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Los excrementos de especies extinguidas

Los excrementos de especies extinguidas

Un estudio en PNAS incide en la reducción del movimiento de nutrientes en la Tierra por culpa de la pérdida de animales salvajes.

Un escarabajo pelotero en el Parque Nacional de Elefantes de Addo (Sudáf...

Por Clemente Álvarez@clementealvarez

Las consecuencias de la extinción de especies animales puede analizarse de muy diversas formas, un nuevo estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) se ha centrado en algo que no suele tenerse muy en cuenta: sus excrementos y su descomposición. Como ha estimado un equipo de investigadores de las universidades de Oxford, Harvard, Vermont, Aarhus, Princeton o Purdue, la drástica reducción de megafauna desde el Cuaternario ha supuesto una disminución muy significativa en el transporte de nutrientes en el planeta.
En el pasado había sobre la Tierra muchos más herbívoros tan grandes como camiones y abundancia de ballenas en los océanos, además de un mayor número de aves marinas y peces migratorios. Estos animales comían una enorme cantidad de alimentos, que procesaban en su organismo y luego liberaban en otro lugar, en forma de excrementos. O también podían morir y descomponerse. De esta forma, contribuían a mover una gran cantidad de nutrientes (como fósforo o nitrógeno) desde las profundidades marinas a recónditos lugares tierra adentro.

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Para entender las dimensiones de lo que esto suponía solo hay que intentar visualizar una deposición fecal de una ballena actual, que puede ser del tamaño de un barco pequeño. Como explica Joe Roman, biólogo de la Universidad de Vermont y uno de los coautores del estudio, que ha analizado estas excreciones, “la concentración de nutrientes como fósforo puede ser cien veces mayor que el agua de mar corriente”. “También hemos recolectado pis de ballena, pero estamos trabajando en ello”, asegura el científico.

Como consecuencia de la extinción o fuerte reducción de estas especies, los investigadores han calculado que la capacidad de los animales para mover nutrientes hoy en día es de cerca de un 8% de aquellos valores del pasado en tierra y de un 5% del de los océanos. En el caso del fósforo, por ejemplo, las ballenas conseguían desplazar 340 millones de kilos al año en el mar y las aves marinas y los peces anádromos (que viven en agua salada, pero vuelven a los ríos para reproducirse) transportaban de los mares a tierra adentro cerca de 150  millones de kilos. Sin embargo, esos flujos de nutrientes son hoy de un 23% en el primer caso y de menos de un 4% en el segundo.

“Esta ruptura del ciclo global puede debilitar la salud de los ecosistemas, las pesquerías o la agricultura”, detalla Roman. “Antes había un sistema de reciclaje natural de fósforo entre los océanos y la tierra que ya no existe. Sin animales como perezosos gigantes o mastodontes, o con mares despojados de ballenas y peces anádromos como salmones, más fósforo se pierde rápidamente en el fondo de los océanos”.

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¿Esta fuerte reducción de excrementos de especies salvajes no puede suplirse con el de animales de granja? Como incide el estudio, si bien la biomasa de las especies domésticas de la actualidad es mucho mayor que el de aquellas que se extinguieron, resulta poco probable que éstas puedan desperdigar los nutrientes como ocurría en el pasado por dos razones: La primera es que en los países industrializados la mayor parte de estos animales están encerrados dentro de vallas o granjas. La segunda, que en los pastos se suelen agrupar animales de una misma especie, lo que reduce mucho los patrones a la hora de mover los nutrientes. Por ello, los investigadores recomiendan reducir las vallas y mezclar los animales, juntando en los pastos vacas, con ovejas, cabras, caballos o camellos. 

Entre las curiosidades del estudio, llama la atención la enorme capacidad de las ballenas para mover nutrientes por el planeta, de forma mucho más efectiva que los grandes mamíferos terrestres. Esto se explica por su tamaño y gran movilidad por los océanos. Pero, además, los investigadores inciden en cómo estos animales -que si bien no desaparecieron de la Tierra si quedaron muy mermados- contribuyen a desplazar nutrientes de forma horizontal y a la vez vertical, desde las profundidades marinas a la superficie, a través de la expulsión de orina y excrementos.

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Por otro lado, el trabajo destaca que Sudamérica es la región del planeta que ha experimentado una mayor reducción del movimiento de nutrientes por medio de animales, siendo hoy en día de solo un 1% de la que existía en el Pleistoceno. Pues esta parte del mundo tuvo el mayor número de megaherbívoros, de los que se extinguieron todos.

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