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Alan Mulally, presidente y CEO de Ford Motor Company.

Alan Mulally: Ford está de vuelta en California

Alan Mulally: Ford está de vuelta en California

El presidente y CEO de Ford sobre la reconquista del mercado californiano y las transformación que impulsó en la cultura empresarial de la automotriz.

Alan Mulally, presidente y CEO de Ford Motor Company.
Alan Mulally, presidente y CEO de Ford Motor Company.

Cambiando la cultura de Ford

LOS ÁNGELES, California " En 2006, cuando William Clay Ford Jr. logró finalmente convencer a Alan Mulally de abandonar su impresionante carrera en la gigante aeroespacial Boeing para reemplazarlo como presidente y CEO de Ford, el ícono automotriz de Detroit tenía proyectado perder $12,700 millones de dólares ese año. Seis años después, los números negros no sólo han regresado a Ford sino que además, la compañía se siente con la suficiente confianza para reconquistar el mercado californiano, uno de los más demandantes en el país.

“Los clientes en California son muy exigentes; realmente creen en la calidad y la eficiencia de combustible, la seguridad y el diseño inteligente y por supuesto, la relación calidad-precio”, comentó Mulally durante una visita a los estudios de Univision Los Ángeles. “De forma que realmente tomamos esa retroalimentación de los clientes y la incluimos en nuestro diseño”.

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El año pasado, Ford quedó empatado en el segundo lugar con GM con 12.6 por ciento de la cuota del mercado californiano. Ciertamente las marcas japonesas, pese a los problemas de producción causados por el tsunami, siguieron acaparando el 44.5 por ciento, pero para Ford significó la mayor captura del mercado en cinco años y en señal de una recuperación a largo plazo.

“Es fantástico ver ahora la aceptación de todo la línea Ford, hemos salido del bache y estamos incrementando nuestra cuota de mercado y preferencia por parte de los clientes de California”.

"Todo empieza y termina con la gente"

“Todo empieza y termina con la gente […] Sí, tienes que tener una visión convincente que todo mundo entienda y comparta, pero también es necesario tener una serie de conductas esperadas”, dijo el empresario mientras sacaba de la bolsa de su pantalón una tarjeta laminada en donde en una cara estaba enlistado su famoso “Plan Ford”, y en la otra la lista de comportamientos que se esperaban de todos los empleados para que la visión pudiera materializarse.

Mulally gusta compartir una anécdota en la que según él, se cristalizó el cambio de cultura en Ford. Durante las reuniones semanales que inició en la empresa con las cabezas de las distintas divisiones y algunos empleados invitados, Mulally se percató que en las láminas en donde se graficaba el avance de los proyectos, todo estaba en color verde, es decir, en orden y a tiempo de ser terminado conforme se había planeado. Pero finalmente, llegó el día en el que uno de los participantes en la reunión se atrevió a presentar una gráfica en donde todo estaba en rojo, es decir, en riesgo de no completarse a tiempo.

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El resto de los asistentes bajó la mirada, esperando que el novato fuera despedido, como ocurría en la vieja cultura. Mulally lo celebró con un aplauso y dirigiéndose a los demás, les preguntó qué podían hacer para sacar a este proyecto del área roja.

La transparencia y la colaboración, dos de las conductas esperadas en el nuevo plan, empezaron a fluir inmediatamente y a la siguiente semana, el proyecto empezó a salir de las barras rojas para empezar a incluir algunas amarillas e incluso algunas verdes. En juntas subsecuentes, el resto de las divisiones empezó a presentar gráficas con los tres colores.

“Era una arcoíris, y ese fue uno de los momentos más intimidantes que tuve, porque finalmente pude ver con claridad por qué estábamos a punto de perder $12,700 millones”, recordó Mulally. “Pero sin esa claridad, uno está administrando un secreto”.

Mulally soñaba con la luna

Mulally es un hombre menudo de facciones juveniles que conserva el carácter bonachón de Kansas, el estado que lo vio crecer y en donde fue educado. Cuando el presidente John F. Kennedy lanzó el reto de poner a un hombre en la luna, Mulally decidió abandonar sus estudios de humanidades para enrolarse en un programa de ingeniería con la mira de convertirse en un astronauta.

“Todo iba marchando viento en popa pero más tarde descubrí que era daltónico y no podía distinguir algunos tonos de gris”, algo necesario para distinguir entre los distintos cráteres y elevaciones lunares a la hora de aterrizar. “Tuve que abandonar mis sueños de ser astronauta”, dijo.

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No obstante, sus sueños de conquistar los cielos no fueron coartados. Más tarde al ingresar a Boeing en 1969 tras graduarse de la Universidad de Kansas, Mulally estuvo involucrado en los departamentos de ingeniería que lanzaron los Boeing 727, 737, 747, 757, 767 y 777. En 1998 fue nombrado presidente del área de aeronaves comerciales de Boeing y en 2006, la revista Aviation Week and Space Technology lo nombró persona del año.

Mulally pudo haber terminado el resto de su carrera bajo la certidumbre y comodidad de Boeing. Pero la oportunidad de salir al rescate de uno de los íconos empresariales de Estados Unidos fue demasiada tentación para un hombre que siempre ha aspirado por la luna y las estrellas. Tras haber analizado la propuesta de Ford Jr., el bisnieto de Henry Ford le habló una tarde a su casa para conocer su decisión:

“Contesté el teléfono con mi esposa a lado y simplemente le dije que no podía aceptar la oferta. Él me preguntó si necesitaba más dinero o algo así y yo sólo le dije que había hecho ya la decisión con mi familia. Hubo una larga pausa y colgamos. En el momento en el que colgué, mi esposa me vio y me dijo ‘nos vamos a ir [con Ford], ¿cierto?’” Y así fue.

¿Habrá talento para la industria automotriz?

Pero fuera de la pérdida de influencia del sector manufacturero, Ford y el resto de las compañías automotrices dependerán de las innovaciones en ingeniería y tecnología que traerán las siguientes generaciones de automóviles más eficientes, económicos y de producción sustentable. Con la irresistible atracción del sector financiero y tecnológico ¿habrá suficiente talento en el futuro para la industria automotriz?
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Mulally no pierde su optimismo: “Yo veo que esto está cambiando estructuralmente. Creo que todos nosotros, luego de pasar por esta dramática recesión, estamos realmente apreciando la importancia del desarrollo económico. Y eso es impulsado mediante la creación de productos y servicios que la gente realmente quiere y valora, como los automóviles”.

Por otro lado, apuntó, la industria automotriz también es parte de la solución en lo que se refiere a la sustentabilidad ambiental y la seguridad e independencia energética. “Estamos viendo que mucha gente está optando por unirse a nosotros y contribuir con sus talentos técnicos en la creación de estos vehículos maravillosos. Además, es tan divertido y satisfactorio”.

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