Así que todas esas interrupciones por escasez que habían estado contenidas en Florida, se propagaron hacia el norte".

Luego vinieron los autos sin gasolina a los lados de las carreteras y la gente asustada de abandonar sus hogares.


¿Manipulación de precios de la gasolina o la mano invisible del mercado?

Afortunadamente, Irma no fue una repetición del huracán Rita, donde decenas murieron intentando evacuarse en las congestionadas carreteras desabastecidas de combustible de Houston en el año 2005. Los funcionarios de transporte de Florida coordinaron esta evacuación muy bien. El estado se libró de daños catastróficos cuando la trayectoria de Irma se alejó del mayor centro de población.

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Pero a los floridanos no los perdonaron a la hora de rellenar sus tanques de gasolina. Para el martes por la noche, más de 9,000 denuncias de estafas —principalmente sobre la gasolina y el agua— habían inundado la fiscalía general de Florida: imagínese un precio de 5.99 dólares por galón de gasolina sin plomo.

La gasolina es un mercado de futuros; puede comprarse y venderse basándose en los precios de los contratos de futuro, establecidos por la oferta y la demanda. Las predicciones de tormentas entrantes y la enorme demanda de gasolina que a menudo las acompañan, están "absolutamente" incluidas en estos precios, dice Stevenson, cuya compañía monitorea el precio del combustible en ‘spot racks’, las ubicaciones intermedias entre las refinerías y los proveedores donde van los camiones a abastecerse para llevar el combustible a las gasolineras.

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Aunque muchas cadenas de gasolineras, empresas y organismos del gobierno compran combustible a precios contractuales, otros compran ‘al contado’ con cualquier tarifa. Ese precio, dice Stevenson, aumentó en 26 centavos por galón en vísperas del paso de Irma. Para el martes, el precio promedio de un galón era de 2.71 dólares en Florida, un aumento de más de 44 centavos en comparación con el mes pasado (ese incremento de los precios se debe también en parte a la escasez de combustible relacionada con Harvey).

"El dolor que se siente a la hora de pagar la gasolina no fue del todo culpa de quienes se aprovechan de una situación extrema", dice ella. "Parte de eso ya estaba incluida en el precio, como el precio del producto básico subyacente".

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Por lo tanto, no se requiere que los inescrupulosos propietarios de gasolineras estafen a los conductores en las bombas de gasolina, lo cual el fiscal general de Florida vigila atentamente. Sólo se requieren los principios básicos de la economía.


La escasez de gasolina podría empeorar antes de mejorar

Conforme los evacuados intentan volver a casa, las gasolineras de la Florida todavía están luchando para repostar combustible. Los puertos de Florida tuvieron que cerrar mientras Irma pasaba por el estado, lo que significa que los envíos entrantes ahora están demorados. Ahora varios de ellos ya están nuevamente en servicio, pero como las refinerías de Houston siguen incapacitadas, satisfacer la demanda de gasolina va a ser un desafío durante algún tiempo. Los envíos de petróleo están llegando, pero las luces aún no se encienden en varias terminales de combustible. También muchas gasolineras estuvieron sin energía.

"Disculpen el cliché, pero todo esto fue una tormenta perfecta, con Harvey antes de Irma", dice Stevenson. Ahora, la ventana de oportunidad para la recuperación de Florida antes del próximo desastre ya podría estarse cerrando.

Irma no es el último huracán fortalecido por el cambio climático que Florida sufrirá: más tormentas y más evacuaciones se ciernen sobre su futuro. Los golpes consecutivos de Harvey e Irma resaltan cuán frágil es la posición del estado en la cadena de suministro mundial de petróleo—y cuán profundamente el estado, al igual que el resto del país, depende de este limitado (y no fácilmente transportable) recurso. En un lugar con pobre transporte público como el sur de Florida, los vehículos personales siguen siendo el modo de evacuación por defecto de la mayor parte de la población. Si no hay suficiente gasolina para ellos—y si otros desastres relacionados con el clima afectan la oferta—debería haber otras formas de salir más eficientes en cuanto al uso de combustible.

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Pero, por ahora, no hay una alternativa perfecta. El aumento a control remoto que Tesla le hizo a la autonomía de algunos de sus autos, generó montones de titulares, pero también puso de manifiesto los límites actuales del uso de los vehículos eléctricos como medios de escape: sin una infraestructura de carga más robusta, los vehículos eléctricos son un riesgo para los evacuados (y con las interrupciones de energía aún generalizadas, no tener carga podría ser tan fatal como no tener gasolina). El ferrocarril de alta velocidad está llegando al sur de la Florida, lentamente, pero sin las conexiones regionales que lo hagan una vía de escape viable ante un huracán. Los servicios de transporte compartido, como Uber y Lyft, son también excelentes para los viajes de corta distancia, pero un servicio bajo pedido de coches compartidos diseñado especialmente para las evacuaciones, una aplicación obvia de la tecnología que ya existe ampliamente, aún no ha llegado al mercado.

Eso deja a los autobuses, esos caballos de batalla eternamente ignorados del transporte público desde Florida hasta Alaska. Los autobuses interurbanos son el modo de transporte más eficiente en términos energéticos, por mucho, y las autoridades de transporte local en la Florida trabajaron tiempo extra para llevar a los evacuados sin coches en autobuses a los refugios. Pero imagínese si se hubieran desplegado servicios coordinados de autobuses —en sus propios carriles dedicados— para trasladar un número considerable de floridanos hacia el norte.

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Eso habría dejado más gasolina, el producto básico de emergencia más valioso, para trasladarse. Y habría habido menos escapes arrojando emisiones que alimentan el cambio climático y afilan los dientes de tormentas como Irma.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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