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Cómo las ciudades planean luchar contra el cambio climático durante la presidencia de Trump

Cómo las ciudades planean luchar contra el cambio climático durante la presidencia de Trump

Los dirigentes locales aprendieron a tomar medidas cuando Washington no podía. Ahora tienen la esperanza de que esos esfuerzos puedan sobrevivir una época de un gobierno federal que no cree en la ciencia.

Inundaciones Louisiana

¿Qué impacto tendrá la liga de negacionistas del calentamiento global y defensores de combustibles fósiles de Donald Trump sobre las acciones de Estados Unidos contra el cambio climático? El pronóstico a corto plazo podría no ser tan perjudicial como algunos temen, pero las implicaciones más amplias no son buenas. El presidente electo ha propuesto recortar la financiación federal para el desarrollo de la energía limpia, resucitar la industria del carbón, retirarse del acuerdo de París y esencialmente deshacerse de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés). Trump no podrá hacerlo todo, pero no parece aventurado suponer que, para los próximos cuatro años, la política doméstica sobre el clima estará en el congelador, mientras el resto de nosotros nos calentamos.

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Pero los dirigentes locales de Estados Unidos no necesitan ser persuadidos sobre los impactos devastadores del cambio climático —ambiental, social y económicamente hablando— aunque Trump y sus principales asesores sí. Los efectos del calentamiento global son quizás más fáciles de ver a escala local, con el aumento de las mareas, el derretimiento de los picos nevados y los veranos más secos. Una parte importante de lo que está causando estos cambios yace en los centros urbanos, que generan un estimado de un 70% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, y albergan más de un 50% de la población.

Y las ciudades estadounidenses tienen el poder de reducir dichas emisiones y prepararse para lo peor, incluso en la ausencia de apoyo financiero o regulatorio del gobierno federal. De todos modos, el Congreso se ha paralizado desde hace mucho en el avance de las políticas climáticas, mientras que las ciudades han tomado el control de las variables fundamentales que determinan las emisiones y la sostenibilidad: programas de energía renovable, autobuses y trenes de tránsito rápido, movilidad compartida, protecciones contra las inundaciones y el aumento del nivel del mar.

Muchos dirigentes locales dicen que este trabajo se ha vuelto más importante que nunca. Aquí están cinco ciudades estadounidenses que han progresado realmente en materia de lucha contra el cambio climático en formas que pretenden perpetuar durante los años de la administración Trump y el control republicano del Congreso.

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Miami Beach

El espectro de una campaña de Trump contra las medidas para luchar contra el cambio climático le preocupa a Susanne Torriente, jefa oficial de resiliencia y subgerente de la ciudad de Miami Beach. "Los gobiernos locales han venido soportando la carga de esto por años, especialmente aquí en Miami Beach", dice. "Todas nuestras inversiones en infraestructura para reducir el riesgo son financiadas con dinero local. Vamos a seguir haciendo lo que estamos haciendo".

Lo que están haciendo, concretamente, es utilizar un aumento de 2013 de la cuota local de aguas pluviales para financiar las defensas contra las inundaciones y la intrusión del océano, peligros que los residentes ya estaban enfrentando en ese momento. Esto significa la puesta en marcha de bombas, elevación física de las carreteras y el aumento de la altura de los diques. "Tenemos unas 20 bombas instaladas, muchas carreteras elevadas, y estamos avanzando en el resto de las islas", dice Torriente. "Se puede conducir de forma segura por cada calle, mientras que otras ciudades en el sur de Florida están sufriendo un impacto mayor [de las inundaciones]".

Inundaciones por marea alta en Miami.
Inundaciones por marea alta en Miami.

Este año Miami Beach creó su primera base de gases de efecto invernadero, por lo que sabe de dónde proceden las emisiones y está aplicando programas de resiliencia para la construcción y la zonificación. "También estamos estudiando cómo hacer preservación histórica ante el cambio climático, al igual que con el distrito Art Decó de South Beach", dice Torriente. "Hemos hablado con la Universidad de Miami para desarrollar directrices de diseño para abordar el tema de estos edificios y el carácter de Miami Beach que queremos preservar".

"El hecho es que todo lo hemos logrado por nuestros propios medios", dice ella. "Tenemos una red de ciudades y condados [en el sur de Florida], hacemos mucha colaboración regional en materia de personal, y eso va a continuar porque estamos juntos en esto".

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San Antonio

San Antonio está ubicada en un estado republicano y tradicionalmente menos preocupado por el medioambiente. Sin embargo, un 69% de los adultos del condado de Bexar creen que el calentamiento global es real. La preocupación generalizada ayudó a que la ciudad adoptara el pasado mes de agosto su primer plan de sostenibilidad.

