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Borracheras fatales

Borracheras fatales

Columna del periodista Fernando Escobar sobre la muerte y el consumo de drogas y alcohol, también en el Mundial.

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Por Fernando Escobar Giraldo

Brutalmente irónico. El sábado 28 de junio, veía entusiasmado, esperanzado, junto a familiares y amigos, el partido de mi selección Colombia frente a Uruguay. Todo era alegría en casa. Hubo abundante comida, buen ron, y una pasión inusitada cuando los nuestros vencieron a los uruguayos.

Aproximadamente un par de horas después del partido, uno de los amigos que nos acompañaban, recibió una impresionante llamada en su celular. Llamada que a todos nos causó profundo dolor. Le avisaron que su amigo Juan José Alvarez (nombre cambiado, me pidieron no revelar el verdadero) murió viendo el juego. Juan José, de 48 años, estaba de visita en Miami, procedente de su natal Perú. No murió por emociones causadas por el juego que ni siquiera le interesaba, murió, según se supo después, por una combinación de cocaina y licor que consumía con amigos quienes celebraban su visita a Miami. La felicidad que teníamos se nos convirtió en luto, aunque la mayoría de los presentes ni siquiera conocíamos a Juan José.

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Juan José es ahora uno más en la estadística que coincidencialmente dio a conocer esta misma semana el Centro para Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos. Dice que el exceso de alcohol es la causa de una de cada 10 muertes de trabajadores adultos entre los 20 y 64 años en Estados Unidos. En este caso que narro, no fue solamente el licor, pero de todas maneras está relacionado. La cifra de muertos cada año (2006 a 2010), según el informe, es de 88,000. Agrega que el licor acorta las vidas de quienes lo consumen en exceso, en al menos 30 años. Y va incluso más lejos, calcula que por ello se pierden anualmente 2.5 millones de años de vida potencial.

Dichas muertes tienen que ver con efectos o consecuencias del consumo de licor como cáncer, infartos, enfermedades de hígado y riñones, violencia, envenenamientos, accidentes de toda índole. Cerca de 70 por ciento de los fallecidos son hombres. Y al menos un 5 por ciento de esas muertes involucran a menores de 21 años.

Son muertes que pueden prevenirse si las personas toman conciencia del problema, es decir, si lo reconocen y aceptan la ayuda profesional adecuada. Algo realmente difícil puesto que se trata de una adicción. Pero se puede. También corresponde al gobierno tomar ciertas medidas y hacer campañas de orientación y concientización.

Mencioné en una columna anterior que en la capital de mi país, Colombia, murieron 9 personas durante la celebración del primer triunfo de Colombia sobre Japón en el mundial. Y en el juego contra Uruguay hubo cero muertos debido a una ley seca ordenada por las autoridades. Medida antipopular pero muy sensata. Eso quiere decir que los gobiernos si pueden contribuir al control de alguna manera. Los horarios restringidos para centros nocturnos, las fuertes medidas punitivas para los conductores pasados de copas, hacen parte de esa contribución gubernamental.

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Y si usted tiene el problema en casa, no se quede quieto o quieta. La familia de Juan José sabía de su problema, pero lo único que hizo fue reprocharle, criticarle, hacerlo a un lado. Sé de la existencia de organizaciones no lucrativas como los grupos de familia Al-Anon a los cuales se puede acudir. Ellos dan orientación adecuada para que la familia del enfermo (porque la adicción al licor es una enfermedad) aprenda a lidiar con el problema. Y si investigamos, con seguridad encontraremos otros tipos de ayuda. Para salvar una vida, vale la pena el esfuerzo.

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