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Alterados por la guerra

Alterados por la guerra

Drogadependencia, depresión, ansiedad: estas son sólo algunas de las secuelas mentales que dejan Irak y Afganistán en los soldados.

Según las últimas cifras del Departamento de Defensa, ambos conflictos, en los que se involucró EEUU tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, se han cobrado la vida de 3.557 soldados, incluyendo 3.190 en Irak y 367 en Afganistán.

A ellos se suman más de 13.700 miembros de las Fuerzas Armadas que han resultado heridos en acciones de combate en ambos países.

Por otra parte, solamente la guerra en Irak ha costado al país 379.000 millones de dólares, mucho más que la Segunda Guerra Mundial, según algunos legisladores demócratas estadounidenses críticos del conflicto.

Otra consecuencia, como la que ocurrió tras la guerra de Vietnam, ha sido de carácter mental entre los miles de soldados que han concluido su servicio en esos conflictos, según se desprende del estudio publicado por "Archives of Internal Medicine".

Según el estudio, realizado por científicos de la Universidad de California y del Centro Médico de Veteranos de San Francisco, alrededor de un tercio de esos militares se han sometido a tratamiento para resolver problemas mentales.

Los veteranos de guerra tienen problemas de consumo de drogas, sufren trastornos de estrés postraumático (PTSD, en inglés) y otras alteraciones de carácter mental, de acuerdo con la investigación.

Según Karen Seal, de la Universidad de California, el grupo examinó a 103.788 veteranos de los conflictos en Irak y Afganistán entre el 30 de septiembre de 2001 y el 30 de septiembre de 2005.

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Alrededor de un 13 por ciento de los examinados eran mujeres y un 54 por ciento, hombres menores de 30 años, se informó.

Un total de 32.010 soldados (31 por ciento) recibieron un diagnóstico de problemas mentales o psicosociales.

La mayoría sufría PTSD, es decir un 52 por ciento de todos los miembros de las Fuerzas Armadas con problemas mentales que regresaron de ambos conflictos, de acuerdo con el estudio.

Según el informe, la mayoría de los afectados se vieron sometidos a un ambiente de lucha de alta intensidad contra la actividad guerrillera, así como a la amenaza crónica de bombas y artefactos explosivos improvisados.

"Algunos soldados han tenido que llevar a cabo un número múltiple de misiones, muchos han sufrido heridas traumáticas y ahora es mayor el número de heridos que sobrevive", señalaron los científicos en su informe.

El estudio también indicó que alrededor de un 29 por ciento de los que han regresado de Irak y Afganistán solicitó atención médica para veteranos, una incidencia alta si se la compara con el 10 por ciento para los que volvieron de Vietnam.

Los investigadores indicaron que esta incidencia y el tiempo relativamente corto entre la primera visita a una clínica y el diagnóstico de problemas mentales sugieren que existe una oportunidad para intervenir pronto con un tratamiento.

"Nuestros resultados indican la necesidad de que se mejore la intervención primaria de los trastornos mentales vinculados al servicio militar, principalmente entre nuestros soldados más jóvenes", enfatizaron.

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Más aún, la pronta detección y el tratamiento son cruciales en los esfuerzos por impedir enfermedades mentales crónicas que amenazan con traer a casa esos conflictos en la forma de un alto costo personal y una carga para los servicios de salud pública, señalaron los autores del estudio.

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