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En California ya se está construyendo el que sería el único tren de alta velocidad de Estados Unidos.

Los trenes rápidos están llegando a EEUU… lentamente

Los trenes rápidos están llegando a EEUU… lentamente

No es igual que la ‘alta velocidad’ que se ve en Japón y Europa, pero una serie de iniciativas podrían mejorar de forma sustancial el transporte ferroviario en el país.

En California ya se está construyendo el que sería el único tren de alta...
En California ya se está construyendo el que sería el único tren de alta velocidad de Estados Unidos.

Ha habido una larga y distinguida tradición conservadora de no querer tener nada que ver con los proyectos de trenes pasajeros, principalmente debido a los grandes gastos federales que tienden a incurrir. Los republicanos se opusieron vigorosamente a la promesa de 8,000 millones de dólares del presidente Obama de financiar líneas de alta velocidad entre ciudades (la cual se hizo en colaboración con el vicepresidente ‘Amtrak Joe’ Biden, por supuesto). Y bloquearon sus planes para financiar proyectos de vías, puentes y trenes con un proyecto de ley de 478,000 millones de dólares dedicadas a infraestructura en marzo 2015 (cabe notar que en diciembre 2015 se aprobó una versión reducida de tal proyecto con un costo de 305,000 millones de dólares).

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¿Donald Trump será más solidario en cuanto a trenes que el republicano común? Es posible que sí. El presidente electo ha comparado a los sistemas de trenes de EEUU a los sistemas de países del Tercer Mundo y ha hecho referencias envidiosas a los trenes de bala de China: “Ellos tienen trenes que van 300 millas por hora”, dijo en marzo. “Nosotros tenemos trenes que van resoplando así: chug-chug-chug”. Como promotor inmobiliario de Nueva York, también sabe cómo las conexiones con trenes pueden servir de ancla para inversiones fuertes en bienes raíces. Su plan muy promocionado de un billón de dólares para infraestructura depende de aprovechar grandes cantidades de fondos privados con cantidades muy pequeñas de fondos públicos. Este tipo de plan financiero en realidad podría funcionar para un proyecto de trenes a lo largo de un corredor denso entre ciudades que tenga muchas oportunidades de desarrollo (¿qué piensa Elaine Chao, quien Trump ha nominado para ser secretaria de Transporte, sobre trenes? ¿Quién sabe?).

A pesar de haber sido dado por muertos desde hace mucho tiempo, estos tipos de mejorías con respecto a trenes y conexiones están cobrando vida en EEUU —corredor por corredor— a distintas velocidades. En ausencia de mucho financiamiento federal dedicado, las inversiones privadas están corriendo los gastos en algunos casos. En otros se están usando fondos estatales. Si Trump quiere crear empleos con mejoras llamativas de infraestructura, quizás sea una buena apuesta darles una inyección de fondos de estos proyectos existentes de trenes rápidos (particularmente ahora que la Administración Ferroviaria Federal finalmente ha publicado normas actualizadas de seguridad para los trenes rápidos, lo cual debe agilizar las aprobaciones de proyectos en el futuro).

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He aquí un compendio de la flota diversa de supertrenes no completados de EEUU.

Proyectos de trenes de alta velocidad en Estados Unidos


El modelo (mayormente) privado de la Florida


La construcción está en progreso en Miami para la conexión entre Miami y West Palm Beach de All Aboard Florida (lo que no se ve: el tren). (Flickr/Phillip Pessar).

Florida conoce de primera mano lo que es la oposición hacia los trenes. En 2011 el gobernador Rick Scott rechazó unos 2,400 millones de dólares de fondos federales para una línea ferroviaria rápida que corriera entre Orlando y Tampa debido a preocupaciones en cuanto a sobrecostes estatales (Scott no fue el único en hacer esto: los gobernadores John Kasich de Ohio y Scott Walker de Wisconsin rechazaron sus cuotas respectivas de los 8,000 millones de dólares en fondos para el plan de estímulo ferroviario de Obama).

La decisión de Scott consternó a la mayoría de los representantes de la Florida, entre ellos el congresista republicano John Mica (cabe notar que Mica también es el tipo que una vez dijo que Amtrak es una “operación al estilo soviético”, pero estaba convencido de que los inversionistas hubieran corrido con el resto de los gastos de la Florida en cuanto a trenes de alta velocidad).

