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El acceso libre a todo tipo de información en la red entraña riesgos para hipocondríacos.

Cibercondría: hipocondríacos de la red

Cibercondría: hipocondríacos de la red

El acceso libre a todo tipo de información en la red entraña riesgos para hipocondríacos y aprensivos.

El acceso libre a todo tipo de información en la red entraña riesgos par...
El acceso libre a todo tipo de información en la red entraña riesgos para hipocondríacos.

En las consultas de los médicos de cabecera, y también en las de algunos especialistas, son cada vez más frecuentes en los últimos años las visitas de pacientes hipocondríacos provistos de documentos sacados de Internet en los que aparecen detalles minuciosos del diagnóstico acorde con la "grave" enfermedad que creen padecer.Los expertos acuñaron a principios del presente siglo el término cibercondría para definir a este segmento de población aprensiva que sufre de trastornos de ansiedad como consecuencia del uso inadecuado de algunas de las herramientas que brinda la red al usuario. El fenómeno ya ha sido objeto de estudio por parte de expertos en cibernética y de preocupación por parte de las autoridades sanitarias que no disponen aún de procedimientos para frenar esta utilización equivocada de las posibilidades de Internet, que puede desembocar por otro lado en un peligroso proceso de automedicación.Pacientes insatisfechosLa psiquiatría tiene muy bien estudiada la hipocondría, un problema que afecta al 5 por ciento de la población y cuyo síntoma esencial es el temor a padecer una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de una serie de manifestaciones orgánicas, a pesar de que una exploración médica demuestre con posterioridad que no existe tal patología. El hipocondríaco no suele darse casi nunca por satisfecho con los resultados de las pruebas clínicas y seguirá insistiendo en que está afectado de una grave enfermedad. Los especialistas denominan "doctor shopping" a la tendencia al peregrinaje de los hipocondríacos por las distintas consultas médicas en pos de un diagnóstico que "confirme" los temores de su grave enfermedad. En la literatura son abundantes los ejemplos de críticas a la hipocondría. Quizá el más representativo de todos sea la comedia de Moliere "El enfermo imaginario", una función con moraleja que ha quedado en el repertorio universal y en la que, con grandes dosis de humor, el genio francés del barroco critica de forma grotesca a los hipocondríacos por boca de su protagonista, Argon, un sujeto esclavo de supuestas enfermedades.La variante cibernética de la hipocondría está suponiendo un problema para muchos galenos que se ven desbordados por la presencia constante de enfermos imaginarios en sus gabinetes, lo cual supone además una pérdida de tiempo que va en detrimento de los pacientes que de verdad necesitan asistencia clínica. Los cibercondríacos exhiben de forma pertinaz, y a veces airada, ante el doctor los documentos hallados en los distintos buscadores de Internet que les sirven como argumento "irrebatible" de las graves patologías que creen padecer. De poco sirve que el médico reste importancia a la demanda del cibercondríaco ante esa pequeña herida que tarda en cicatrizar o al asegurarles que esa tos ocasional no es síntoma de un cáncer de garganta o de pulmón y por más que los estudios analíticos y radiológicos posteriores certifiquen que no hay rastro de la patología. Los hipo y cibercondríacos cardíacos, por ejemplo, se someten con frecuencia regular a exploraciones físicas costosas, como electrocardiogramas y angiografías.

El aprensivo que acude a la consulta del médico tras el hallazgo en la red de datos sobre la patología que la obsesiona tiene al menos la posibilidad a la postre de convencerse de que lo suyo es pura fantasía. El riesgo está en los cibercondríacos con escasos conocimientos clínicos que creen haber dado con la clave de su enfermedad y proceden a automedicarse para "atajar el problema" cuando lo que están creando es una situación complicada que sí puede tener efectos negativos sobre la salud.Aunque el control de la cada vez más tupida selva de Internet es algo utópico, el gigante informático Microsoft ha dado la voz de alarma ante el problema de la cibercondría y ha animado a los grandes buscadores, como Google y Yahoo, a que cuelguen en lugares preferentes de sus páginas de divulgación sanitaria materiales procedentes de informaciones contrastadas de las distintas dolencias por parte de profesionales acreditados de la Medicina y releguen, o eliminen, lo que es pura opinión, fantasía o curanderismo.Esta propuesta está amparada en un estudio de expertos en inteligencia artificial, sobre medio millar de individuos, en el que se llega a la conclusión de que existe un riesgo grave de incrementar la ansiedad entre los usuarios de Internet desconocedores de la terminología médica que creen haber descubierto patologías que les afectan en diferentes sitios de la red.A pesar de que solo un 28 por ciento de los individuos encuestados durante el experimento consideró fiables las informaciones de la fuente que halló en los sitios de Internet consultados, la ansiedad de la mayoría se desató de forma irrefrenable cuando creyó ver un tumor cerebral en una simple jaqueca o un cáncer de colon en un empacho derivado de un atracón de chocolate.En Internet ya es posible encontrar páginas web en las que el cibercondríaco puede hallar un punto de serenidad. Se trata de sitios acreditados por médicos donde se pueden efectuar búsquedas muy aproximadas a la descripción de una patología determinada.Más difícil de encaminar es la hipo o cibercondría crónica, de la que también se informa de forma abundante en la red y ante la cual no queda otro recurso que la consulta del psiquiatra o del psicólogo.

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