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La ración del día en el hogar de Liliana Rojas, en Caracas, junio de 2016

Hay más de 4 millones de desnutridos en Venezuela, según la FAO

Hay más de 4 millones de desnutridos en Venezuela, según la FAO

El más reciente informe de Naciones Unidas revela que el 13% de los venezolanos están “subalimentados”. Para elevar el consumo de proteínas, el gobierno implementa el Plan Conejo

La ración del día en el hogar de Liliana Rojas, en Caracas, junio de 2016
La ración del día en el hogar de Liliana Rojas, en Caracas, junio de 2016

CARACAS, Venezuela.- Más de 4 millones de venezolanos sufren de desnutrición, según lo revela el más reciente informe de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicado este viernes.

Según la FAO, el 13% de la población de Venezuela padece de “subalimentación”, lo que quiere decir que lo que come no es suficiente para satisfacer la demanda mínima de energía alimentaria.

Entre 2006 y 2016, la subalimentación solo ha crecido en siete de los 34 países que conforman América Latina y el Caribe. Dos sudamericanos integran esa lista negra, Paraguay (de 11.9% a 12%) y Venezuela (de 10.5% a 13%), que registra el mayor incremento de la región, únicamente superado en todo el continente por la isla de Santa Lucía (de 14.2% a 17%).

“En la República Bolivariana de Venezuela, las tensiones políticas se intensificaron al aumentar la escasez de alimentos y otros artículos esenciales, debido a que la economía se desplomó con el descenso del precio del petróleo y la reducción de los ingresos obtenidos a partir del mismo, y a que la escasez de divisas ha limitado las importaciones de alimentos y productos básicos”, señala la FAO en su balance.

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En agosto pasado, la organización Caritas Internacional –dependiente de la Iglesia católica- reveló además que 54% de los niños en el país “tienen algún nivel de deficiencia nutricional”.

“Entre los niños de menos de 5 años, la desnutrición aguda moderada es del 8% y la desnutrición aguda severa es del 3%. No hay fórmula infantil para madres que no pueden amamantar”, alertó Suzanna Tkalec, directora humanitaria de Caritas Internacional,

En Venezuela, agregó Tkalec, “la mayoría de las personas no tienen acceso a alimentos adecuados” y resaltó que el país apenas produce 30% de la comida que necesita.

Los alimentos que se consiguen en este momento tienen precios imposibles, mientras se estima que la inflación cierre el año por encima de 1,000%. Para cubrir el precio de la canasta básica mensual, una familia venezolana necesita ganar en ese periodo el equivalente a 15 salarios básicos.

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La cifra de la FAO es mala; la real, es peor

La nutricionista Susana Raffalli destaca que el informe de la FAO “ayuda a visibilizar lo que está pasando” en Venezuela ante el mundo. “El sistema alimentario venezolano está colapsado, desde la cosecha hasta el hecho de que las personas no cuentan con dinero para comprar los alimentos o no tienen gas para cocinar”, precisa a Univisión la especialista en seguridad alimentaria y emergencias humanitarias.

Raffalli afirma que la situación es mucho peor de lo que recogen las agencias de la ONU en sus análisis. “El indicador de la FAO refleja la caída de la oferta alimentaria a la población, no la disminución del consumo ni el estado nutricional”, subraya. A pesar de la opacidad en las estadísticas oficiales, la experta asegura que los centros pediátricos venezolanos reportan un aumento de 200% de ingresos de niños con desnutrición severa, al tiempo que en las comunidades más pobres 65% de los infantes ven alterado su crecimiento y desarrollo por la falta de una adecuada alimentación.

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La FAO recalca en su estudio los efectos que ha tenido sobre Venezuela el descalabro del ingreso petrolero. Sin embargo, Rafalli sostiene que el hambre también es producto de “la corrupción del sistema de alimentación”. Valiéndose del control de cambio vigente desde 2003, funcionarios y supuestos empresarios realizan compras irregulares o con sobreprecio en el exterior para enriquecerse a costa de las penurias de la gente. “Con la peor inflación alimentaria en los últimos 20 años, los más pobres no pueden tener seguridad alimentaria, ni saber qué van a comer mañana”, expone Rafalli.

Conejos contra el hambre

La última iniciativa del régimen chavista para levantar la ingesta de proteínas lleva por nombre “Plan Conejo”, cuyo fin es repartir y criar conejos en zonas populares para su consumo. “La agresión de Trump contra el pueblo de Venezuela es una gran oportunidad para revisar y cambiar patrones culturales de consumo, porque nos han inducido a comer lo que el imperio le interesa”, indicó el ministro de Agricultura Urbana, Freddy Bernal.

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“Ahora, tenemos que tener una campaña de radio, prensa, televisión, caricaturas por todas partes, para que el pueblo entienda que el conejo no es una mascota, sino que el conejo es dos kilos y medio de carne, con alta proteína y sin colesterol, puesta en la mesa del venezolano, proteína animal”, enfatizó Bernal.

La propuesta levantó polémica dentro del chavismo. “Los conejos comen zanahorias solo en TV. Comen pastos y alimento balanceado. Yo crié conejos hace años y es muy costoso producirlos. Nuestro problema de alimentación es grave, no se resolverá con una jaula de conejos”, reaccionó en Twitter el antiguo comandante general del Ejército, Alexis López Ramírez, quien recientemente se separó del Consejo de Defensa de la Nación por diferencias con la política del Ejecutivo.

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Producción local de alimentos, arrasada

Ese país donde la gente tiene dificultades para nutrirse, que ahora está azotado por la escasez y que ya ha asumido como parte del paisaje esas largas colas frente a supermercados y panaderías, llegó a producir 70% de los alimentos que requería. Exportaba café, competía con su arroz en el mercado colombiano y tenía garantizado la totalidad del maíz blanco para que cada hogar disfrutara de la tradicional arepa.

“El desabastecimiento es consecuencia de la caída de la producción nacional en los últimos diez años”, sentencia Aquiles Hopkins, presidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro). A pesar de su retórica nacionalista, el dirigente gremial explica a Univisión que la revolución chavista privilegió las importaciones y dejó morir al campo venezolano.

Hopkins indica que Venezuela tiene unas 10 millones de hectáreas de vocación agrícola y otras 20 millones de hectáreas de vocación ganadera. “De todo eso, solo se utiliza 20% en el mejor de los casos”, lamenta. En 17 de los 23 estados del país, la principal actividad económica es la agricultura y la ganadería. La destrucción de esta fuente de trabajo representa un quebradero de cabeza para los sectores más humildes.

El portavoz de Fedeagro advierte que una crisis de esta magnitud no se resuelve con ideas como el “Plan Conejo”, que compara con aquel fracasado experimento impulsado por el difunto comandante Hugo Chávez de instalar “gallineros verticales” en las barriadas populares. “Aquí lo que hace falta es apoyar al productor nacional y no seguir favoreciendo las importaciones. El gobierno está profundizando un error que tiene a los venezolanos pasando hambre”, concluye Hopkins.

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