publicidad
.

Jan Rodrigues: El primer afro-descendiente en pisar tierra en Manhattan...

Jan Rodrigues

Jan Rodrigues: El primer afro-descendiente en pisar tierra en Manhattan

Jan Rodrigues: El primer afro-descendiente en pisar tierra en Manhattan

Caracterizado en registros como “español” y “negro travieso”, fue el primer no nativo en comerciar en el corazón de lo que es ahora Nueva York

Jan Rodrigues
Jan Rodrigues

Por Steven J. Niven, para The Root

En 1613, siete años antes de que los peregrinos arribaran en Plymouth, y seis años antes de que una nave holandesa vendiera 20 esclavos africanos a los colonos de Virginia en Jamestown, un afro-descendiente llamado Jan Rodrigues fue la primera persona no nativa en asentarse y comerciar en lo que es ahora la isla de Manhattan.

Rodrigues, caracterizado en los registros holandeses como “español” y “negro travieso”, nació en La Española, también conocida como la Isla de Santo Domingo, cuya parte oriental es hoy la República Dominicana, hijo de padre europeo (posiblemente portugués) y de madre afro-descendiente, y se supone que allí lo conocían como Juan Rodríguez.

Aparte de un grupo reducido de burócratas y colonos españoles, la mayoría de los habitantes de la Isla de Santo Domingo eran afro-descendientes o mestizos – algunos esclavos, otros libres – y muchos compartían una cultura influenciada por la población indígena de los taínos.

Empezando con sus primeros esfuerzos por colonizar la Isla de Santo Domingo, los españoles habían intentado contener a quienes no eran blancos, o sea a la gran mayoría. Santo Domingo fue el lugar de la primera gran rebelión por parte de esclavos africanos en las Américas, en 1522, en una hacienda del gobernador Diego Colón, hijo de Cristóbal Colón. Noventa años después, España ya miraba sus posesiones caribeñas como algo marginal – en Santo Domingo no había el oro y la plata que hicieron que México y Perú fuesen más lucrativos para los colonos españoles.

publicidad

De modo que Rodrigues, igual que gran parte de la población de Santo Domingo, empezó a ganarse la vida mediante el contrabando, oficio que se hizo más lucrativo después de 1600, cuando las naves holandesas, portuguesas, francesas e inglesas comenzaron a llegar al Caribe en números mucho mayores, rumbo a sus propias colonias planificadas en América del Norte y del Sur.

Rodrigues no fue el primer afro-descendiente en viajar a lo que es hoy los Estados Unidos.

Esteban, un esclavo natural de Marruecos, llegó a Florida en 1528 como parte de un grupo de 300 españoles que buscaban colonizar el territorio. Esteban viajó por el suroeste de los Estados Unidos y el norte de México por ocho años, aprendiendo los idiomas locales y conociendo la flora y fauna.

En 1603, unos franceses contrataron a un hombre libre africano, Mathieu da Costa, para servir de intérprete e intermediario cultural para su exploración del interior de la zona de Nueva York y Canadá. Los talentos lingüísticos de Da Costa fueron aprovechados primero por los portugueses con varios grupos nativos, y él manejaba con fluidez el pidgin, una especie de lengua franca mediante la cual europeos, africanos y grupos indígenas se comunicaban y comerciaban por todo el Atlántico a principios de los años 1600, cuando Jan Rodrigues aparece por primera vez en los registros históricos.

En algún momento antes del verano de 1613, Rodrigues se unió a la tripulación del barco mercante holandés Jonge Tobias, capitaneado por Thijs Mossel, en su travesía desde el Caribe hasta la costa del este de Norte América, incluyendo un viaje río arriba por el Hudson. La nave ancló frente a la isla de Manhattan, donde la tripulación negoció con los indígenas Lenape la adquisición de pieles. Tal vez, igual que Mathieu da Costa, Rodrigues era un lingüista hábil que podía conversar con ellos mediante el pidgin. Varias semanas después, Mossel ordenó que su tripulación regresara a los Países Bajos, pero Rodrigues se negó a ir, alegando que como hombre libre, él tenía el derecho a ejercer su opción.

publicidad

De mala gana, Mossel acordó en permitirle que se quedara y lo dejó con 80 hachas, unos cuchillos, un mosquete y una espada. Durante varios meses, Rodrigues comerció en la región con varios grupos indígenas y con otras naves holandesas, incluyendo una capitaneada por Adrian Block, quien estaba cartografiando el Estrecho de Long Island. Cuando Block regresó luego a los Países Bajos ese año, descubrió que Mossel lo estaba demandando en los tribunales. Mossel alegaba que Rodrigues era su sirviente y que su presencia en Manhattan era para estar al servicio de proteger los derechos exclusivos de Mossel para comerciar con los isleños de Manhattan. Block discrepaba.

