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Cierran cárcel venezolana con discoteca y piscina

Cierran cárcel venezolana con discoteca y piscina

Las autoridades no detallaron a qué penales serán trasladados los reclusos

Cierran cárcel venezolana con discoteca y piscina caarcel.jpg

Por Patricia Clarembaux @clarembaux

Una cárcel venezolana con piscina para que jueguen los niños de los presos, con discoteca y mesa de billar para los reclusos y sus visitas, y con puestos de comida atendidos por los propios detenidos fue desalojada este martes por el gobierno.

Esta prisión, el Internado Judicial de San Antonio, ubicada en la turística isla de Margarita, funcionaba bajo las normas impuestas por los presos, como ocurre en la mayoría de los centros de reclusion venezolanos.

Hasta finales de enero, este penal estuvo dirigido por Teófilo Alfredo Rodríguez Cazorla, alias "El Conejo", que no era un funcionario de algún ministerio sino el pran, como se conoce en Venezuela al líder de los reclusos en cada recinto.

Rodríguez Cazorla fue asesinado a balazos en una discoteca cuando difrutaba su libertad condicional. Los presos lo despidieron no entre llantos y abrazos sino con descargas de munición. En videos difundidos en Internet se les ve disparar sus ametralladoras y pistolas desde el techo del recinto y bajo la mirada indiferente de la militar Guardia Nacional Bolivariana.

El video que expuso el uso de armas de fuego en las prisiones de Venezuela Univision

"Con autoridad y respeto a los privados de libertad realizamos el desalojo del Internado Judicial de Nueva Esparta", escribió en su cuenta de Twitter la ministra de Servicios Penitenciarios, Iris Varela.

Hace cinco años, la ministra apareció en una fotografía abrazada con Teófilo Rodríguez en su celda, en lo que se presume fue una visita gubernamental al pran. A Varela se le critica por su estrecha relación con pranes que han confrontado directamente al Estado.

En las imágenes difundidas por Varela este martes, los presos salen del reclusorio en fila, esposados unos con otros y fuertemente custodiados por militares. En otra imagen se les ve dentro de un avión. Sin embargo, las autoridades no han detallado a qué prisiones serán trasladados.


En Venezuela, el gobierno chavista puso en marcha desde 2011 un plan de humanización penitenciaria, que pretende retomar el control de los penales, perdido desde hace más de 20 años tras la formación de liderazgos autogenerados por cadenas de poder y negocios de drogas, armas y dinero que funcionan dentro de los penales o desde las cárceles hacia la calle.

Con ese plan se pretende mejorar las condiciones de vida en las prisiones, desarmar a los presos y agilizar sus procesos judiciales.

Bajo ese régimen se han desalojado al menos unas cinco prisiones venezolanas, luego de fuertes motines de los reclusos que se niegan al traslado de compañeros a otros penales o que exigen se restituya la visita de familiares o la mejora de la comida, entre algunos ejemplos.

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Sin embargo, las prisiones de Venezuela, que custodian a 49,664 personas –63% presos sin condena–, siguen siendo escenario de violencia y, en su mayoría, son dominadas por bandas de reclusos fuertemente armados que se enfrentan por el control del penal y por mantener y expandir sus negocios.

Según la organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP, el único ente que contabiliza las cifras de cárceles), solo en el primer semestre de 2015 murieron 109 reclusos como consecuencia de la violencia intramuros. En todo 2014 fallecieron otros 309.

Las cárceles venezolanas padecen además problemas de hacinamiento. El OVP calculó que en 2015 alcanzó 190%.

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