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Carta al presidente Barack Obama

Carta al presidente Barack Obama

El Senador ofrece algunas sugerencias sobre la implementación de las provisiones en la legislación colectiva aprobada por el Congreso

Estimado Sr. Presidente:

Aunque creo que el uso de la legislación de apropiaciones colectivas es el vehículo inadecuado para realizar cambios en la política exterior y preferiría que cualquier modificación resultase de un proceso más deliberativo en el ejecutivo del gobierno, sigo estando interesado en colaborar con usted para que nuestras políticas apoyen las aspiraciones del pueblo cubano de vivir en libertad. A fin de lograrlo, me gustaría ofrecer algunas sugerencias sobre la implementación de las provisiones en la legislación colectiva aprobada por el Congreso.

En mi forma de ver las cosas, éste no es el momento de tener incertidumbres en nuestra política hacia Cuba, especialmente cuando el régimen en La Habana impone su presencia de la vieja guardia y de los militares sobre la sociedad cubana. Más allá, creo que es corrosivo para el respeto de la ley tener reglamentos en los libros que no puedan hacer

cumplir. Por esos motivos, las cartas del Secretario Geithner del 5 y 9 de marzo del 2009 me hicieron sentir confiado; en esas cartas se perfila la interpretación del Departamento del Tesoro de las reglas sobre los adelantos en efectivo y que este Departamento continuará asegurándose que los que viajen a Cuba para realizar ventas de productos agrícolas y médicos son aquellos con un interés legítimo en hacerlo.En cuanto a viajes familiares, un asunto en que siento compasión hacia todos los que tienen familia en Cuba, recomiendo que se exija obtener una licencia específica para viajar más de una vez al año a Cuba para visitas familiares. Además, creo que deben seguir existiendo límites en el tiempo de la visita familiar y en el dinero diario que se pueda gastar en Cuba. Permitir las visitas familiares a Cuba con mayor frecuencia

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responde a un impulso humanitario muy razonable, pero no deben esas visitas convertirse en una lluvia de dólares para el régimen. En este aspecto, si se considera hacer cambios a los envíos de dinero a la familia en Cuba, se debe exigir primero al gobierno cubano que termine las exorbitantes tarifas que cobran a los que reciben el dinero. Esas comisiones son de más del 20 por ciento por transacción.

Sr. Presidente, agradezco la atención que usted le dará a este asunto y espero trabajar con usted a medida que su administración revisa la política hacia Cuba.

Sinceramente, Mel Martínez

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