publicidad

Bajo peso, signo de Alzheimer

Bajo peso, signo de Alzheimer

Las mujeres que desarrollan demencia experimentan una pérdida de peso de más de 10 libras alrededor de una década antes.

El estudio, liderado por el doctor David Knopman, investigó el historial médico de 481 mujeres con demencia y de otras 481 a las que no se les había diagnosticado tal enfermedad.

El tipo de demencia senil más común es el Alzheimer, una enfermedad que comienza con problemas de memoria y que termina por causar un severo daño en el cerebro.

Todas ellas pesaban más o menos lo mismo entre 21 y 30 años antes de que se les diagnosticara la demencia, sin embargo las que posteriormente desarrollaron esta enfermedad degenerativa experimentaron importantes pérdidas de peso hasta 20 años antes de descubrir su mal.

Los investigadores calcularon que las mujeres con demencia perdían una media de 5,4 kilogramos (unas 10 libras) más que aquellas que luego no desarrollaban la enfermedad.

"Una explicación para la pérdida de peso es que, en los estadios más tempranos de la demencia, la gente desarrolla apatía, una pérdida de iniciativa, y también del sentido del olfato", dijo Knopman, líder del estudio, médico de la Clínica Mayo en Rochester (Minesota) y miembro de la Academia Americana de Neurología.

"Cuando no puedes oler tu comida, no tiene demasiado gusto, y te sientes con menos ganas de comerla. Además, la apatía y pérdida de iniciativa puede que desanime a las mujeres a la hora de preparar platos nutritivos y que les lleve a evitar las comidas conjuntas", añadió Knopman.

publicidad

El estudio demostró que esta pérdida de peso sólo se manifiesta en mujeres y que la diferencia de géneros podría deberse a las distintas hormonas masculinas y femeninas, pero que también es posible que los motivos sean de tipo social.

"Los hombres de mediana edad y los más mayores tienden menos a prepararse sus propias comidas", apuntó Knopman.

"Sus esposas o hijos mayores suelen hacerles la comida, lo cual reduce en ellos los niveles la apatía, pérdida de iniciativa y de olfato" añadió.

El estudio es innovador puesto que choca con las conclusiones de otras investigaciones que consideran la obesidad como un factor de riesgo en el desarrollo posterior de cualquier tipo de demencia.

"Tendremos que seguir investigando estas diferencias", dijo Knopman. Otros factores médicos asociados con la obesidad, tales como diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, se consideran también como factores de riesgo de la demencia.

La demencia es un desorden mental que debilita la habilidad de las personas que la padecen para desarrollar las actividades diarias.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad