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Se multiplican los homenajes frente a Le Bataclan en París

Se multiplican los homenajes frente a Le Bataclan en París

La sala de conciertos permanece cerrada por investigaciones tras el ataque del viernes por cuatro extremistas cuando tocaba Eagles of Death Metal.

Vigilia frente a Le Bataclan

Por Antonio Fernández Nays @afnays / Enviado especial a París

Maud está recostada de la reja en la que miles de personas han dejado ramos de flores, fotografías, imágenes y objetos alusivos a las víctimas de Le Bataclan, donde el pasado viernes un grupo de terroristas asesinó a 89 personas que asistían a un concierto de un grupo de rock.
Es lunes por la tarde. Las autoridades francesas acaban de reabrir la circulación de personas y de vehículos en el Boulevard Voltaire, donde está Le Bataclan, tres días después de los ataques terroristas que obligaron al acordonamiento de 1,312 pies (400 metros) a la redonda alrededor de la sala, debido a la presencia de investigadores que recogían evidencias de la masacre.

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La normalidad regresa relativamente. El altar improvisado que estaba antes detrás del precinto policial ahora ha tomado enteramente la acera de frente al local.

Los ojos azules y espesos de Maud miran fijamente la sala de conciertos, ubicada en el distrito once de París, donde murió baleado su amigo Yannick Minville, un músico que trabajaba para una empresa de publicidad.

“Lo conocí hace cuatro años. Era uno de mis mejores amigos. Tenía 40 años y un niño de seis”, cuenta Maud a Univision Noticias, antes de dejar una velas en el suelo, justo en la acera de enfrente.

“Yo habré venido un par de veces a Le Bataclan en un año. No era un sitio de mis preferidos. Siempre se presentaban bandas no muy famosas. Yannick vivía cerca y era músico. Ese día fue a perder la vida”, agrega Maud, con un dolor contenido que emerge en el rictus de su cara.

Aunque se haya restablecido el tránsito, la sala de conciertos sigue cerrada, precintada y custodiada por funcionarios de la policía y del Ejército, que agilizan la circulación de los vehículos e impiden que alguna persona se acerque a menos de 20 metros.

A pesar de la concentración y el fluir de miles de personas en este lugar es llamativo el bajo nivel de decibelios que se puede percibir, como si el silencio o la voz baja con que hablan casi todos fuese parte del homenaje y el respeto por las víctimas. Llamativo también porque este lunes se ha hecho en todo París un minuto de silencio a las 12 del mediodía en conmemoración a los fallecidos.

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Hay circulación pero sigue cerrado

Todavía adelantan investigaciones sobre el tiroteo ejecutado por cuatro atacantes extremistas con fusiles de asalto y luego haciendo detonar cinturones con explosivos, cuando el aforo de 1,500 personas estaba lleno y la estridencia de la banda Eagles of Death Metal se mezclaba con el zumbido de las balas.
Los administradores de la sala de conciertos publicaron en su página de Facebook además un comunicado a las 4:00 pm de este lunes, en el que expresan su pesar por la muerte de la 89 personas y explican la situación actual.

Chers Amis,Aucun mot ne suffit à exprimer l'ampleur de notre chagrin.Nos pensées vont aux victimes, aux blessés et à...

Posted by Le Bataclan on lunes, 16 de noviembre de 2015


“Queridos amigos: No hay palabras suficientes para expresar la magnitud de nuestro dolor.  Nuestros pensamientos se dirigen a las víctimas, a los heridos y a sus familiares. Muchos de ustedes quieren volver a reunirse en Le Bataclan, lamentablemente las autoridades todavía tienen que trabajar en el lugar. Los mantendremos informados tan pronto como sea posible reabrir la sala. Y le agradecemos su apoyo, que nos llega profundamente”, dice el texto.  

Un lugar de homenajes

Sophie está embarazada de cinco meses y no vive en el barrio. Tampoco cuenta con amigos o conocidos entre los desafortunados que perdieron la vida en “la carnicería del pasado viernes”. No frecuentaba la sala de concierto pero, al igual de miles, quiso dejar un testimonio de repudio a los actos terroristas y de solidaridad con las víctimas depositando un ramo de flores dentro de un gran círculo de pequeñas velas alrededor de un árbol.

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Inclusive, en los balcones de los edificios cercanos los vecinos de Le Bataclan han encendido velas y colocado algunas banderas. Hannah Rattia vive a tres calles del lugar. “El viernes escuché la primera ráfaga y no supe identificar qué era. Luego me llamó una amiga para contarme lo que estaba sucediendo. Tengo una hija pequeña. Esto fue de pánico total. Luego escuché el asalto de la policía a la media noche. En algún momento pensé que los iban a entrar en nuestro edificio”, declara esta venezolana a Univision Noticias. 

Al caer la noche, una noche fresca y algo húmeda en París, la calle titila con miles de velas encendidas. Alguien dejó como homenaje un cuadro de un metro cuadrado pintado con desordenados trazos gruesos de colores negro y rojo. Otros ofrendan dibujos de sus seres queridos o sus amigos fallecidos, inscripciones en varios idiomas, desde “Pray for Paris” hasta “Rock’n Roll never dies” o “I am muslim, I am against terrorisms” (Soy musulmán y estoy contra el terrorismo”. 

Las tiendas adyacentes a Le Bataclan siguen de puertas cerradas. Pero los comercios que están un poco más retirados ya tienen actividad regular. Incluso, los que están en la acera de enfrente nunca cerraron. “Nosotros trabajamos hasta las 8 de la noche y el tiroteo fue a las 9:30 cuando ya no estábamos” dice un encargado de una tienda de alimentos ecológicos que prefiere no identificarse.

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“El sábado abrimos nuestras puertas regularmente. No queremos renunciar a nuestra normalidad”, agrega mientras despacha a unos clientes y el vigilante privado, un afrodescendiente corpulento y  no quita la mirada de la puerta.

Entre los entresijos que dejan camarógrafos y reporteros se cuela la gente que escruta unos minutos el edificio, como si quisiesen buscar alguna respuesta a la barbarie de hace apenas tres días.

La seguridad policial se alarga hacia arriba y hacia abajo del Boulevard Voltaire, e inclusive se instala dentro del metro. 

En la estación Richard Lenoir, la operativa más cercana a Le Bataclan en la línea 5 porque la estación Oberkampf sigue cerrada por razones de seguridad, un hombre joven caucásico, de barba cerrada, camina a grandes pasos. Está vestido totalmente de negro y lleva una gran mochila a sus espaldas. Tres agentes policiales caminan tan cerca de él que parece que lo escoltaran. Algunos usuarios del servicio detienen el paso inquietos por la escena, otros lo apuran. Llega el tren, se abren las puertas, el sospechoso sube y con él con policías. Se cierran las puertas. El tren arranca hacia la estación República.

La gente respira y reanuda su andar. El recuerdo de 89 muertos todavía está muy fresco.

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