Sí, es "sostenibilidad" y no "clima": las autoridades están dando cuidadosos pasos incrementales para no asustar a nadie. Pero la intención es clara. "San Antonio ha estado trabajando, pero manteniendo un perfil bajo", dice Doug Melnick, jefe de sostenibilidad de la ciudad. "No ha estado necesariamente enmarcado en términos de clima…. Pero se ha hecho muchísimo trabajo en las áreas de energía, de conservación de los recursos hidráulicos y la resiliencia general".

San Antonio ha estado bastante aislado de los efectos adversos del clima, pero Melnick piensa que eso no será así por mucho tiempo. "Tendremos temperaturas más extremas, largos períodos de temperaturas superiores a los 100 grados (38ºC)", dice. "Veremos más eventos climáticos extremos, más inundaciones extremas. Podríamos tener aquí inundaciones muy malas con pérdida de vidas humanas. Ya estamos viendo un aumento de las enfermedades transmitidas por vectores; tenemos Zika aquí".

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"Creo que el otro tema importante son los refugiados medioambientales", añade. "Cuando el huracán Katrina tocó tierra, San Antonio recibió [hasta 35,000] personas de New Orleans y Houston. Entonces, ¿cómo vamos a lidiar con eso?" .

El nuevo plan de sostenibilidad, que incluye un inventario de gases de efecto invernadero y una evaluación de vulnerabilidad al clima, aborda todo, desde la calidad del aire y la energía, hasta los residuos sólidos y la seguridad alimentaria. La esperanza es que prepare las cosas para la próxima primavera, cuando el ayuntamiento estudiará la puesta en práctica de un plan dedicado exclusivamente al clima. "Nos ha puesto en una buena posición para dar el próximo paso", dice Melnick.


San Diego

A pesar de tener un alcalde republicano, San Diego ha hecho grandes avances en materia de preparación contra el cambio climático: en diciembre, aprobó un plan de acción contra el cambio climático y quiere reducir las emisiones de carbono a la mitad y utilizar solamente energías renovables para 2035.

¿Cómo va a cumplir esos ambiciosos objetivos? Bueno, ahora la ciudad está realizando un estudio de viabilidad sobre la ampliación de opciones comunitarias, la legislación que les otorga a los municipios más potestad para buscar fuentes de energía renovable. "En muchas ciudades las personas reciben la electricidad de las compañías de servicio público, así que no hay más opciones", dice Cody Hooven, jefe de sostenibilidad de San Diego. "Pero la ampliación de opciones comunitarias les permite a los gobiernos locales comprar cualquier tipo de energía que deseen en el mercado abierto, genera competencia en el sector de las compañías de servicios públicos".

Incendios han aquejado a la zona de San Diego, un fenómeno relacionado c...
Incendios han aquejado a la zona de San Diego, un fenómeno relacionado con el aumento de la tempertura. En la foto, un helicóptero de bomberos busca agua cerca de la playa.

San Diego está realizando una evaluación de la vulnerabilidad para ver dónde las inundaciones podrían crear situaciones calamitosas, como en los aeropuertos y las estaciones de bomberos. Y dado que un 85% del agua de la ciudad proviene de otros lugares (principalmente del Río Colorado y del norte de California), está impulsando un programa de "agua pura" para lograr producir a nivel local un tercio del agua potable para el año 2035. La piedra angular de ese plan de 3500 millones de dólares: crear agua potable mediante el reciclaje de aguas residuales.

Sin embargo, hay un par de maneras en que la administración Trump podría entrometerse en los asuntos locales. San Diego recibe algunas donaciones y apoyo a las "iniciativas de ciudades inteligentes", proyectos que conectan la tecnología con las acciones contra el cambio climático, tales como la adición de LEDs y sensores de estacionamiento al alumbrado público. "Si tuviera que adivinar, diría que habrá recortes a la financiación para las iniciativas de ciudades inteligentes", dice Hooven.

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Y luego están los créditos fiscales para las energías renovables como la solar, que desempeñan un papel de creciente importancia en la economía de San Diego. "Aún son muy pequeñas en comparación con las subvenciones al petróleo y al gas, pero ayudan bastante", dice Hooven. "Por lo tanto, si se recortan o desaparecen, realmente se va a frenar ese sector".


Los Ángeles

De todas las formas en que los gobiernos locales pueden redoblar sus acciones contra el cambio climático, reducir las emisiones de metano puede ser una de las más importantes. Aunque la administración Obama ha hecho algunos avances en la limitación de las emisiones de metano a nivel nacional —el gas es conocido por sus temibles habilidades para encapsular el calor— esas regulaciones se aprobaron hace relativamente poco tiempo, lo cual podría hacerlas más vulnerables a desmantelamientos por parte del Congreso. "En las ciudades será donde se implementen las soluciones adecuadas", dijo Carl Pope, ex director ejecutivo del Sierra Club y actual asesor para asuntos sobre el medio ambiente del Compromiso de Alcaldes.

