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Con velas, los parisinos rinden tributo a las víctimas.

Así se vive el duelo en la ciudad luz

Así se vive el duelo en la ciudad luz

Todos desafían como pueden hechos aterradores que las palabras no alcanzan a describir.


Por Saraí Suárez @saraisuarezs desde París


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La ciudad tiene el ritmo de un domingo de otoño: lento y gris. El frío ha regresado y los  54°F (12°C) parecen aún más helados frente a los escenarios de los seis atentados terroristas que dejaron 129 muertos y más de 300 heridos.


París y sus habitantes se esfuerzan para seguir adelante. Unos han salido de compras, otros a comer fuera, algunos más a pasear con sus niños. Marjetka Ster se ha unido a ellos. Vino desde Alemania para ver el partido de fútbol en el Estadio de Francia. Fue sorprendida por los ataques.

 “No entendíamos nada y hoy todo parece tan irreal. Jamás nos imaginamos vivir una situación así. Decidimos pasear por la ciudad como habíamos planeado y demostrar nuestra solidaridad con los franceses. Me da igual que esto ocurra aquí o en Frankfurt. Hoy más que nunca debemos sentirnos plenamente europeos y estar unidos”.

Alexandra Verley, una joven que aún tiene frescos los atentados de Charlie Hebdo, expresa sus sentimientos encontrados de rabia e incredulidad: "Nunca imaginé que ocurriría algo aún más monstruoso en un intervalo tan reducido. ¡Dos veces en un mismo año! Esto es muy difícil de asimilar" . 

"Tengo miedo pero no le dejaré ser más fuerte, encerrarme en casa es validar los ataques. Tomé el metro para venir, y seguiré saliendo a los bares, a los restaurantes y a los conciertos. Seguiré celebrando que vivo en un país con democracia y libertades aunque ellos pretendan imponer lo contrario”.


Con velas, los parisinos rinden tributo a las víctimas.
Con velas, los parisinos rinden tributo a las víctimas.


Hay quienes se acercan a los lugares de la masacre para comprobar que no se trató de una alucinación.

“Necesitaba ver esto por mis propios ojos. Nunca he estado en la guerra. Tenía que salir de casa, ver la ciudad, ver estos sitios para creer lo que ocurre. Es impresionante que en el 2015 exista gente que vive en otra época y sea capaz de cometer actos así de salvajes”, dice Alex Rivière.

Todos desafían como pueden hechos aterradores que las palabras no alcanzan a describir, sucesos que se antojan ficticios pero no lo son. Una circunstancia que la psicóloga Magda Cabra define como el concepto de lo Real. Es decir, todo aquello que no surge de la imaginación y que el lenguaje no logra explicar.

“El individuo necesita ver, confrontar para comprender. En América Latina vivimos confrontados con ese Real, pero Europa no.

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Los países desarrollados necesitan encarar la incertidumbre para poder controlarla y sentir que su causa se puede combatir. Esto suele generar un doble sentimiento: por una parte, el miedo profundo (que paraliza) y por otra, la indiferencia, la incredulidad (que invitan a la acción)”, explica.


El duelo, sin embargo, pesa sobre la ciudad. Las sirenas ya no suenan en las calles, al menos no como lo hicieron durante la noche. Los cafés han abierto sus puertas y, aunque la clientela llega cautelosa, la vida sigue su curso.


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