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La automatización: la razón de por qué miles de empleos en la manufactura nunca volverán

La automatización: la razón de por qué miles de empleos en la manufactura nunca volverán

Erik Brynjolfsson, uno de los expertos mundiales en el tema, dice que el uso de máquinas es una oportunidad más que un problema.

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La automatización es un nuevo problema económico masivo, uno que posiblemente afectó el resultado de la elección presidencial. Miles de estadounidenses ya han sido desplazados por una fuerza laboral mucho más eficiente: las máquinas. Conforme se empiece a sentir todo el impacto de las tecnologías digitales, los trabajos de todo tipo, desde el agente inmobiliario hasta el conductor de camiones, cambiarán drásticamente.

Erik Brynjolfsson es director de la Iniciativa sobre Economía Digital del MIT, profesor de la Escuela de Administración y Dirección de Empresas Sloan de esta universidad. Además es investigador asociado de la Oficina Nacional de Investigación Económica y fue uno de los primeros investigadores en estudiar la productividad de tecnologías de información y cuantificar el valor de la variedad de productos en línea (también conocida como "larga cola"). El libro de Brynjolfsson de 2014 The Second Machine Age (escrito con Andrew McAfee) examinó cómo la tecnología digital está transformando nuestro trabajo y nuestras vidas. Los autores plantearon que la automatización está avanzando en detrimento de la economía de hoy, pero para el bien potencial del medio ambiente.

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CityLab habló recientemente con Brynjolfsson acerca de la inteligencia artificial, la robótica, el futuro y la posibilidad de una ‘sociedad lúdica’, una tan eficiente en la producción que los ciudadanos no necesiten trabajar.

Las máquinas están sustituyendo a los trabajadores industriales. Los antiguos empleos en las fábricas han desaparecido y la mayoría de los economistas dice que nunca volverán. ¿Qué significa esto para la manera en que organizamos la sociedad?

La mayoría de los trabajos de manufactura nunca regresarán. La producción manufacturera de Estados Unidos nunca había sido mayor como ahora y la disminución de los empleos no representa el empleo que se transfiere al extranjero, sino el aumento de la automatización y la productividad de las fábricas estadounidenses. Al igual que como la agricultura representaba un 42% de la fuerza laboral en 1900 y menos de un 2% actualmente, la mano de obra en la manufactura es cada vez más productiva y, por lo tanto, se requieren menos trabajadores de fábricas.

Si queremos poner a la gente a trabajar, la respuesta no es intentar restaurar los trabajos del siglo XX, sino invertir en la creación de nuevos puestos de trabajo del siglo XXI, que se encuentran cada vez más en el sector de los servicios, la salud, la educación y los campos creativos. No deberíamos tratar de proteger el pasado desde el futuro protegiendo a las compañías tradicionales de las nuevas tecnologías y nuevos participantes. En lugar de ello, deberíamos invertir para un futuro que está surgiendo rápidamente con confianza y gran ambición.

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¿Cree usted que vamos a tener una ‘sociedad lúdica’? ¿O hay una ruta alternativa?

A la larga tendremos una sociedad lúdica, suponiendo que no nos destruyamos antes. Pero debemos recordar que todavía estamos lejos de un mundo sin trabajo: no hay escasez de trabajo que hacer en nuestro planeta actualmente, desde el cuidado de niños, ancianos y enfermos, hasta la limpieza del medio ambiente y el logro de avances científicos y médicos. Gran parte de esta labor sólo puede ser realizada por los seres humanos, al menos con las tecnologías actuales y las que probablemente estarán disponibles en los próximos decenios. Así que a veces me preocupa cuando la gente va demasiado lejos y propone políticas para un mundo donde aún no vivimos.

Erik Brynjolfsson
Erik Brynjolfsson


Elon Musk ha dicho que un ingreso básico universal puede ser inevitable. Predice que los robots serán el grueso de la fuerza laboral del futuro, por lo que el gobierno estadounidense tendrá que pagarles a los seres humanos que no trabajan un salario digno. ¿Cuál es la probabilidad de eso?

Coincido con Elon Musk en que casi seguramente tendremos algún tipo de ingreso básico universal cuando las máquinas lleguen al punto en que puedan hacer la mayoría o la totalidad de la labor que hacemos los seres humanos. Pero ahí no nos encontramos actualmente. Y probablemente no alcanzaremos ese punto en décadas.

Dado que hay mucho trabajo por hacer aún que sólo los seres humanos pueden hacer, y dado que la gente se siente satisfecha al ser miembros contribuyentes de la sociedad, prefiero un enfoque como el Crédito por Ingresos del Trabajo (EITC), que premia a las personas por seguir participando en la fuerza laboral y premia a los empleadores por buscar y organizar un trabajo útil para ellos. El EITC es una gran forma de reducir la desigualdad, mientras que a la vez se mantiene a millones de personas activas en la economía.

