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Una representación de cómo podrían verse las ciclopistas de Berlín, cortesía de una sucursal local del partido político Unión Democrática Cristiana.

Berlín planea construir una supercarretera para bicicletas

Berlín planea construir una supercarretera para bicicletas

Después de Amsterdam y Copenhague, ¿podría la capital de Alemania convertirse en la próxima gran ciudad que sea amigable con los ciclistas?

Una representación de cómo podrían verse las ciclop...
Una representación de cómo podrían verse las ciclopistas de Berlín, cortesía de una sucursal local del partido político Unión Democrática Cristiana.

Hace 20 años atrás, la red de ciclovías en aceras en Berlín destacaron a la ciudad como uno de los mejores lugares para andar en bicicleta. Pero como bien sabe la capital alemana, no es fácil mantener la reputación de una ciudad amigable para las bicicletas. Hoy día, Berlín se ve decididamente atrasada en comparación con Ámsterdam y Copenhague, ya que su red de ciclovías se caracteriza por su espacio limitado y una separación pobre de autos y peatones. Gracias a planes que los legisladores de Berlín están finalizando ahora, quizás todo eso esté a punto de cambiar.

En el corazón del plan están 13 nuevas ‘ciclopistas’ que fueron aprobadas a finales de febrero. Las trece representan una reducción de la lista original de 30 ciclopistas propuestas y se empezarán a construir las primeras dos de estas nuevas rutas para finales de 2017. Tal como sugiere el sufijo de ‘pistas’, no serán ordinarios senderos ubicados en un lado de las vías. Serán rutas totalmente segregadas y no interrumpidas que permitirán a los berlineses a entrar y salir del centro de la ciudad mucho más rápido y más seguramente, sin jamás tener que interactuar con autos.

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Para ser justo, la ciudad aún dista mucho de ser un lugar malo para ciclistas. Su plan de calles espaciosas significa que muchas de sus vías principales tienen aceras lo suficientemente anchas para tener espacio para una sola ciclovía —una en cada lado de la calle— sin apiñar demasiado a los peatones. Pero a veces los ciclistas son obligados a entrar a tráfico que no está segregado. Aparte de ser menos seguro, a menudo esto significa andar por encima de adoquines adormecedores de traseros que pueden dejar a los ciclistas bastante adoloridos. Al inicio del milenio esto tal vez haya parecido ejemplar, pero Berlín sabe que puede aspirar a algo mejor.

Un ejemplo de una de las actuales ciclovías de aceras que tiene Berlín.
Un ejemplo de una de las actuales ciclovías de aceras que tiene Berlín.


Las nuevas ciclopistas se deben de diseñar con una seriedad y espaciosidad que normalmente se reservan para los vehículos motorizados. Los requisitos de las ciclopistas indican que tendrán que tener un largo de por lo menos 5 kilómetros y ofrecer no más de 30 segundos de tiempo de detención en las intersecciones y semáforos por cada kilómetro. Para permitir el adelantamiento seguro, las sendas de las ciclopistas tendrán que tener un ancho de por lo menos 4 metros (13 pies), el cual se reducirá a 3 metros cuando las sendas estén separadas totalmente en pistas de sentido único.

Estas reglas deben hacer que las ciclopistas sean más seguras y rápidas para usar, pero plantean una pregunta para Berlín que cada ciudad que esté tratando de mejorar condiciones para ciclistas debe enfrentar. ¿Dónde se construirán? Es fácil para los defensores apasionados del ciclismo declarar que se deben apartar a los autos para hacer espacio para las bicicletas. Pero la misma discusión acalorada provocada por este proceso podría causar división y resentimiento que de por sí son impedimentos al cambio y al final todo esto retrasará las mejorías.

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Berlín tiene respuestas un poco más fáciles a esta pregunta sobre ubicación de las que tienen la mayoría de ciudades. La historia de bombardeo, división y reunificación ha abierto unas cuantas vetas de espacio que entran y salen del corazón de la ciudad que están listas para el desarrollo… espacios que son raros en otros lugares. Para empezar, Berlín tiene varias vías de tren en desuso. Fueron gradualmente abandonadas en el período posguerra cuando Berlín Oeste ya no necesitaba conexiones de tren a Potsdam o a la ciudad de Szczecin, la cual ahora pertenece a Polonia. Además, las vías tampoco no eran útiles para Berlín Este porque sus terminales quedaban fuera del territorio de la antigua República Democrática Alemana (RDA). Estas vías antiguas ofrecen vías verdes que se extienden desde las afueras hasta el centro de la ciudad, haciendo que sean listas para una reutilización que no debe de destruir su naturaleza exuberante.

Otra ubicación para una ciclopistas es Strasse des 17. Juni, una calle con un espacio innecesariamente grande. Construida para extenderse por el medio del Parque Tiergarten, esta avenida fue ampliada por planificadores nazi como un paso preliminar de planes (probablemente no realizables) de transformar a Berlín en una enorme exhibición fascista, lo cual ha dejado a la calle convenientemente espaciosa. Más recientemente, después de la reunificación un autobahn fue tallado en la ciudad desde el sudeste, siguiendo la línea del Muro Berlín. Esta carretera ya tiene una pista en desuso que podría apartarse para el uso de la bicicletas con una barrera contra choques. Y finalmente está el espacio debajo del tren elevado, el cual fue denominado el “paraguas municipal” cuando originalmente fue construido. El año pasado fue la primera vez que CityLab cubrió a esta ruta; si se adaptara correctamente, este espacio podría proveer una carretera de calzada doble para las bicicletas a lo largo de uno de los tramos más transitados de la ciudad.

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Sin embargo, ningunas de las transformaciones de estas rutas se pueden hacer sin complicaciones. La línea del tren elevado quizás tenga espacio debajo que está vacío o que se usa para el estacionamiento, pero en cada estación tal espacio es obstaculizado por escaleras que llevan a los pasajeros a las plataformas elevadas. Tal como observó un comentarista con respecto a nuestra cobertura anterior, esto evoca el espectro de bicicletas chocando con pasajeros del tren en cuanto salgan de las estaciones. Además, quizás presente un reto para la regla de que no puede haber más de 30 segundos de detenciones por kilómetro. Al mismo tiempo, hay grupos de ciudadanos que quieren que las líneas no usadas de tren se utilicen para su propósito inicial de prestar servicio de transporte.

Berlín aún tiene el ímpetu del apoyo público detrás de sus planes para bicicletas. Una campaña popular para obtener un referendo en toda la ciudad para mayor financiamiento de bicicletas ganó más de 100,000 firmas el año pasado, lo cual fue suficiente para por lo menos incluir una votación en toda la ciudad en la agenda electoral. El concepto de las ciclopistas disfruta de apoyo de todos los partidos políticos, en parte porque generalmente deja intacto al espacio de los autos. Esto significa que cuando se trata de nuevas y más rápidas rutas de bicicletas en Berlín, ahora es cuestión de cuándo y cuántas se construirán en lugar de ser una cuestión sobre se construirán.

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Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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