Block señaló que Rodrigues era un hombre libre, no un sirviente, y que estaba actuando a cuenta propia y no en nombre de Mossel. Otro capitán holandés, Hendrick Christiaensen, testificó en apoyo del alegato de Block de que Rodrigues era un hombre libre, basado en los varios meses que vivió con grupos nativos como traductor para los propios negocios de Christiaensen con un grupo de indios Rockaway.

Rodrigues no testificó en el caso, pero clarificó sus opiniones sobre su antiguo capitán de navío cuando el holandés Mossel regresó a Manhattan en abril del 1614 a bordo de una nueva nave. Al divisar a Mossel, ahora capitán del Nachtegael, sobre el Hudson, Rodrigues disparó su mosquete contra el barco. Los tripulantes holandeses, armados con espadas, armas de fuego y antorchas, respondieron persiguiéndolo hasta la isla, donde fue herido y capturado brevemente. De alguna manera Rodrigues logró quitarle una espada a uno de sus perseguidores y se escapó para amparase en la nave de Christiaensen. Para Mossel, la resistencia de Rodrigues sirvió para respaldar su reclamo de que era un “negro travieso” rebelde y no un hombre libre. No obstante, los tribunales holandeses no estuvieron de acuerdo con él, y al no ordenar que Rodrigues fuese devuelto a Mossel, dictaminaron de manera implícita que él era un hombre libre.

publicidad

Tras el dictamen sobre la demanda, Rodrigues desapareció del registro histórico escrito. Algunos recuentos sugieren que permaneció en Manhattan y estableció un puesto de comercio, donde se le dieron hachas, ollas y herramientas para intercambiar con los indígenas Lenape. Siendo el primer residente conocido que no fuera indígena de la región, él tenía un conocimiento de la lengua, las costumbres y los valores locales, algo invaluable para el creciente número de visitantes y colonos holandeses. Es posible que se haya casado con una mujer del lugar y que haya tenido hijos, y tal vez estaría en la región cuando llegó a Manhattan la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales en 1625.

Más personas de color se sumaron a Rodrigues después de 1626, cuando la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales trajo un cargamento de 11 africanos a Manhattan. Es posible que Rodrigues haya permanecido en Manhattan hasta los años 1640, cuando ya vivían 100 africanos en dicha isla (esclavos en su mayoría) y formaban parte de más de las dos terceras partes de la fuerza laboral. Algunos informes indican que es posible que se le conociera como Jan de Fort Orange y que viviera en una comunidad de afro-descendientes libres en lo que hoy es el Bowery.

Gradualmente, la esclavitud basada en raza se enquistaría tanto en Nueva Ámsterdam, que luego se llamaría Nueva York, como en todas las colonias de tierra firme, y la historia del primer residente afro-descendiente libre de Manhattan en gran parte cayó en el olvido hasta finales de los años 1950, cuando historiadores holandeses descubrieron su caso en los archivos coloniales. Pero no fue sino hasta 2013 cuando la traducción al inglés y al español de su caso jurídico llegó a ser generalmente accesible mediante el Instituto de Estudios Dominicanos del City College de Nueva York.

publicidad

Ese mismo año, una sección de Broadway, más al norte de la Calle 159, en la sección Washington Heights de Manhattan, donde residen muchos dominicanos, recibió la denominación alternativa de “Juan Rodríguez Way” en honor del primer colono hispanoamericano, dominicano y no nativo de Manhattan. En el Parque del Río Harlem se encuentra un mural luciendo su imagen.

---

Editada por Henry Louis Gates Jr. y Evelyn Brooks Higginbotham, la African American National Biography (AANB) fue publicada por primera vez por Oxford University Press (OUP) en una edición impresa de ocho tomos, ganadora de premios, en 2008; siguió una edición de 12 tomos en 2012. Ya para 2015, más de 5,500 referencias individuales de la AANB se encuentran disponibles en línea como parte del African American Studies Center de la OUP.

Steven J. Niven es editor ejecutivo del Dictionary of Caribbean and Afro-Latin American Biography, el Dictionary of African Biography, y la African American National Biography en el Hutchins Center for African and African American Research de la Universidad de Harvard. También es el autor de Barack Obama: A Pocket Biography of Our 44th President .

---
Lea el artículo original (en inglés) en The Root

publicidad
publicidad
El siniestro dañó dos unidades habitacionales. La causa del incendio sigue bajo investigación, PERO no se reportaron personas lesionadas. Los daños materiales causados por las llamas fueron evaluados en unos 155,000 dólares.
Según los meteorólogos, la tempestad del domingo es la mayor desde el 2010. Las lluvias dejarían entre dos y cuatro pulgadas de agua.
La Trumpizza está hecha con diversos ingredientes, y su costo es de 500 dólares, con champaña incluida.
En Los Ángeles, una de las 400 ciudades en Estados Unidos que participó en las manifestaciones simultáneas para protestar por la presidencia de Donald Trump, participaron más de medio millón de personas.
publicidad