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En cincuenta años, ¿cuáles de los trabajos de hoy no podrá ser hecho por las máquinas? ¿Cuál será el camino hacia una vida significativa en la inminente economía dominada por los robots?

En cincuenta años, puede haber muy pocos empleos que no puedan ser hechos por las máquinas. Probablemente será un mundo con mucha más riqueza [porque la tecnología permitirá producir bienes y servicios en abundancia a bajo costo] y menor necesidad de trabajo. Deberíamos avergonzarnos si de alguna manera convertimos eso en algo malo. Creo que puede y debe ser lo mejor que haya sucedido jamás, que nos daría los recursos necesarios para abordar los problemas de las enfermedades, la pobreza, la degradación ambiental y los enigmas científicos contra los que la humanidad ha luchado durante milenios.

Podemos tener más tiempo libre y más tiempo para interactuar con los amigos y la familia, jugar y hacer deportes, leer y pensar. Es más, las máquinas inteligentes pueden ayudarnos a tener un impacto negativo sobre el planeta más ligero, ya sea reduciendo el uso de energía mediante una mayor eficiencia y menores facturas tanto de aire acondicionado como de calefacción, o cambiando átomos por bits para los medios de comunicación, entretenimiento, viajes, y otros bienes y servicios. Este buen resultado no es inevitable, sino que dependerá de cómo adaptemos nuestra economía, nuestra manera de crear y distribuir los ingresos, y la forma en que obtenemos satisfacción en la vida.

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¿Cree usted que podemos dejar la resolución del problema a las fuerzas económicas o naturales o debemos intervenir? ¿Puede identificar alguna nueva doctrina que sirva mejor al pueblo estadounidense?

La idea de fuerzas económicas ‘naturales’ es engañosa. El sistema de mercado depende ampliamente en una variedad de instituciones formales e informales, normas, leyes, prácticas y decisiones de millones de personas.

Cuando la primera revolución industrial sumó las máquinas a la fuerza laboral humana, se creó una gran riqueza, pero también provocó grandes alteraciones. Se perdieron millones de empleos y se crearon muchos millones más, ya que la gente se trasladó de la agricultura a la industria. La sociedad estadounidense respondió con una serie de cambios, incluyendo la introducción de la educación pública masiva, primero a través de escuelas primarias y luego de la educación secundaria.

Estas ideas fueron consideradas radicales en su momento. Fueron fundamentales para brindar la alfabetización y la matemática necesarias para una economía cada vez más industrial y crearon no sólo prosperidad, sino una prosperidad ampliamente compartida. Los últimos cambios a las leyes antimonopolio, un impuesto nacional sobre la renta, la seguridad social, las distintas leyes laborales y muchos otros ajustes continuaron el proceso de ajuste necesario para aprovechar al máximo estas nuevas tecnologías.

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Las tecnologías [actuales] están expandiendo la mente humana, no sólo los músculos, y espero iguales o mayores efectos sobre la economía y el trabajo. Como en el pasado, nuestras instituciones tendrán que adaptarse. En particular, necesitamos reinventar la educación para fomentar la creatividad, así como las habilidades interpersonales como motivación, persuasión, trabajo en equipo, dedicación y liderazgo. Debemos impulsar el espíritu empresarial para que puedan crearse nuevos bienes, servicios e industrias conforme los empleos en los antiguos se automaticen cada vez más. Y tenemos que repensar nuestros sistemas fiscal y de transferencia, de modo que todos los miembros de la sociedad tengan la oportunidad de beneficiarse, no sólo unos pocos.

En su escrito, usted parece ver el aumento de la automatización como una oportunidad y no un desastre. Usted plantea que es quizás algo positivo, en última instancia, que los robots ocupen nuestros empleos. Esto parece ilógico, ¿pero hay motivos para ser optimista?

Éste no es el momento para el optimismo incondicional. Tampoco es el momento para el pesimismo incondicional. Siempre debemos tener en cuenta que la tecnología no decide cómo creamos o asignamos la riqueza. En cambio, la tecnología es una herramienta.

Si decidimos utilizar el poder para crear una prosperidad compartida, estoy seguro de que podemos hacerlo. Pero eso sólo sucederá si trabajamos activamente hacia esa meta. Como un pequeño paso [hacia ella], hemos creado el Reto de la Innovación Inclusiva en el MIT para reconocer y recompensar a los individuos y las organizaciones que utilizan la tecnología en beneficio de muchos, no sólo de unos pocos. Esto está en consonancia con los principios que explicamos en nuestra car ta abierta sobre la economía digital.

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Tenemos herramientas más potentes que nunca, lo que significa que tenemos más poder para construir el mundo.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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