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Fue entonces cuando una empresa privada de trenes —All Aboard Florida— ofreció planes de construir un sistema de trenes de pasajeros a lo largo de la costa este de la Florida y se movió rápido para hacerlo. Con una velocidad de entre 79 y 125 millas por hora, el tren no será exactamente de 'verdadera' alta velocidad, pero será casi tan rápido como el servicio Acela del pasillo noreste, el cual es el más rápido del país. All Aboard Florida está apostando que el llamado Brightline —el cual es programado para iniciar servicio entre Miami y West Palm Beach en 2017— abrirá grandes oportunidades de desarrollo en cuanto a bienes raíces. Será el primer sistema ferroviario operado por una empresa privada en EEUU en 100 años (también fue financiado mayormente con fondos privados, aunque el gobierno federal y el estatal terminaron contribuyendo fondos, por lo cual Scott fue criticado, por supuesto). Quizás se realice una extensión a Orlando dependiendo de qué tan popular sea el servicio. Los que apoyan los trenes en todo el país estarán observando.


La lenta trayectoria de California hacia un sistema de trenes rápidos



Con apoyo limitado del gobierno federal, la conexión ferroviaria de 200 millas por hora entre Los Ángeles y San Francisco —la cual costará 68,000 millones de dólares y será el primer y único verdadero proyecto de alta velocidad en el país— ha estado avanzando lentamente y con atrasos desde los votantes acordaron en financiarlo en 2008. Disputas sobre tierra, retos de ingeniería y oposición incansable de unos cuantos políticos han dificultado su avance y han causado algunos cambios significativos en planeación. Pero la construcción ya se está realizando en serio y hay viaductos, puentes y un montón de bermas y muros protectores erigiéndose en el Valle Central. Se trata de una infraestructura que sería difícil de abandonar a estas alturas, a pesar de alguna especulación al respecto.

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Ahora bien, “si las autoridades federales dijeran que California es una prioridad, simplemente podrían emitir un cheque”, dice Andy Kunz, presidente y CEO de la U.S. High Speed Rail Association (Asociación de Trenes Rápidos de EEUU). “Nos gastamos la misma cantidad en defensa en un mes” (bueno, casi). Es poco probable que Trump llegue a favorecer a California —un estado predominantemente demócrata—, particularmente cuando se toma en cuenta que líderes de ese estado se están organizando para oponerse a muchos de sus puntos clave en cuanto a políticas. Pero California es un estado rico y los trenes rápidos son apoyados por los candidatos gubernativos (y también por el gobernador actual Jerry Brown, cuyo término se acaba en 2018). Es posible que el primer segmento no esté completado hasta 2025, pero aún parece probable que los pasajeros de trenes en California sabrán lo que es viajar a 200 millas por hora.

El pasillo del noreste está estancado en un túnel


El tren que conecta a Boston, Nueva York y Washington DC todavía no logr...
El tren que conecta a Boston, Nueva York y Washington DC todavía no logra sus velocidades óptimas.

El servicio de trenes entre Boston y Washington DC es el más rentable de Amtrak, pero tiene un cuello de botella terrible gracias a los montones de agencias ferroviarias que ofrecen servicio en el pasillo del noreste, el cual se extiende unas 457 millas. Las mejorías a lo largo de este pasillo quizás sean las más viables y necesarias del país. Mejorías a la línea Acela —cuya velocidad máxima es de 150 millas por hora— se están realizando poco a poco. En agosto Amtrak anunció casi 2,500 millones de dólares en equipos de vanguardia que son capaces de viajar a 186 millas por hora y se están realizando mejorías graduales (y absolutamente esenciales) con las vías y estaciones.

Pero los nuevos trenes no pueden llegar ni cerca de sus velocidades máximas hasta que no estén viajando en vías totalmente mejoradas. Amtrak tiene una propuesta de 151,000 millones de dólares para construir vías separadas de alta velocidad para 2030. Pero sin un compromiso federal dedicado al plan, es probable que el pasillo del noreste sólo vea un avance incremental. “A no ser que suceda algo radical y la gente cambie de idea, el único lugar donde veremos un verdadero sistema de trenes rápidos será en California”, dice Yonah Freemark, un investigador del transporte y consultor.

