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Ceremonia de graduación en Stanford 

Amigos de Facebook que pagan la universidad

Amigos de Facebook que pagan la universidad

Centenares de jóvenes optan en estas fechas por el crowdfunding en internet en búsqueda de fondos para sufragar sus estudios


Ceremonia de graduación en Stanford 
Ceremonia de graduación en Stanford 

Por Damià S. Bonmatí - @damiabonmati

A sus 15 años, Lissette Barretto ha reunido 6,598 dólares en menos de un mes. Necesita un total de 7,000 dólares para estudiar este verano en la Universidad de Stanford y los busca a través de las redes sociales.

Centenares de jóvenes optan en estas fechas por el crowdfunding en internet en búsqueda de fondos para sufragar sus estudios. Más de sesenta amigos, saludados y desconocidos han donado dinero a Lissette, una hija de ecuatorianos crecida en Queens que aspira a ser la primera de la familia en ir a la universidad. Stanford la había becado con 6,000 dólares pero le faltaba un poco más de la mitad. “Mi mamá no gana tanta plata como para pagar todo eso”, justifica.

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No es la única preocupada. Entre los padres con hijos menores de 18 años, el 73% admite que les quita el sueño saber cómo van a pagar los estudios universitarios de sus hijos, según una encuesta reciente de Gallup. La preocupación se eleva al 85% en aquellos hogares que ingresan menos de 30,000 dólares al año.

La seguridad de un intermediario

Iniciativas web como GoFundMe, ScholarMatch y AngelDorm actúan como plataforma entre quienes buscan fondos para estudiar y quienes quieren donar. "La matrículas universitarias se ha vuelto cada vez más caras e invitar a la familia y amigos para contribuir en ello es una respuesta natural", cuenta por correo electrónico Kelsea Little, portavoz de la firma GoFundMe. En su caso, la empresa intermediaria se queda entre un 5% y 10% de las cantidades donadas.

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Las redes sociales como mejor aliado

Sin embargo, más allá de la web, lo más importante es cómo el estudiante da a conocer su campaña en búsqueda de fondos. “No solo es publicar la información, es colgar papeles en las tiendas locales, publicarlo en Facebook, Instagram, Twitter… y así llegar a bastante gente”, explica Barretto, cuyos profesores en la escuela ayudaron a difundir el mensaje. En otros casos, como en el de Joseph Peña, de 25 años, el crowdfunding le solo permitió pagarse una asignatura de su maestría en CUNY.

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También es cosa de networking

“Lo importante es que el estudiante conozca personas que sean afluentes y tengan dinero”, asegura Peña, un dominicano que recaudó hace dos años 1,070 dólares de siete donantes a través de AngelDorm. Ahora está a punto de acabar su maestría de Asesoría educativa y buena parte de los cursos se los pagó trabajando a media jornada. Joseph ve el crowdfunding como un complemento financiero para los estudiantes, más que la fuente principal de fondos.

Quienes no acceden a las becas

Armando Garcia, de 25 años, ve complicado su objetivo. Fue admitido en la escuela de periodismo de Columbia para el próximo curso, busca 66,000 dólares y hasta ahora consiguió 2,955. “Para las personas indocumentadas como yo, desafortunadamente no hay muchos recursos a los que podamos optar”, explica Armando.

“He aprendido que si uno tiene un sueño, debe hacer lo que sea para conseguirlo, aunque sea pasar por la vergüenza de explicar a los desconocidos que eres indocumentado”, confiesa este californiano de origen mexicano que ha ejercido de periodista local. En breve, organizará cenas de gala mexicanas para seguir recaudando fondos.


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