Los Ángeles conoce muy bien cómo el metano afecta a las comunidades. Experimentó la mayor liberación en la historia del país de gases de efecto invernadero en octubre de 2015, cuando estalló un pozo de gas natural en el vecindario de Porter Ranch que emitió 107,000 toneladas de metano durante 16 semanas, provocando daños por 717 millones de dólares para agosto de 2016. "Fue desastroso", explica Matt Peterson, jefe de sostenibilidad para la ciudad de Los Ángeles. "Y expuso la necesidad de reducir nuestra dependencia del gas".

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Fue entonces que el alcalde Eric Garcetti le pidió al gerente general del Departamento de Agua y Energía de Los Ángeles que comenzara a estudiar diferentes formas en que la ciudad podría reducir de forma significativa su consumo de gas natural. El mes pasado, el Concejo Municipal de Los Ángeles aprobó una moción que le solicitaba a la compañía de servicios públicos desarrollar un plan para que la ciudad migre del uso de combustibles fósiles al uso de fuentes de energía renovables exclusivamente. Si se cumple esto, Los Ángeles sería la ciudad más grande del país en hacer un compromiso de ese tipo (que ya han hecho otras 20 ciudades) y podría impulsar a otras a seguir el ejemplo.

"Seguiremos trabajando con nuestros semejantes para lograr el progreso que necesitamos para seguir funcionando", dice Peterson. En esa nota, también apunta al continuo liderazgo de Los Ángeles en la Cumbre de Dirigentes sobre el Clima entre Estados Unidos y China, que promueve el intercambio entre alcaldes de ambos países sobre cómo reducir las emisiones locales, así como su asociación con C40, otro consorcio mundial de ciudades que apoya la lucha contra el cambio climático.

El recientemente aprobado Plan de Ciudad Sostenible de Los Ángeles también se enfoca particularmente en garantizar que las estrategias para mitigar los efectos del cambio climático les presten especial atención a los vecindarios desfavorecidos, que suelen ser los más afectados. Peterson apunta a nuevos programas como viajes compartidos en vehículos eléctricos en comunidades con mayoría de población negra de bajos ingresos, así como el recientemente aprobado impuesto sobre ventas que supuestamente mejorará el acceso al transporte público en el Condado de Los Ángeles.

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"Será más difícil reunir la voluntad política en la administración entrante, según lo que han dicho hasta el momento", dice Peterson. "Pero no vamos a desacelerar. En todo caso, aumentaremos el ritmo".

Nueva York

La Gran Manzana ha estado preparándose para el cambio climático durante años, pero el huracán Sandy fue una tremenda llamada de atención sobre cuán vulnerable es la ciudad, especialmente cuando se trata de inundaciones. Aproximadamente 400,000 neoyorquinos y 71,500 edificios se encuentran dentro de la denominada "zona de inundación de 100 años", el área que tiene un 1% de probabilidades de inundaciones en cualquier año dado. Sistemas de metro, instalaciones eléctricas y plantas de tratamiento de aguas residuales también se encuentran en peligro, como descubrieron millones de neoyorquinos al ocurrir cortes del servicio eléctrico y afectaciones al servicio de transporte público después de la tormenta. Además de gastar miles de millones en fondos federales para fortalecer las partes esenciales de la infraestructura y construir diques contra inundaciones, la Ciudad de Nueva York también ha reforzado sus códigos de construcción para mejorar la resistencia a las inundaciones.

Daños Sandy en Nueva York
Nueva York durante el huracán Sandy.


La segunda ciudad más poblada de Estados Unidos también está jugando un papel de liderazgo en la reducción de emisiones, especialmente cuando se trata de los edificios, que representan casi tres cuartas partes de todas las emisiones en la Ciudad de Nueva York. A comienzos de este año, el alcalde Bill de Blasio lanzó una serie de iniciativas para impulsar el parque edificado de toda la ciudad hacia la eficiencia. Los edificios antiguos tendrán que adoptar medidas de bajo costo de conservación de la energía, y los más grandes en particular tendrán que actualizar los sistemas de calefacción. Las nuevas construcciones tendrán que cumplir una serie de normas energéticas súper verdes. Hecho todo esto, las emisiones de gases de efecto invernadero de los edificios se deben reducir en 2.7 millones de toneladas, el equivalente aproximado a sacar de circulación más de 560,000 automóviles. Y debe ayudar a encaminar la ciudad hacia la reducciónde emisiones en un 80% para 2050.

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Teniendo en cuenta todo lo que el presidente electo podría implicar para la política interna referente al cambio climático y el apoyo federal a la sostenibilidad a nivel local, Daniel Zarrilli, jefe de resiliencia de la ciudad y director principal de política y programas climáticos, dice que prefiere no especular. "Estamos planificando algunos escenarios, pero no sé si me resulta útil hablar acerca de eso", dice. "Nos adaptaremos a la situación. Y seguiremos protegiendo a los residentes aquí y tomando medidas siempre que sea posible".

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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