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Castro asciende como promesa política

Castro asciende como promesa política

A sus 35 años, el alcalde de San Antonio Julián Castro se ha convertido en una de las grandes promesas políticas del país y en todo un ejemplo de la influencia de los hispanos en la vida pública.

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San Antonio, Texas - A sus 35 años, el alcalde de San Antonio Julián Castro se ha convertido en una de las grandes promesas políticas del país y en todo un ejemplo de la influencia de los hispanos en la vida pública.

Texas o la Casa Blanca

Su vertiginosa carrera, su sólida formación y perspectivas le colocan en la pequeña lista de los políticos hispanos que pueden aspirar en los próximos años y décadas a puestos de gran influencia, como la gobernación de Texas e, incluso, la Casa Blanca.

"La ambición política corre por mis venas", afirmó Castro en una entrevista con Efe.

En la década de los setenta, su madre, Rosie Castro, fue una de las líderes de La Raza Unida, uno de los pocos grupos radicales en Texas que se dedicó a defender los derechos civiles de los méxico-americanos.

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"Crecí en un ambiente donde la norma de mi madre y mi padre era hablar y discutir sobre política", acotó Castro, que contrajo nupcias hace tres años y es padre de una niña de seis meses. "Mi madre postuló al cabildo pero no ganó, y toda su vida la ha dedicado a defender los derechos de los menos favorecidos", resaltó.

Nacido un 16 de septiembre en San Antonio, Julián Castro tiene un hermano gemelo, Joaquín, actual Representante en el Congreso Estatal de Texas por el Partido Demócrata.

Ambos iniciaron su carrera política hace una década, tras graduarse en la Facultad de Leyes de Harvard. Fue en su vida universitaria donde militaron en varias organizaciones políticas dirigidas a jóvenes como ellos y en cada oportunidad postularon para los más altos cargos.

"Al regresar a San Antonio tenía 26 años y decidí aspirar al puesto de concejal por el Distrito 7 y gané. En 2005 me presenté como candidato a la alcaldía pero no tuve suerte", señaló Castro.

Los puestos públicos como alcalde o representante estatal no ofrecen un salario óptimo para sobrevivir, por eso Castro y su hermano decidieron abrir una asesoría legal en San Antonio donde atienden casos civiles, suficiente para continuar en paralelo sus carreras políticas.

En 2009, Julián Castro ganó las elecciones municipales con más del 56 por ciento de los votos, convirtiéndose en el quinto alcalde hispano en la historia de San Antonio.

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Castro defiende la idea de que un servidor público tiene el poder de cambiar la vida de las personas que viven en su comunidad y eso es exactamente lo que pretende.

"Es un desafío, especialmente en esta economía donde hay que generar empleos porque hay muchos sin trabajo. Además, nos enfrentamos al dilema de recortes de presupuesto o decidir donde van las inversiones para mejorar San Antonio", recalcó el alcalde.

Aparte de su interés en mejorar la economía de su ciudad, Castro asegura que San Antonio es una de las pocas en el país donde la recesión no ha hecho mucho daño gracias a la inversión federal que existe en varias bases militares ubicadas en la zona y por las estructuras en el sector médico y científico.

Sin embargo, San Antonio afronta problemas singulares como la de ser considerada una de las ciudades con más alto índice de obesidad en el país. También se enfrenta al problema de tener un alto número de niños sin seguro médico o el de embarazos de muchachas muy jóvenes.

"No sólo es un problema en San Antonio, sino de todo el estado", apuntó Castro.

En una ciudad donde seis de cada 10 habitantes son hispanos, Castro se siente obligado a defender los derechos tanto de los estadounidenses de origen latino como los inmigrantes que viven en San Antonio, sean o no indocumentados.

"En junio aprobamos una resolución municipal condenando la Ley SB 1070 e instamos al gobierno estatal a que no apruebe una propuesta de ley similar a la de Arizona en Texas", explicó Castros.

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"Los inmigrantes en su gran mayoría vienen a trabajar", recalcó.

Para muchos expertos, el futuro político del alcalde de San Antonio es prometedor y algunos creen que podría ser un buen candidato al cargo de gobernador de Texas. Ddada su juventud, hasta lo proclaman como un serio candidato a la presidencia del país en unas décadas.

Castro no desecha la probabilidad de postular al máximo puesto público en el estado, pero quiere ir "paso a paso".

En el mundo de la política estadounidense, ser gobernador de Texas significa tener muchas posibilidades de ser candidato para la Casa Blanca.

"En primer lugar, si los electores de San Antonio quieren que me quede en el puesto ocho años más, que es el límite legal, entonces lo haré. Si hago un buen trabajo, entonces buscaré otras posibilidades", señaló.

Castro opina que para aspirar a la candidatura de gobernador de Texas deben cambiar muchas cosas, especialmente para un demócrata.

"Somos el único estado en donde todos los puestos públicos estatales, como la Secretaría de Estado o la Fiscalía, están ocupados por republicanos y eso es un hueso duro de roer, pero no imposible", puntualizó.

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