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El llamado proyecto 'Gateway' o 'Puerta' también parece ser dudoso. Se trata de un plan de 24,000 millones de dólares que propone realizar mejorías de alta velocidad dentro de los túneles de tren del río Hudson entre la ciudad de Nueva York y Nueva Jersey, ya que dichos túneles fueron muy dañados durante el ciclón Sandy. Pero ese proyecto se ha hundido en disputas políticas y riñas entre agencias sobre quién pagará qué. Sin liderazgo estatal dedicado ni fondos federales dedicados, es probable que la 'Puerta' quedará abierta y retrasará a cientos de miles de pasajeros diarios y la economía urbana más grande del país.


La necesidad de velocidad del Medio Oeste


La histórica estación Union Station de Chicago está recibiendo una renovación grande a medida que se desarrolla una conexión de mayor velocidad con St. Louis (Flickr/Andrew Seaman)

Quizás más que cualquier otro estado, Illinois ha demostrado un apoyo fuerte bipartidista a las mejorías de los sistemas de trenes en las décadas recientes. Y pronto tendrá una gran conexión que podrá demostrar como resultado de dicho apoyo: un valor de 2,000 millones de dólares en mejorías de vías entre Chicago y St. Louis se finalizarán en verano 2017. Nuevos pasos niveles, puentes, estaciones y mejorías de vías deben aumentar las velocidades del pasillo a 110 millas por horas: de nuevo, no es verdadera alta velocidad, pero mucho mejor que el servicio actual de 79 millas por hora (aquí se repite un tema: fuera de California, a lo mejor EEUU nunca verá trenes que anden a 200 millas por hora o más como los de Europa y Asia. Se necesitan nuevas vías para hacer esto y simplemente no hay suficientes fondos federales ni voluntad política para construirlas).

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Hay una buena razón para creer que el estado podría seguir financiando mejorías de trenes mediante conexiones con otras ciudades: específicamente, Detroit. Michigan también está complementando una buena cantidad de fondos federales con decenas de millones en fondos estatales para mejorar conexiones de trenes dentro del estado y hasta Chicago. Si bien los gobernadores John Kasich de Ohio y Scott Walker de Wisconsin rechazaron fondos para trenes de alta velocidad en sus estados, tal parece que Illinois, Michigan y Missouri están arrancando el motor del Medio Oeste para crear una red ferroviaria legítima para el siglo XXI.

Texas se prepara


En Texas, por ahora solo hay un buen proyecto, pero falta concretarlo.
En Texas, por ahora solo hay un buen proyecto, pero falta concretarlo.

Texas Central Partners —un grupo de inversionistas privados apoyados por el gobierno japonés— quiere empezar la construcción de una verdadera línea de alta velocidad de trenes entre Dallas y Houston en 2017 con un costo de 10,000 millones de dólares. Restricciones en cuanto a dominios y disputas han significado que este proyecto no ha procedido tan eficientemente como la línea privada de la Florida (All Aboard Florida ya era propietario de la mayoría de la servidumbre de paso), pero dado el fuerte potencial para el desarrollo de bienes raíces en esas áreas metropolitanas de Texas, es probable que se construya este proyecto.

A nivel nacional hay otros destellos de actividad en cuanto a líneas de trenes rápidos. La propuesta Xpress West de Las Vegas al sur de California (financiada con fuentes privadas) se niega a morir. Virginia está avanzando con planes para una conexión de alta velocidad entre Washington DC y Richmond, mientras que Carolina del Norte está haciendo planes para una conexión de Raleigh con ese pasillo.

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Y entonces tenemos un par de comodines de la edad espacial. Una es una propuesta de trenes que emplearán levitación magnética que correrán entre Washington DC y Baltimore. Otra es el famoso Hyperloop de Elon Musk, el cual podría revolucionar los viajes entre Los Ángeles y San Francisco en California, suponiendo que la gente quisiera amarrarse bien dentro de una cápsula sin ventanas que viaja a 760 millas por hora en un tubo de acero. Ambos proyectos requieren enormes inversiones en nueva infraestructura y el Hyperloop aún es carece de pruebas como un método de transportar a las personas.

Pero, mientras tanto, al final está emergiendo poco a poco una red legítima de líneas de pasajero de mayor velocidad en EEUU. Y lo más raro de todo es que posiblemente el nuevo presidente republicano ayude a esta red a avanzar en lugar de descarrilarla.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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