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Aprende sobre finanzas desde joven

Aprende sobre finanzas desde joven

Hay lecciones básicas como el ahorro y el uso del crédito que pueden ayudar a los jóvenes a lograr el éxito económico por el resto de sus vidas.

Especialmente aquellos estudiantes que se graduaron ahora de la secundaria y están a punto de ingresar a la universidad -quizás lejos de papá y mamá por primera vez-, este es el momento para que aprendan a manejar mejor su dinero, crear un presupuesto y establecer sus metas financieras.

Entre las habilidades que todo adolescente debe aprender se destacan:

Cómo utilizar una tarjeta de crédito: Por lo general, alrededor de cuando tus hijos cumplen los 18 años (la edad cuando puedes firmar y atarte legalmente a un contrato), tu buzón de correos se inunda de ofertas de compañía de crédito.

No permitas que acepte cada oferta de tarjeta de crédito que reciba. Si lo haces podrías estar exponiéndolo a años de endeudamiento, puesto que es mi fácil -sobre todo si no se tiene la disciplina financiera- de llevar hasta el tope el balance de una tarjeta de crédito.

Lo ideal sería aceptar sólo una tarjeta, preferiblemente la que ofrezca el menor interés posible, y que realice compras pequeñas que pueda pagar siempre a fin de mes.

El uso responsable del crédito luce bien en tu puntaje e historial crediticio, y evita que estés permanentemente endeudado hasta el cuello.

La educación y las buenas notas primero: Pagar por la educación de tu hijo es una inversión, y cada vez más el precio de las universidades está más elevado. Por eso es importante recalcar a tus hijos que estudien lo más posible para mantener el mejor índice académico para calificar para becas y otras concesiones estudiantiles.

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Está demostrado que los estudiantes que se gradúan de la universidad ganan mucho más dinero que los que sólo completan la escuela secundaria; por lo que obtener una licenciatura de dos o cuatro años debe ser una prioridad familiar.

Lo ideal es involucrar a tus hijos en su proceso educativo, motívalos a que participen en actividades escolares y comunitarias, y que se preparen bien para los exámenes que determinan sus posibilidades de recibir becas u otros tipos de ayuda financiera.

Si no lo logran, entonces siempre tienen la oportunidad de solicitar préstamos que pueden empezar a pagar luego de graduarse de la universidad. Recuerda que tus hijos deben solicitar la posibilidad de recibir becas primero.

Recibir dinero gratis es bueno, y mejor que arrancar una carrera como profesional con una deuda acumulada.

Es necesario aprender a tener paciencia: Aunque vivimos en una sociedad de "lo tengo que tener ahora", considera todas las ramificaciones de tus acciones y te darás cuenta que retrasar la gratificación puede ser algo bueno para ahora mismo y tu futuro.

Para la mayoría de los jóvenes, antes de graduarse de la secundaria, convertirse en un adulto es una prioridad. No obstante, y auque a ellos se les dificulte entender, es imperativo que los hijos entiendan que tendrán suficientes años en sus vidas para vivir como adulto.

Si a los 16 años, por ejemplo, tu hijo te manifiesta que quiere un automóvil. Debes explicarle que junto con ese vehículo habrá una serie de gastos (como seguro, gasolina, mantenimiento, etc.) por los cuales él deberá hacerse responsable.

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Del mismo modo, si a los 18 años quiere marcharse de casa para vivir en un apartamento, enfréntalos con la realidad de que su independencia le costará dinero.

Deberán pagar renta, cuentas de electricidad y teléfono, comida, etc., eso sin mencionar la nueva experiencia social de vivir solo, las fiestas y otros costos que hacen que su vida sea más cara.

Es bueno que los jóvenes entiendan que pueden esperar para atarse a tener que pagar cuentas cada mes, y la responsabilidad de trabajar para subsistir.

De nuevo, la adolescencia es para que se eduquen en la universidad y aprendan los hábitos de ahorro que les servirán para el resto de sus vidas.

Trabajar no siempre es algo bueno: Trabajar, especialmente en un empleo que pague bien, no siempre es positivo en la vida de un adolescente. Esto, más que nada, tiene la desventaja de que acorta la experiencia juvenil y adelanta el ser adulto.

En muchos casos, los jóvenes se acostumbran a la idea de ganar dinero y se olvidan de tener que estudiar o de obtener algún tipo de entrenamiento profesional que podría, a largo plazo, hacer que ganen más dinero en el futuro.

Usualmente, los estudiantes que abandonan la universidad tienen salarios menores que los que se gradúan. Por lo que, si bien trabajar es importante, la educación debe ser el enfoque principal de los jóvenes.

Un factor adicional es que los adolescentes con dinero corren el riesgo de cometer errores gigantescos. Muchos pueden caer en la trapa de la drogadicción, el alcoholismo y de conducir autos rápidos, sólo porque pueden pagar por ellos.

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Deben aprender a escuchar más a los padres y abuelos: La experiencia no es un artículo que se vende en tiendas, y por eso, las personas mayores tienen mucho que enseñarles a los jóvenes.

Es tu obligación tratar de pasarles a tus hijos todo lo que sabes, desde cómo cocinar hasta cuáles son los productos que mejor limpian el baño de la casa. Llegará un momento en que tu hijo se independizará y que necesitará estas habilidades básicas para sobrevivir.

Enséñales la importancia del ahorro: Quizás no eres un experto financiero. Sin embargo, aconseja a tu menor de edad que abra una cuenta de ahorros, preferiblemente con interés compuesto.

Por ejemplo, si tienes 20 años de edad, y puedes ahorrar $100 dólares mensuales durante 40 años a un 5 por ciento de interés, cuando cumplas 60 años habrás acumulado unos $152,207 dólares.

Ahora bien, si no empiezas a ahorrar la misma cantidad de dinero hasta que cumplas 40 años de edad, sólo tendrás alrededor de $41,662 dólares cuando cumplas los 60 años.

Ahorrar, aunque sea un poco cada mes, tiene más sentido financiero cuando eres joven que tratar de guardar para tu retiro cuando eres más viejo.

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